Por cielo correntino ingresan 4 toneladas de marihuana por semana
Corrientes - A ninguna autoridad provincial o nacional escapa el dato. Lo maneja las tres fuerzas federales con asiento en Corrientes y además la Policía local, lo cierto es que ninguna de éstas, ni siquiera la fuerza aérea, puede hacer algo para modificar esta realidad, ya que la legislación nacional impide el derribo de las naves no identificadas que surcan el cielo correntino todas las semanas desde el Paraguay, repletas de “ladrillos” de marihuana.
Según arriesgaron algunos de ellos, la cifra rondaría en poco más de 4 toneladas de droga por semanas, valuadas en algo más $80.000.000 indicaron.
Fuentes ligadas con la Policía de la provincia, la gendarmería y la Policía federal, aportaron quizás los datos más relevantes, que indicaría que por territorio correntino pasan alrededor de 6 o 7 vuelos semanales provenientes del vecino país y con rumbo centro argentino.
Claro que para estas pequeñas naves se hace muy difícil traspasar la frontera correntina, porque su autonomía de vuelo, debido al poco combustible que llevan, teniendo en cuenta la gran cantidad de carga que ocupa un lugar sustancial en las aeronaves, no permite que superen los 30 o 45 minutos volando.
“Además de los 600 kilos de marihuana que cargan en estos aviones, generalmente se desplazan con un tanque de 200 litros de combustible de reserva, ya que no pueden quedar en territorio argentino con el avión en tierra porque es casi seguro que serán atrapados”, indicó un alto funcionario de identidad reservada de la Policía Federal.
Tan arriesgado es el negocio, -evidentemente las cifras millonarias así lo demuestran- que los pilotos se ven obligados a realizar la recarga de combustible con la aeronave en vuelo. “Esto representa un peligro latente, no sólo para la carga que puede perderse por completo, así como el avión, sino también para la vida de quien pilotea la nave”, sostuvo la misma fuente.
Zonas calientes de descarga
Todos los consultados coincidieron en señalar a Saladas, como la “zona caliente” del narcotráfico aéreo. Justamente en aquel departamento se han detectado una gran cantidad de pistas clandestinas ubicadas en campos bastante alejados de la zona urbanizada.
“A los aviones los sienten y los ven todos, porque el motor hace ruido y las naves se levantan de entre los montes, imposible que no los vean. Pero cuando la gendarmería o la policía llega, los narcos ya se fueron”.
Otra zona que si bien no se caracteriza por el tráfico aéreo de los contrabandistas, pero que también posee algunas zonas de descenso de aeronaves es el Departamento de San Luis del Palmar.
La gran extensión territorial y los muchos caminos alternativos, presentan un panorama más que satisfactorios.
Cifras que asustan
Hay quienes aseguran que de cada 2 vuelos que ingresan a territorio correntino con cigarrillo, sólo uno ingresa con droga. Los primeros son para “limpiar el camino, en caso de ser atrapados, ese cargamento es menos valioso que la droga. Suele ser ingresado como muleto y si no los atrapan se transforma en otro buen negocio”.
Debido al precio, la droga que ingresa vía aérea va con rumbo a la provincia de Buenos Aires y a otros puntos del centro del país, mientras que la que ingresa por tierra, en un 70% queda en Corrientes y el resto también viaja fuera de la provincia.
“Tienen todo calculado y no van a pérdida. Los narcotraficantes pierden a razón de un avión cada cien vuelos, pero esta cifra aumenta cuando el avión queda en tierra. Allí el daño para la organización es de un avión cada 10 vuelos”, explicó una fuente de gendarmería. El precio de un avión Cesna modelo 180, rondaría en los US$ 100.000 aproximadamente.
La organización es tal que los narcos tienen miles de celulares activados para quienes controlan las rutas, los caminos de tropa (de ganado) por donde viaja a lomo de animal el estupefaciente. También tienen personas que sólo se encargan de prender pequeñas fogatas en los caminos vecinales para marcar improvisadas pistas o zona de descarga. Todos estos reciben una parte de las ganancias. La más ínfima claro.
“Los aviones bajan, arrojan su carga y continúan el vuelo de regreso, así se hace una entrega rápida y no les dan tiempo a los aviones del ejército a interceptarlos”, explicó un vocero de la policía provincial.
En la zona rural de San Luis del Palmar, un Paraje conocido como el 89, entre Lomas de González y Lomas de Vallejos, es usada para el tráfico de cigarrillos en principio y de marihuana después.
Desde hace años la Gendarmería trabaja intensamente en el lugar y ha dado exitosos golpes a las redes de contrabando y narcotráfico.
La zona más liberada de vuelos ilegales, no porque tenga acondicionado lugares para el descenso de los aviones, sino que les queda muy a tras mano, son los departamentos de Esquina, Goya y Lavalle.
Por su ubicación geográfica, no representa un apetitoso puerto de desembarque de droga para los vuelos clandestinos. Varios aviones han caído a tierra con nefastas consecuencias para las naves y sus pilotos, por intentar cruzar exitosamente la frontera.
Ahora sólo arrojan la carga en el centro de la provincia y otra parte de la red de narcotráfico, se encarga de trasladarla a los “nidos” o lugares seguros donde será retenida hasta que la zona sea segura para sacarla de la provincia.
Todas las fuentes consultadas coincidieron en una palabra fundamental, para que la lucha contra el narcotráfico tenga éxito. Se necesita coordinación.
Parece tan sencillo, pero a la vez es tan complicado y es un talón de Aquiles que las bandas de la frontera saben muy bien que padecen todas las fuerzas federales y hasta la provincial.
La Policía provincial asegura: “si todos compartimos la información, esta tarea no sería tan difícil. Varias veces nos hemos cruzado con gendarmes que desde hacía varios días estaban vigilando lo mismo que nosotros. O, cuando ellos están detrás de alguien a quien nosotros ya lo tenemos identificado, sólo por conocimiento profesional”, dijeron.
También ven como una solución posible la colocación de un pequeño radar, que indique a las fuerzas en tierra, la ubicación de las aeronaves, para poder llegar e interceptar la descarga y así frustrar la entrega final.
Otra gran coincidencia es la cooperación informativa interfuerzas entre Paraguay y Argentina que da buenos resultados y de hecho pudo hacer disminuir notablemente la cantidad de envíos hacia territorio argentino a comparación de años atrás.
El ejército y la policía paraguaya sobrevuela las áreas de despegues e inspecciona cada rincón de la frontera. Pero evidentemente, esto no es suficiente.
Una idea que también comparten entre todos los que tienen a su cargo la lucha contra las drogas en cada rincón del Litoral, es la decisión histórica en poder acabar con este flagelo. Leyes inflexibles y que puedan ser cumplidas, “sin tener que recurrir siempre a la letra chica”.
Hace pocos meses atrás las autoridades bonaerenses descubrieron que el negocio de los “vuelos narcos” comenzó a proyectarse ya desde Buenos Aires hacia la triple frontera.
La maniobra se descubrió luego de la caída de una nave que poseía sello oficial, en suelo correntino. Ocurrió el 18 de julio de 2006, cuando una nave Cesna 210 con un logo gigante de Defensa Civil, cayó en un paraje “Tacuaralito” a unos 7 kilómetros campo adentro de la localidad de San Roque. En aquella oportunidad el avión, presumiblemente por falta de combustible se precipitó a tierra, destruyéndose por completo.
El piloto salió despedido de la aeronave sufrió amputación de una de sus piernas y murió casi en forma inmediata. El piloto, identificado como Julio Néstor Pinto (61), era oriundo de localidad de San Miguel, provincia de Buenos Aires. Tras el violento impacto contra el suelo, centenares de paquetes compactados y envueltos con celofán de color azul y rojo, quedaron diseminados en un radio de 100 metros a la redonda.
La caída de aquel aparato permitió que la Gendarmería realice una minuciosa investigación que desembocó en el conocido operativo “Vuelo Verde”, realizado en suelo santafecino en un campo cercano a Casilda. Allí se secuestraron 2 aviones Cesnas y 400 kilos de marihuana lista para enviar a otra provincia. También se desbarató a una poderosa banda conocida como “Los cordobeses”, que enviaban droga a todo el país.
Fuente: DiarioEpoca Ctes.
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