Alarmante estadística, sobre desaparición de menores
Santa Fe - En menos de 60 días, la provincia detectó 100 desapariciones. Son los casos que difundió el sitio oficial entre el 1 de enero y el 23 de marzo. Muchos aparecen. Quiénes son y por qué se producen las fugas de los hogares. El drama de la trata de personas.
Rocío Belén Morales tiene 16 años y falta de su hogar, en Santa Fe, desde el 10 de este mes. Mide 1,60 metro, tiene tez trigueña, cabellos color miel, ojos marrones claros y contextura delgada. Julia Guadalupe Balenzuela (15) está ausente de su casa, también en Santa Fe, desde el 2 de febrero. María Ester Fux (55) , de 55 no aparece en su hogar de Santo Tomé desde el 20 de marzo. Y Jonatan Leonardo Alcaraz, de 12 años, no volvió a su vivienda de Rosario desde el 4 de enero.
Son sólo algunos de los pedidos de información que por estas horas emite la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y que se publican a diario en la página web oficial.
Sólo ayer había ocho solicitudes, pero la información se reitera cotidianamente, en un registro que bien puede ser la cara visible de un fenómeno mucho más extendido y no denunciado.
Fugas de hogar, desapariciones, maltrato familiar, redes de prostitución, trata de niños y adolescentes. Temas candentes que ganan espacio en la provincia, con casos emblemáticos como los de Bruno Gentiletti o Matías Causso.
Si bien las estadísticas son fluctuantes, en los dos primeros meses del año las denuncias realizadas superaron largamente el centenar. Por ello, el Registro Provincial de Información de Niños, Niñas y Adolescentes Desaparecidos, creado en 2006, intenta, mediante acciones concretas y una acción interdisciplinaria, hacer cumplir las leyes y convenciones nacionales e internacionales que defienden los intereses y la protección integral de la niñez.
Rosa Acosta es la secretaria de Derechos Humanos de la provincia y a la hora de hablar con UNO Medios asegura que desde esa dependencia se apunta a la “solidaridad en la búsqueda de niños y adolescentes” que, por diferentes circunstancias, se han fugado del hogar, se han extraviado o han desaparecido.
Los motivos de las fugas y las desapariciones son variados. Y así lo explica la funcionaria: “Muchas veces niñas, niños y adolescentes se fugan de instituciones o de su contexto habitual porque tratan de protegerse: son víctimas de violencia, o uno de sus padres impide el contacto con el otro”.
También aparecen, sobre todo en la adolescencia y en el caso de las chicas, intereses contrapuestos a los de los padres que no aceptan a las parejas que han elegido. Para la provincia, tener estadísticas resulta muy fluctuante. “Tenemos casos de niños y niñas que han sido localizadas y otros que aparecen. Por eso hacemos cortes”.
Así, entre el 1 de enero de este año y el 23 de febrero tenían registradas 49 denuncias en el norte de la provincia y 53 en el sur. “Puede haber muchos más casos; nosotros contabilizamos las denuncias recibidas en la policía, a través de la línea 0800-5553348, o las que se hacen personalmente en la secretaría”, explica Acosta.
Pero esas cifras, incluso, ya han variado. Por ejemplo, de 16 casos que había en trámite (trabajando las conexiones con otras instituciones) se localizaron ocho. De las 53 denuncias en la zona sur se resolvieron 29, y 12 fueron derivadas a otras instituciones para que aporten información. Es más, “ocurre que a veces la madre hace la denuncia pero algún vecino u otra persona aporta datos de dónde están los chicos”, cuenta la secretaria provincial.
La problemática de la captación de niñas para unirse a redes de prostitución es insoslayable a la hora de analizar este tema. Pero en el problema de la trata de personas, que data de la época de la esclavitud, ahora el Estado ha tomado la decisión política de trabajar la temática. “En el registro nos llegan denuncias sobre niñas, que van de 13 a 17 años, donde a veces los mismos contextos familiares promueven este ejercicio”, advierte Acosta. Algo similar ocurre con la explotación laboral, que en la provincia tiene casos y zonas emblemáticas.
“Muchos padres llegan y denuncian que han perdido el rastro de dónde están trabajando sus hijas adolescentes. Como hablamos de comercio sexual, hay dinero de por medio, y algunas veces las niñas deciden, por distintos motivos, no remitir el dinero a las familias y allí se pierden sus rastros”. Pero también están los casos de las propias parejas que terminan explotando a estas niñas.
El mapa de la prostitución infantil no se encuentra muy delineado y más bien está atravesado por hipótesis. Además, suele tratarse de organizaciones poderosas, en las que el delito no tiene un solo protagonista o responsable. Según la especialista, se consolida a través de la captación, el traslado y el sometimiento. “Hay organizaciones y complicidades. Esto está comprobado. Hay lugares y sectores con diferentes modalidades. Si uno ve la oferta del comercio sexual podría inducir, como hipótesis, que hay redes de trata. Incluso, hemos actuado en situaciones específicas donde hemos intentado que los municipios se ocupen de advertir los casos de explotación, sobre todo de menores. Y hay casos comprobados”, dice la funcionaria.
En efecto, en los últimos años hubo allanamientos en prostíbulos de la región, sobre todo del cordón o de la ruta 34 y sus laterales, donde se han encontrado menores de edad, chicas indocumentadas y algunas extranjeras.
Fuente:ellitroalsf/www.visionfederal.com
Santa Fe
Rocío Belén Morales tiene 16 años y falta de su hogar, en Santa Fe, desde el 10 de este mes. Mide 1,60 metro, tiene tez trigueña, cabellos color miel, ojos marrones claros y contextura delgada. Julia Guadalupe Balenzuela (15) está ausente de su casa, también en Santa Fe, desde el 2 de febrero. María Ester Fux (55) , de 55 no aparece en su hogar de Santo Tomé desde el 20 de marzo. Y Jonatan Leonardo Alcaraz, de 12 años, no volvió a su vivienda de Rosario desde el 4 de enero.
Son sólo algunos de los pedidos de información que por estas horas emite la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y que se publican a diario en la página web oficial.
Sólo ayer había ocho solicitudes, pero la información se reitera cotidianamente, en un registro que bien puede ser la cara visible de un fenómeno mucho más extendido y no denunciado.
Fugas de hogar, desapariciones, maltrato familiar, redes de prostitución, trata de niños y adolescentes. Temas candentes que ganan espacio en la provincia, con casos emblemáticos como los de Bruno Gentiletti o Matías Causso.
Si bien las estadísticas son fluctuantes, en los dos primeros meses del año las denuncias realizadas superaron largamente el centenar. Por ello, el Registro Provincial de Información de Niños, Niñas y Adolescentes Desaparecidos, creado en 2006, intenta, mediante acciones concretas y una acción interdisciplinaria, hacer cumplir las leyes y convenciones nacionales e internacionales que defienden los intereses y la protección integral de la niñez.
Rosa Acosta es la secretaria de Derechos Humanos de la provincia y a la hora de hablar con UNO Medios asegura que desde esa dependencia se apunta a la “solidaridad en la búsqueda de niños y adolescentes” que, por diferentes circunstancias, se han fugado del hogar, se han extraviado o han desaparecido.
Los motivos de las fugas y las desapariciones son variados. Y así lo explica la funcionaria: “Muchas veces niñas, niños y adolescentes se fugan de instituciones o de su contexto habitual porque tratan de protegerse: son víctimas de violencia, o uno de sus padres impide el contacto con el otro”.
También aparecen, sobre todo en la adolescencia y en el caso de las chicas, intereses contrapuestos a los de los padres que no aceptan a las parejas que han elegido. Para la provincia, tener estadísticas resulta muy fluctuante. “Tenemos casos de niños y niñas que han sido localizadas y otros que aparecen. Por eso hacemos cortes”.
Así, entre el 1 de enero de este año y el 23 de febrero tenían registradas 49 denuncias en el norte de la provincia y 53 en el sur. “Puede haber muchos más casos; nosotros contabilizamos las denuncias recibidas en la policía, a través de la línea 0800-5553348, o las que se hacen personalmente en la secretaría”, explica Acosta.
Pero esas cifras, incluso, ya han variado. Por ejemplo, de 16 casos que había en trámite (trabajando las conexiones con otras instituciones) se localizaron ocho. De las 53 denuncias en la zona sur se resolvieron 29, y 12 fueron derivadas a otras instituciones para que aporten información. Es más, “ocurre que a veces la madre hace la denuncia pero algún vecino u otra persona aporta datos de dónde están los chicos”, cuenta la secretaria provincial.
La problemática de la captación de niñas para unirse a redes de prostitución es insoslayable a la hora de analizar este tema. Pero en el problema de la trata de personas, que data de la época de la esclavitud, ahora el Estado ha tomado la decisión política de trabajar la temática. “En el registro nos llegan denuncias sobre niñas, que van de 13 a 17 años, donde a veces los mismos contextos familiares promueven este ejercicio”, advierte Acosta. Algo similar ocurre con la explotación laboral, que en la provincia tiene casos y zonas emblemáticas.
“Muchos padres llegan y denuncian que han perdido el rastro de dónde están trabajando sus hijas adolescentes. Como hablamos de comercio sexual, hay dinero de por medio, y algunas veces las niñas deciden, por distintos motivos, no remitir el dinero a las familias y allí se pierden sus rastros”. Pero también están los casos de las propias parejas que terminan explotando a estas niñas.
El mapa de la prostitución infantil no se encuentra muy delineado y más bien está atravesado por hipótesis. Además, suele tratarse de organizaciones poderosas, en las que el delito no tiene un solo protagonista o responsable. Según la especialista, se consolida a través de la captación, el traslado y el sometimiento. “Hay organizaciones y complicidades. Esto está comprobado. Hay lugares y sectores con diferentes modalidades. Si uno ve la oferta del comercio sexual podría inducir, como hipótesis, que hay redes de trata. Incluso, hemos actuado en situaciones específicas donde hemos intentado que los municipios se ocupen de advertir los casos de explotación, sobre todo de menores. Y hay casos comprobados”, dice la funcionaria.
En efecto, en los últimos años hubo allanamientos en prostíbulos de la región, sobre todo del cordón o de la ruta 34 y sus laterales, donde se han encontrado menores de edad, chicas indocumentadas y algunas extranjeras.
Fuente:ellitroalsf/www.visionfederal.com
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