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La realidad y la enseñanza.

alumno maestraLos docentes están convencidos que es necesario reestructurar toda la enseñanza media, pues hoy está lejos de la realidad. profesora-alumnas

 

Provincia:Córdoba
Los docentes creen que a la escuela secundaria hay que refundarla, despojarla de la falta compromiso, del desfasaje entre lo que se enseña y la realidad, de las clases aburridas y de la exclusión y la baja calidad, de no saber adónde ir y de la falta de claridad de las políticas educativas.
Al menos, eso opina un grupo de profesores invitados por este diario a reeditar el tibio debate que se realizó, entre marzo y abril, en los colegios públicos y privados de todo el país.

La discusión a la que obligaba la Nación pasó inadvertida en las provincias. No hubo convocatoria abierta a padres y a alumnos: cada escuela la realizó como pudo y quiso, y muchos ni se enteraron qué estaba ocurriendo puertas adentro. Córdoba no fue ajena al "debate que no fue".

La semana pasada, las conclusiones llegaron al Palacio Pizzurno en Buenos Aires y hoy el Ministerio de Educación nacional, que dirige Juan Carlos Tedesco, está procesando los datos (ver "Resucitar al muerto").

De la consulta de La Voz del Interior participaron docentes de la Escuela Normal Superior José María Estrada, de Alcira Gigena; del Ipem 190 Carande Carro, de Villa Carlos Paz; del Ipem 250 Juan Bialet Massé, de barrio Las Flores; del Ipem 77 Gobernador Santiago del Campillo, de barrio San Felipe, y del Colegio Alemán, de Villa Belgrano de la ciudad de Córdoba.

A continuación, una síntesis del diagnóstico y las propuestas.

Exclusión y baja calidad. La dispersión de horas cátedra en diferentes escuelas, cursos y divisiones impide la comunicación entre docentes. Además, el compromiso con la escuela y sus alumnos es pobre.

Faltan directivos formados para conducir las instituciones.

Escasa o nula coincidencia entre intereses de los alumnos, oferta educativa y demandas del contexto socio-económico.

Falta de actitud y de aptitud de los docentes y directivos para modificar sus prácticas.

Ausencia de políticas que enfrenten el abandono, deserción y exclusión como problema estructural. El docente solo no puede; la escuela sola, tampoco.

Crisis de autoridad pedagógica. Falta de acompañamiento y líneas claras al docente.

Falta de vocación y de compromiso del docente con sus colegas y con el alumno.

La fragmentación de la currícula y escasa carga horaria en algunas materias.

Demasiada burocracia y resabios autoritarios que obstaculizan el trabajo en equipo.

Sin motivación. La escuela falla porque brinda saberes poco significativos para los adolescentes. Los alumnos no ven utilidad o valor en las propuestas de los docentes.

Falta adecuar el ideal de alumno y el alumno real. Gran distancia entre las necesidades y expectativas de los chicos respecto de lo que la escuela propone. Falta de adaptación de contenidos a los intereses de los estudiantes.

Modelo enciclopedista de enseñanza y docente conductista: expone conocimientos y no los construye junto al alumno.

Malestar docente por falta de incentivos. Falta compromiso e interés de los educadores para despertar el interés de los jóvenes.

Falta de coherencia entre las diversas materias de la currícula.

Modificaciones sugeridas. Promover la cultura del esfuerzo, de la honestidad.

Necesidad de reformular la currícula y reducción de la cantidad de materias.

Mayor permanencia del profesor en la institución. Evaluar el proceso, antes que el resultado.

Cambios en la gestión escolar.

Más actividades prácticas de gabinete o laboratorio.

Aplicar nuevas técnicas. La atención a la diversidad y el respeto por la heterogeneidad significa apelar a diferentes técnicas, metodologías y estrategias que no manejan los docentes. "Deberían existir circuitos diferenciados de educación según las capacidades de los alumnos", dicen.

Dificultades para enseñar. Apatía o resistencia de los alumnos. "Los adolescentes nos envían señales que nos remiten a límites y exigencias, tanto en lo curricular como en sus conductas. En muchas ocasiones el descontrol o la indisciplina son mensajes o alertas que deben ser tenidos en cuenta", sostienen.

Faltan hábitos de estudio.

Falta interés y motivación. "El sistema educativo no cuenta con herramientas eficientes y eficaces para motivar a los docentes". Tampoco a los chicos.
Fuente: La Voz del Interior.com Mariana Otero
M.S.

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