domingo 16 junio 2024

Covid-19. El comercio en estado de colapso, muestra la profundidad de la crisis

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Los comerciantes de los principales centros urbanos del país advierten que están al borde de la quiebra. Distintas formas de protesta han comenzado a exhibir el reclamo de posibilidad de reabrir sus puertas. La demanda es a los funcionarios del gobierno nacional, provincial y municipal que sean capaces de generar ideas inteligentes que posibiliten, sin descuidar la salud, levantar las persianas cuando ya llevan 70 días bajas.

Federaciones y Cámaras a lo largo de todo el país han planteado la gravedad del problema. En La Plata para la Federación Empresaria «La situación es desesperante, necesitamos trabajar y creemos que con diálogo podemos llegar a un entendimiento para una apertura inmediata, pero moderada, siempre respetando los protocolos y con el municipio controlando en las calles» afirmó el presidente Gustavo Celestre que enfatizó “los empleados están cobrando solamente los básicos, en los casos en los que están cobrando y los empleadores están acumulando deudas”.

La complejidad generada por la cuarentena, impuesta por la pandemia del Covid-19, implica que los negocios cerrados están acumulando deudas que incluyen el pago de alquileres, aportes previsiones, los distintos servicios, impuestos y tasas municipales, como también el pago a los proveedores. Celestre advirtió “cuando esto termine muchos no van a poder abrir: “su capital físico va a ser inferior a sus deudas. Por eso, algunos ya empezaron a cerrar, ya hay cancelación de contratos, sin olvidar que cada comercio emplea a entre 2 y 3 personas».

Existe conciencia en los comerciantes que aun cuando se les permita abrir las puertas la recuperación de ventas será muy difícil, e incluso algunas comprobarán que no podrán subsistir con las modalidades anteriores a la pandemia, es decir tendrán que reconvertirse o cerrar definitivamente. El drama que está en desarrollo no solo comprende una cuestión económica, sino en muchos casos emocional, pues ven caer sus negocios muchas veces patrimonio histórico para la familia.

En las organizaciones, que nuclean a los comerciantes y pymes, tratan de encontrar soluciones que encaucen los ánimos de sus afiliados. Muchos comienza a mostrar signos de rebelión, que van desde la apertura indiscriminada de los locales en desconocimiento de las disposiciones oficiales, e incluso la cesación de pagos de impuestos y tasas, ya que afirman no tienen con que enfrentarlas. Algunos exponen, si el gobierno nacional ha decidido negociar las deudas con los bonistas por la deuda, con periodo de gracia para el pago e importantes quitas en los montos, la misma política tendría que aceptar por parte de los empresarios y comerciantes con sus compromisos con el Estado.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la situación se tornó más que compleja. Por el crecimiento de los afectados del Covid-19 se dio marchas atrás en las aperturas de locales, y cerca que 25.000 debieron cerrar sus puertas otra vez. La reacción de las Cámaras no se hizo esperar, y señalaron que los comerciantes no tienen posibilidades para recuperar facturación y que la debacle en el sistema comercial será de tal magnitud que arrastrará también a gran parte del sector industrial de Pymes.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), a través de su presidente Gerardo Díaz Beltran describió: “Estamos señalando que necesitamos buscar la manera de encontrar el equilibrio entre producir y cuidar la salud. Esta nueva restricción nos impone cerrar los comercios en determinadas zonas y a 15 cuadras hay hipermercados abiertos que venden todo tipo de productos. Esta situación desleal nos va a terminar aniquilando” y agregó que “la cuarentena provocó un escenario económico extremadamente complejo” para el sector Pyme y alertó en consecuencia que “el riesgo no son los despidos, sino el cierre de empresas”.

La Federación de Comercio e Industria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Fecoba), considera que la ayuda del Gobierno no alcanza, hay que pagar sueldos, se están postergando lo impuestos, no suspendiéndolos, y eso significa que cuando llegue la reactivación, que será muy tibia, no habrá ingresos para cumplir con las obligaciones. En la Federación se estima que la cuarentena va acelerar una ola de despidos y quiebras en el sector del que no se tiene precedente y marcaron que no hay que buscar soluciones fáciles.
E/BN/ln/rp.

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