Lula exige transferencia tecnológica para la compra de armamentos.

Brasil - La consolidación de la estructura de defensa militar del país, en sus tres escalones terrestre, naval y aéreo, es uno de los temas prioritarios en la Administración Lula. La adquisición de 36 aviones de combate es una muestra de la posición que asume Brasilia, en estos temas, ya que supedita la adquisición de las aeronaves a que las mismas sean acompañadas con toda la información tecnológica de punta, condiciones que en línea general las fabricas no suelen conceder en virtud de las exigencias de sus propios gobiernos.
El posicionamiento de Brasil en el plano mundial, tanto en lo que se refiere al desarrollo económico como a cuestiones de política internacional, en particular la influencia que tiene en Latinoamérica, y su inserción en el BRIC, Brasil, Rusia, India, China, como los países motores de la economía mundial futura, llevaron al presidente Lula, en relación a la compra de las aeronaves de guerra, a manifestar: "Quiero reafirmar que, hasta el momento, no hay ninguna decisión en relación con la compra de los cazas. Se trata de una elección muy importante para el gobierno y para Brasil, considerando nuestra determinación de hacer de la política de defensa un eje de desarrollo económico y autonomía tecnológica".
Hasta ahora, tres empresas compiten para vender sus aviones caza: la sueca Saab con el Gripen NG, la estadounidense Boeing con el F-18 Super Hornet y la francesa Dassault con el Rafale.
La transacción representa una inversión de más de u$s 1.800 millones, estimando que el costo promedio por avión en unos u$s 50 millones según el diseño de aviónica y armamento que se requiera para las operaciones a que van a ser destinados.
El ministerio de Defensa, ha dejado trascender que todavía está en etapa de análisis de las distintas propuestas recibidas y recién dará a conocer su decisión una vez que haya concluido con las evaluaciones que está realizando sobre cada versión ofertada, y que una vez concluida esa etapa reunirá el Consejo de Defensa Nacional para definir el modelo a adquirir.
Pudo saberse, sin embargo, que Lula y el ministro de Defensa, Nelson Jobim, tienen cierta inclinación hacia el caza Rafale frances, pero que todavía no han tomado un resolución, aunque se sabe que existen conversaciones con la francesa Dassault.
Por su parte la Boeing, que intenta vender el F18 Super Hornet, hizo saber a Brasilia, en caso que opte por ese modelo, que está dispuesta a transferir toda la tecnología, en un procedimiento sin antecedentes, disposición de Washington que le transmitió a Lula, el nuevo embajador norteamericano Thomas Shannon.
Fuente: AOL/Jornal do Comercio/VFrp




























