Terremoto Japón, destrucción y desolación en el noroeste de la Isla
Tokyo - Los medios japoneses estiman que la cifra final de víctimas superará los 1.700 en al menos nueve provincias del país. La agencia AFP informa que las autoridades han encontrados entre 300 y 400 cadáveres en una ciudad costera de Rikuzentakata (en el noroeste), arrasada por el tsunami que siguió al terremoto de ayer. Por ahora los últimos datos facilitados por la policía cifran el número de fallecidos muy por debajo, en 703, pero esperan que suba rápidamente.
El balance oficial también cifra en 784 los desaparecidos, aunque la cifra es confusa porque, ante el gran número de personas que no pudieron regresar a sus casas, miles de personas están sin localizar. Es el caso la población de Minami Sanriku, en la costa de la prefectura de Miyagi, la más castigada por el temblor y la pared de agua de 10 metros que barrió luego el litoral.
La autoridades locales han señalado que 9.500 de los 17.000 habitantes de Minami Sanriku están en paradero desconocido; sin embargo, no forman parte de la lista oficial de desaparecidos porque no se sabe cuántos forman parte de esa categoría (que en la mayoría de casos describe a una persona a la que se presupone muerta pero cuyo cadáver no ha sido encontrado) y cuántos lograron escapar de la catástrofe huyendo por sus propios medios a otras localidades y no hay ahora manera ahora de localizarlos.
Este sabado un nuevo temblor, esta vez con epicentro en Tokio, ha sacudido la capital japonesa. La réplica, de 4,3 en la escala de Ritcher, es la primera con epicentro en la región de Tokio. Desde el gran temblor de ayer se han sucedido unas 150 réplicas, de mayor o menor intensidad.
Estos nuevos temblores han dejado las calles de la capital de Japón prácticamente desiertas. La normalidad ha vuelto al sistema de comunicaciones y transporte después de que ayer no funcionasen los móviles y de que la suspensión del metro de Tokio y los trenes de cercanías obligase a muchos miles de personas a dormir en improvisados refugios como pabellones, colegios o sus propias oficinas. Aún así, persisten secuelas del caos y no todos los supermercados están tan abastecidos.
La pared de agua que desató el temblor arrasó las poblaciones costeras del noroeste del archipiélago. Barcos, granjas ardiendo, coches, árboles y una masa informe de escombros fueron arrastrados por las olas kilómetros tierra adentro. En otro frente, más de 45.000 ciudadanos están siendo evacuados de las cercanías de dos plantas nucleares, que han encendido la "emergencia de energía nuclear". El temblor ha dejado sin electricidad a millones de personas y en Tokio, el transporte ferroviario y los vuelos en sus dos aeropuertos fueron parcialmente suspendidos, lo que provocó el caos en esta metrópolis de 30 millones de almas y obligó a centenares de miles de ciudadanos a buscar refugio provisional en pabellones deportivos y oficinas. Los vuelos en el aeropuerto de Narita, el principal de Tokio, también se vieron interrumpidos durante horas.
Todos los recursos disponibles en el Ejército se han movilizado para asistir en las labores de rescate, especialmente en las provincias de Miyagi, Iwate y Fukushima, las más golpeadas. Pese a ello los equipos de rescate todavía no han logrado alcanzar las zonas realmente más afectadas por la subida de las aguas, puesto que la alerta por tsunami todavía está en vigor.
Con las primeras horas del día en el país, el primer ministro japonés, Naoto Kan, salió en un helicóptero para sobrevolar las zonas más afectadas y controlar desde el aire la situación en la que se encuentra el país, y visitar de paso Fukushima, la zona donde se ha desatado la energía nuclear. De regreso a su oficina, ha declarado que los daños causados por el terremoto son "enormes", y que hoy es un día crucial en la operación de rescate de las víctimas, un operativo en el que van a trabajar 50.000 personas, según ha informado la agencia Kyodo. Unas horas en las que el Gobierno se reunía de manera extraordinaria para analizar la alarma nuclear generada.
El primer ministro horas antes ya había calificado de "graves" los daños causados por el temblor en una comparecencia pública tras el movimiento sísmico. Naoto Kan también ha pedido calma a la población, asegurando que su Administración hará "todos los esfuerzos para minimizar los daños" y ha anunciado la creación de un grupo de trabajo de emergencia para gestionar la situación. El portavoz del Gobierno, Yukio Edano, ha dicho por su parte que el Ejecutivo se está comportando bajo la suposición de que éste ha sido el peor terremoto de la historia de Japón. Edano también ha pedido a la población a mantenerse alerta ante las numerosas réplicas y por el tsunami provocado por el temblor, que ha llevado a ordenar la evacuación en las zonas costeras en riesgo.
Unas 45.000 personas han sido evacuadas de los alrededores de la central de Fukushima-Daiichi, a unos 240 kilómetros al norte de Tokio. El problema ha sido que un fallo eléctrico ha detenido el sistema que bombea agua para enfriar el reactor. Por lo que se varios reactores de las dos centrales han empezado a tener niveles de presión demasiado altos; lo que se ha aliviado liberando de forma controlada vapor radioactivo.
Los fuegos de las centrales nucleares no han sido ninguna excepción. Según la agencia Kyodo, ha habido al menos 97 incendios en todo el país y, con la llegada de la noche, las imágenes de televisión han mostrado nítidamente numerosos fuegos entre la maraña de escombros, coches y viviendas semiderruidas que han dejado el temblor y el tsunami en la costa noreste.
El reciente tsunami trajo al recuerdo el que barrió las costas del Índico el 26 de diciembre de 2004, que afectó a una docena de países y provocó más de 230.000 muertos. El peor terremoto registrado anteriormente por Japón ocurrió en 1923 en el Gran Kanto, en el área de Tokio. Tuvo una magnitud de 8,3 y mató a 143.000 personas. El que se produjo en Kobe en 1996 causó 6.400 víctimas mortales. Los daños causados ascendieron a 100.000 millones de dólares, lo que le convirtió entonces el desastre natural más costoso de la historia. El daño económico del tsunami de 2004 ascendió a 10.000 millones de dólares, ya que afectó a países menos desarrollados.
Los temblores de tierra y los avisos de maremoto forman parte de la vida cotidiana en Japón. El archipiélago sufre alrededor del 20% de los terremotos de magnitud superior a 6 que se producen en el mundo. El archipiélago se encuentra en el denominado Anillo de Fuego, un arco de zonas propensas a los seísmos y plagada de volcanes, que registra el 90% de los movimientos telúricos del planeta.
Fuente:agencias/elpaises/www.visionfederal.com
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