Crece el delito informático en el sistema financiero boliviano
Bolivia - Los recientes casos de clonación de tarjetas de débito y crédito prendieron la alarma en el país, pese a que este tipo de delitos no son una novedad aunque son muy poco denunciados. Por las declaraciones oficiales, en los primeros cuatro meses de este año, clientes de bancos en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba habrían perdido al menos 1,5 millones de bolivianos de sus cuentas. El fiscal de Distrito, Camilo Medina admitió que el Ministerio Público y la Policía no cuentan con equipos, recursos humanos para investigar y combatir estos delitos informáticos.
La clonación de tarjetas no está relacionada con la seguridad informática de los bancos, sino con la ingenuidad de los usuarios, que también pueden ser afectados por la suplantación de identidad y el llamado “phishing” o “pesca de contraseñas”.
El experto en seguridad informática, Álvaro Andrade, dice que los atacantes ya no centran su atención en los servidores y sistemas de las entidades financieras, buscando alguna vulnerabilidad que les permitiera acceder y realizar diferentes tipos de ataques, sino que ahora van tras los clientes que son mucho más indefensos.
Explica que, por lo tanto, los ataques no son muy sofisticados, no requieren altos conocimientos tecnológicos e incluso pueden ser efectuados con trucos tan rústicos como el llamado “lazo libanés” con el que los estafadores alteran la ranura de ingreso de la tarjeta en el cajero automático para atraparla y hacer creer al cliente que la misma fue retenida por alguna irregularidad.
Los delincuentes retiran las tarjeras y logran obtener por medio de engaños o pequeñas cámaras instaladas en los cajeros el PIN o clave secreta.
Andrade y el analista de seguridad informática Juan Carlos Galarza explican sobre las modalidades de engaño a los clientes de los bancos.
Una de las formas más avanzadas es el denominado “skimming” o “carding” (clonación de tarjetas) que consiste en la copia de los datos de la tarjeta utilizando pequeños dispositivos lectores de la banda magnética. También es necesario que conozcan el PIN para poder cometer el robo y para esto los delincuentes utilizan cámaras ocultas o teclados ultradelgados sobrepuestos a los teclados de los cajeros.
El skimming también puede ser usado en comercios (POS-Point Of Sale) y puntos de venta, por funcionarios inescrupulosos que pueden, en forma discreta, hacer pasar la tarjeta por un dispositivo de copia. Para que esta tarjeta clonada sea utilizada también es necesario conocer el PIN. Los defraudadores llegan a utilizar cámaras ocultas o cómplices que se dan modo de ver la clave digitada.
“En el caso de las tarjetas de crédito, el tema es más riesgoso aún. Basta con tener una tarjeta clonada para realizar compras en comercios. No se requiere el PIN”, apunta Galarza.
Otra modalidad frecuentemente utilizada es la suplantación de identidad con la falsificación de documentos personales (cédula de identidad, firma del titular, fotografía e impresión digital) para obtener créditos.
Finalmente, la falsificación de páginas web de entidades financieras para solicitar actualización de datos personales vía Internet, es otra modalidad.
El delito informático financiero, tipificado en el Código Penal como manipulación informática y/o alternación, acceso y uso de datos, establece sanciones que no guardan relación con los montos defraudados.
Si el robo es de 10 dólares o 10 millones dólares, la pena máxima, para ambos casos, no es mayor a cinco años. Por la presentación de varios recursos judiciales, los acusados sólo pueden pasar poco más de un año en la cárcel, indica el especialista en seguridad informática, Álvaro Andrade.
A esto se suma que una mayoría de las denuncias no llega a la sección de delitos financieros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) debido a que son resueltas de manera interna entre los clientes y la entidad bancaria.
Pero el Ministerio Público y la Policía no cuentan con equipos, recursos humanos o medios necesarios para detectar, investigar y esclarecer los delitos financieros e informáticos cometidos bajo la modalidad de clonación de tarjeras de débito o crédito y otras, admitió el fiscal de Distrito, Camilo Medina.
Indicó que para atender algunos casos, “lo que se hace es recurrir, mediante instituciones, a peritos o expertos que sí pueden atender este tipo de tarea y lograr resultados en la investigación”.
Como ejemplo contó que el año pasado se vieron obligados a recurrir a especialistas en informática para esclarecer un caso de pornografía infantil vía Internet para el que tampoco existen medios de investigación necesarios.
Medina agregó que el Estado tiene la obligación de colaborar en la investigación y esclarecimiento de estos casos, aunque la Fiscalía no cuenta con recursos por el momento.
Informó que en el primer trimestre de la presente gestión, el Ministerio Público no recibió denuncias formales de bancos ni usuarios del sistema financiero por clonación de tarjeras.
“Hemos atendido casos aislados con peritos de afuera, pero no deja de ser preocupación del Ministerio Público que tiene que estar preparado y dotado de equipos y recursos humanos para atender esta nueva modalidad de delito”, señaló Medina.
Fuente:lostiemposbva/www.visionfederal.com
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