La brecha social se amplía también a la hora de buscar empleo
Nación - Apenas el 16,1 por ciento de las personas del estrato social más bajo pudieron obtener empleo en el 2010, mientras que sí lo obtuvo el 63,2 por ciento de los sectores medios y altos, lo cual refleja que también a la hora de buscar trabajo existe fuerte iniquidad en la Argentina, según un estudio de la UCA difundido hoy.
La brecha social parece ampliarse, ya que los integrantes del estrato muy bajo presentan 13 veces más riesgo de subempleo indigente o desempleo que los del medio alto. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA presentó el informe "Empleo, subempleo, seguridad social y bienestar subjetivo" correspondiente al cuarto trimestre 2010.
Según ese trabajo, entre 2004 y 2010 hubo un incremento del porcentaje de trabajadores con empleo pleno, de 28 a 41 por ciento del total de activos, y en la disminución de la desocupación, de 18,8 a 10,7. Esta mejora estuvo fuertemente concentrada entre 2004 y 2007.
A partir de 2007-2008, la situación se agravó con la crisis y volvió a mejorar con la reactivación económica. Entre 2009 y 2010 se registró una leve mejora cayendo un punto la desocupación y tres puntos el empleo precario.
Sin embargo, actualmente todavía existe un 22 por ciento de desempleo o empleo indigente y un 37 por ciento de trabajadores precarios.
Asimismo, un 43 por ciento de los activos del estrato social muy bajo declara haber estado desocupados por lo menos una vez en el último año mientras que sólo lo estuvo el 15,7 por ciento de los del estrato medio alto.
En el 2010, tres de cada cuatro de los trabajadores del estrato muy bajo no contribuían al Sistema de Seguridad Social mientras que no lo hace sólo uno de cada 4 del estrato medio alto. Entre 2004 y 2010 disminuyó la proporción de personas activas que estuvieron por lo menos una vez desocupadas en el último año.
Esta situación pasó de un 41,5% en 2004, a un 32% en 2009 y a un 27,9% en 2010, lo cual está dando cuenta de un contexto laboral más favorable pero que todavía mantiene altas tasas de empleo inestable.
Una mejora importante se registró con el incremento de la cobertura que registró entre 2004 y 2010 el sistema de jubilaciones y pensiones, logrando pasar de un 70% de cobertura a más de un 95% de la población de mayores.
Al mismo tiempo, el aumento fue marcadamente superior entre los integrantes de hogares de menores recursos: para los habitantes en edad de jubilación del estrato social muy bajo la cobertura pasó de 57,5% a 97,2.
En correlación con el proceso económico general, el nivel de percepción de felicidad en la PEA pasó de 7,7 puntos en 2005, a 8,1 puntos en 2009, estancándose en 8 puntos en 2010. Si bien existe una tendencia ascendente a lo largo de los años, las variaciones más marcadas se observan al comparar 2004 y 2009.
Sin embargo, esto no alcanzó a todos por igual: la población que cuenta con un empleo pleno registro para 2010, 8,3 puntos mientras que la población subempleada alcanzo un 7,5.
Una mejora a tener en cuenta es la disminución del malestar psicológico en la PEA. Mientras que en 2004 alcanzaba a un 27,4%, para 2010 este número disminuyo a 20,3%. Esta disminución es mayor en el sector de la población que cuenta con un empleo pleno, el cual registraba en 2004 un 22,7% de malestar mientras que en 2010 este numero abarca sólo a un 8,6%.
Pero en el caso de los subocupados y desocupados el malestar que en 2004 era de 39,9% disminuyó solamente al 35,9% en 2010.
Si miramos la insatisfacción laboral, el deseo de cambiar de trabajo que presenta la población, se observa que para 2004 alcanzaba a un 35,4% de la población ocupada, llegando a su punto más bajo en 2008 con 27,8% y aumentando nuevamente a 29,8% en 2010.
En el estrato social más bajo se observó que para quienes cuentan con empleo pleno la insatisfacción se redujo del 36,1% en 2004 a 20,9% en 2010, pero en caso de los empleos precarios, la incidencia del deseo de cambiar de trabajo casi no varió, alcanzando niveles de 64,7% en 2004 y de 63,2% en 2010.
Fuente:na/www.visionfederal.com
Sociedad
La brecha social parece ampliarse, ya que los integrantes del estrato muy bajo presentan 13 veces más riesgo de subempleo indigente o desempleo que los del medio alto. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA presentó el informe "Empleo, subempleo, seguridad social y bienestar subjetivo" correspondiente al cuarto trimestre 2010.
Según ese trabajo, entre 2004 y 2010 hubo un incremento del porcentaje de trabajadores con empleo pleno, de 28 a 41 por ciento del total de activos, y en la disminución de la desocupación, de 18,8 a 10,7. Esta mejora estuvo fuertemente concentrada entre 2004 y 2007.
A partir de 2007-2008, la situación se agravó con la crisis y volvió a mejorar con la reactivación económica. Entre 2009 y 2010 se registró una leve mejora cayendo un punto la desocupación y tres puntos el empleo precario.
Sin embargo, actualmente todavía existe un 22 por ciento de desempleo o empleo indigente y un 37 por ciento de trabajadores precarios.
Asimismo, un 43 por ciento de los activos del estrato social muy bajo declara haber estado desocupados por lo menos una vez en el último año mientras que sólo lo estuvo el 15,7 por ciento de los del estrato medio alto.
En el 2010, tres de cada cuatro de los trabajadores del estrato muy bajo no contribuían al Sistema de Seguridad Social mientras que no lo hace sólo uno de cada 4 del estrato medio alto. Entre 2004 y 2010 disminuyó la proporción de personas activas que estuvieron por lo menos una vez desocupadas en el último año.
Esta situación pasó de un 41,5% en 2004, a un 32% en 2009 y a un 27,9% en 2010, lo cual está dando cuenta de un contexto laboral más favorable pero que todavía mantiene altas tasas de empleo inestable.
Una mejora importante se registró con el incremento de la cobertura que registró entre 2004 y 2010 el sistema de jubilaciones y pensiones, logrando pasar de un 70% de cobertura a más de un 95% de la población de mayores.
Al mismo tiempo, el aumento fue marcadamente superior entre los integrantes de hogares de menores recursos: para los habitantes en edad de jubilación del estrato social muy bajo la cobertura pasó de 57,5% a 97,2.
En correlación con el proceso económico general, el nivel de percepción de felicidad en la PEA pasó de 7,7 puntos en 2005, a 8,1 puntos en 2009, estancándose en 8 puntos en 2010. Si bien existe una tendencia ascendente a lo largo de los años, las variaciones más marcadas se observan al comparar 2004 y 2009.
Sin embargo, esto no alcanzó a todos por igual: la población que cuenta con un empleo pleno registro para 2010, 8,3 puntos mientras que la población subempleada alcanzo un 7,5.
Una mejora a tener en cuenta es la disminución del malestar psicológico en la PEA. Mientras que en 2004 alcanzaba a un 27,4%, para 2010 este número disminuyo a 20,3%. Esta disminución es mayor en el sector de la población que cuenta con un empleo pleno, el cual registraba en 2004 un 22,7% de malestar mientras que en 2010 este numero abarca sólo a un 8,6%.
Pero en el caso de los subocupados y desocupados el malestar que en 2004 era de 39,9% disminuyó solamente al 35,9% en 2010.
Si miramos la insatisfacción laboral, el deseo de cambiar de trabajo que presenta la población, se observa que para 2004 alcanzaba a un 35,4% de la población ocupada, llegando a su punto más bajo en 2008 con 27,8% y aumentando nuevamente a 29,8% en 2010.
En el estrato social más bajo se observó que para quienes cuentan con empleo pleno la insatisfacción se redujo del 36,1% en 2004 a 20,9% en 2010, pero en caso de los empleos precarios, la incidencia del deseo de cambiar de trabajo casi no varió, alcanzando niveles de 64,7% en 2004 y de 63,2% en 2010.
Fuente:na/www.visionfederal.com
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