Vientos de nacionalización se agitan en torno a Repsol-YPF
Nación - Boudou y de Vido atacaron a las petroleras acusándolas de “cartelización" en los precios del gasoil. Schiavi y Boudou enfocaron la confrontación sobre Repsol-YPF, que tiene un 60% de capitales españoles, la presencia de los Eskenazi parecía una garantía en la relación con los “K”, pero ahora sobrevuela la sospecha de una posible expropiación.
En el mercado se supuso, que el ataque a YPF, fue un chispazo puntual por el precio del gasoil, pero la reaparición de Cristina Kirchner luego de su operación de tiroides, dejó en claro que había algo más. Dedicó gran parte de su discurso a las petroleras -a las que responsabilizó de la escasez del combustible por la falta de inversiones en exploración- y pareció apuntar directamente contra YPF al recordar que "el subsuelo es de los argentinos y está concesionado".
Un día después, De Vido se reunió con los gobernadores de provincias petroleras y difundió una declaración a través de la agencia oficial Télam, en la que se expresó el reclamo conjunto de mayores inversiones en exploración a las petroleras.
Luego, aparecieron en la Ciudad afiches de La Cámpora pidiendo la nacionalización de YPF. Fue el dato que faltaba. Se sabe que el margen de autonomía de la agrupación de Máximo Kirchner es cero. De manera que sólo con el visto bueno de la Presidente podrían haber lanzado una campaña semejante, metiéndose con un tema tan delicado.
En el mercado creen que “Están preparando el caso para justificar la nacionalización, como hicieron con Aerolíneas o cuando sacaron la ley de medios, que también empezó con afiches y acciones de La Cámpora", afirmó a lpo un operador del sector petrolero.
En ese sentido, el ex secretario de Energía Jorge Lapeña, señaló que “tal como se dio con Aerolíneas, no se puede descartar” una jugada del Gobierno. “Me preocupa porque una nacionalización hecha con un criterio poco técnico y buscando un rendimiento político va a terminar siendo una operación que vamos a pagar todos”, criticó.
De concretarse la movida, el Gobierno sumaría dos objetivos nada despreciables: por un lado, dejaría sin una bandera a ciertos sectores del progresismo –como Pino Solanas o Claudio Lozano- que critican la política energética y por otro –lo más importante para el oficialismo, quizá- accedería a una caja impresionante en momentos en que el ajuste aprieta.
De cualquier manera, la ingeniería de una eventual nacionalización no sería nada sencilla sobre todo porque casi el 60 por ciento de la firma pertenece a Repsol-YPF -la familia Eskenazi tiene el 25,5%-. Se supone Antonio Brufau, el presidente de la petrolera que tiene línea directa con el gobierno de Mariano Rajoy, podría armar un conflicto diplomático de primera magnitud.
De todas maneras, un tema no menor es de dónde saldría el dinero para comprar la compañía -o la mayoría accionaria- ya que los cálculos más modestos estiman que YPF vale un mínimo de 3.000 millones de dólares, casi el pago que exige el Club de Paris para regularizar la situación financiera internacional de la Argentina.
“Hace poco Roberto Dromi lo mencionó (la nacionalización). Supongo que no tendría que haber problemas si está de acuerdo la empresa, aunque la política de hacer una cosa de este tipo ahora sería inoportuna. La política energética en estos ocho años ha sido desastrosa y el este gobierno avaló la privatización”, insistió Lapeña.
La mención a Dromi no es casual, el ex ministro menemista tiene línea directa con De Vido, y así como en los 90 elaboró la ingeniería legal para avanzar con las privatizaciones, ahora suele asesorar el gobierno en iniciativas de signo contrario.
Fuente: agencias/lpo/www.visionfederal.com
Economía
En el mercado se supuso, que el ataque a YPF, fue un chispazo puntual por el precio del gasoil, pero la reaparición de Cristina Kirchner luego de su operación de tiroides, dejó en claro que había algo más. Dedicó gran parte de su discurso a las petroleras -a las que responsabilizó de la escasez del combustible por la falta de inversiones en exploración- y pareció apuntar directamente contra YPF al recordar que "el subsuelo es de los argentinos y está concesionado".
Un día después, De Vido se reunió con los gobernadores de provincias petroleras y difundió una declaración a través de la agencia oficial Télam, en la que se expresó el reclamo conjunto de mayores inversiones en exploración a las petroleras.
Luego, aparecieron en la Ciudad afiches de La Cámpora pidiendo la nacionalización de YPF. Fue el dato que faltaba. Se sabe que el margen de autonomía de la agrupación de Máximo Kirchner es cero. De manera que sólo con el visto bueno de la Presidente podrían haber lanzado una campaña semejante, metiéndose con un tema tan delicado.
En el mercado creen que “Están preparando el caso para justificar la nacionalización, como hicieron con Aerolíneas o cuando sacaron la ley de medios, que también empezó con afiches y acciones de La Cámpora", afirmó a lpo un operador del sector petrolero.
En ese sentido, el ex secretario de Energía Jorge Lapeña, señaló que “tal como se dio con Aerolíneas, no se puede descartar” una jugada del Gobierno. “Me preocupa porque una nacionalización hecha con un criterio poco técnico y buscando un rendimiento político va a terminar siendo una operación que vamos a pagar todos”, criticó.
De concretarse la movida, el Gobierno sumaría dos objetivos nada despreciables: por un lado, dejaría sin una bandera a ciertos sectores del progresismo –como Pino Solanas o Claudio Lozano- que critican la política energética y por otro –lo más importante para el oficialismo, quizá- accedería a una caja impresionante en momentos en que el ajuste aprieta.
De cualquier manera, la ingeniería de una eventual nacionalización no sería nada sencilla sobre todo porque casi el 60 por ciento de la firma pertenece a Repsol-YPF -la familia Eskenazi tiene el 25,5%-. Se supone Antonio Brufau, el presidente de la petrolera que tiene línea directa con el gobierno de Mariano Rajoy, podría armar un conflicto diplomático de primera magnitud.
De todas maneras, un tema no menor es de dónde saldría el dinero para comprar la compañía -o la mayoría accionaria- ya que los cálculos más modestos estiman que YPF vale un mínimo de 3.000 millones de dólares, casi el pago que exige el Club de Paris para regularizar la situación financiera internacional de la Argentina.
“Hace poco Roberto Dromi lo mencionó (la nacionalización). Supongo que no tendría que haber problemas si está de acuerdo la empresa, aunque la política de hacer una cosa de este tipo ahora sería inoportuna. La política energética en estos ocho años ha sido desastrosa y el este gobierno avaló la privatización”, insistió Lapeña.
La mención a Dromi no es casual, el ex ministro menemista tiene línea directa con De Vido, y así como en los 90 elaboró la ingeniería legal para avanzar con las privatizaciones, ahora suele asesorar el gobierno en iniciativas de signo contrario.
Fuente: agencias/lpo/www.visionfederal.com
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