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Diarios de cuarentena: Mis ranitas, mis vecinos, mi mundo, en lo que ya no es “cuarentena”

Soy una artista plástica que retrata animales con lápiz color. Con la llegada de la cuarentena debido al Covid-19 mi rutina cambió y el ritmo bajo su intensidad. Pude entonces dedicar más horas al dibujo ya que el único programa era circular entre las 4 paredes de nuestro hogar.

Ya llevamos 74 días, una experiencia que nunca se me cruzo por la cabeza y apesar de mis 67 años, edad de riesgo soy bastante rebelde: los paseos de mi perro se transformaban e largas caminatas bien tempranito a la mañana. Mi taller tiene una ventana/puerta sobre av. de los Incas, lo que me permite chusmear, mientras dibujo, los vecinos de enfrente y sus vidas en cuarentena.

Por esa razón el primer animal que se me ocurrió dibujar al inicio de esta etapa fue una rana: un amuleto en casi todos los países. Me vino a la memoria un libro de los celtas en que la rana por su conexión con el agua y la lluvia representaba el poder de la curación .

Mientras tomaba mi café observaba en el edificio de enfrente una rubia teñida de mediana edad que hacía los mil pasos en su balcón con su rosario en la mano. En el piso de abajo un matrimonio de avanzada edad, sentados y de manos dadas observando el horizonte .

Siendo el inicio de la cuarentena y fin de semana largo, ningún auto , apenas un ómnibus cada tanto . Hasta los pájaros, asombrados, casi no volaban.

Volví a mi ranita verde de ojos rojos como una cereza. Alguien me dijo que la energía de la rana es también considerada como una relación entre la vida y la muerte, una dualidad muy presente en esta pandemia mundial.

Nunca había pensado en dibujar ranas pero un amigo me pidió una para un regalo de casamiento. Según él, en Japón, la rana trae suerte, sobretodo en los viajes y que si uno lleva un amuleto de rana en su cartera no perderá dinero ni será robado.

Miro por la ventana y veo en otro edificio una joven embarazada tomando mate y me acorde que según los orientales una rana mirando una ventana promueve la fertilidad y felicidad familiar.

Así que mi ranita acompaña la evolución de una cuarentena que imaginávamos corta pero que se fue prolongando y prolongando con paso firme y seguro.

Aparecieron otras ranitas en mi tablero. Con este encierro empezaron a aparecer la soledad, el miedo, la angustia, el aburrimiento y crisis económica.

De noche cuando las luces se prenden veo niños saltando, jugando con almohadones, intentando transformar pequeños y medianos livings en plaza de juegos. Me acorde entonces que los hindúes ven a la rana como la encargada de la protección del mundo dentro del espacio.

Un día la joven embarazada apareció en la ventana con su bebé en brazos. Había nacido! Y justo yo estaba terminando de dibujar la ranita número 10 y mirando de reojo vi en mi biblioteca una escultura del Dios egipcio, con cabeza de rana, Hecket, que simboliza la fertilidad y nacimientos.

Así que mis ranitas tienen en el mundo entero un simbolismo siempre muy positivo: nos protegen en los viajes; nos ayudan en las diferentes etapas de la vida y nos traen bonanza y fuerza. Todas cosas necesarias para afrontar esta cuarentena que ya no es cuarentena y que através de mi ventana me permite ver el circulo de la vida.
La Tana Pujals.
Artista con pasión por retratar animales.
CC/cc/rp.

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