miércoles 29 mayo 2024

La cultura gastronómica de Grace Soloaga, CARROT CAKE en un “pif-paf”!

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CARROT CAKE en un “pif-paf”!
Todavía no les he contado que hace unos años tuvimos el privilegio de vivir en Madrid. La capital española, bonita, festiva, llena de tascas, restaurantes, bares y terrazas para beber y tapear, es una fiesta para el estómago y los ojos. Y resulta también que cuando una tiene hijos debe ir al colegio y es ahí que hacemos sociales con otras madres y abuelas.

Y como quien no quiere la cosa, un día conocí a Eva, española, muy guapa, mami de Pablo, amiguito del mío; y hablando y hablando en esas esperas en el patio, me atreví y le pedí la receta de su Carrot Cake, esa que su suegra irlandesa le había dado cuando se casó con su hijo y con la cual me había deleitado más de una vez al ir a tomar el té a su casa en uno de los tantos play-dates a los que mi hijo había sido invitado.

Y ese “pif-paf” es literal: se utiliza en Madrid para decir que “en un par de minutos” o “en un abrir y cerrar de ojos”, lo que sea que estés haciendo lo harás rapidito y eficazmente.

Y de dónde es originaria este famoso Carrot Cake que deleita a todos por igual? No se sabe a ciencia cierta pero las primeras referencias al uso de la zanahoria en un pudding datan de la Edad Media (²) y parece ser que recién se convirtió en un cake parecido a lo que actualmente comemos a comienzos del 1800. También se dice que se usaba solamente aceite (algunas otras recetas usan una mezcla de aceite y manteca) en su confección pero como la receta que hoy nos ocupa es de una dama irlandesa y siendo que la manteca en Irlanda es una tradición arraigada, no hay aceite que ose inmiscuirse en la misma.

También los americanos han hecho del Carrot Cake un emblema y se cree que hasta George Washington comió una porción de la misma en un bar de Manhattan. Hay libros enteros dedicados al famoso cake en los que se compilan recetas de todo el mundo; porque no olvidemos que la zanahoria es originaria de Asia central y que se ha expandido a Europa y Medio Oriente así que vamos a encontrarnos con recetas que son casi tan antiguas como años tiene Roma.

Y vamos a la receta porque para hacerla en un pif-paf hay que comenzar ya!

Moldes, utensilios, temperatura, tiempo
Podemos hacerla en molde de cake, de 26cm x 8cm, como mínimo. También podemos hacerla en moldes individuales de cupcake o bien en “ramequins”, esos moldecitos de cerámica blancos que se usan para los soufflés. Si van a usar molde de silicona recuerden enmantecarlo antes de colocar la mezcla.

Qué necesitamos? Una cacerolita para derretir la manteca; 1 bowl/ensaladera grande y 2 más pequeños; rallador; balanza; espátula; un batidor de mano; potes para pesar.

Si no tienen bowls para pesar ingredientes, les recomiendo guardar los potes de yogurt o de queso blanco. Bien lavados, sirven perfectamente para pesar ingredientes y además casi no ocupan espacio en los armarios porque, normalmente, son apilables.

Temperatura: horno precalentado por no menos de 15 minutos a 180°.

Vamos a hornear el cake entre 35 y 45 minutos, teniendo en cuenta lo siguiente:

A los 35min, insertaremos un palito de brochette en el centro del cake. Si sale seco, el cake está cocido.

Si sale húmedo, bajaremos la temperatura a 150º y vamos a hornear entre 10 y 15 minutos más. En esta instancia, recomiendo controlar cada 5 minutos para que el cake no se seque. Esto es importante porque un buen carrot cake debe sentirse húmedo, pero no crudo.

Cuando la manteca es importante
No cualquier manteca sirve. En Argentina hay buenas y menos buenas y algunas son “bastante poco” buenas (porque no me atrevo a decir que son malas); pero vale aclarar los términos porque dependiendo del tipo de manteca que usemos, el carrot cake va a salir bien, de esos que se dejan comer pero le falta algo; o saldrá muy rico si usamos una buena; o tal vez súper delicioso, si buscamos una manteca que contenga como mínimo un 82% de materia grasa.

Es por eso que yo llamaría a “La Paulina” y le pediría su opinión; o a esa otra que canta esa “Tonadita” norteña tan bonita. Pero bueno, todo va en gustos. Para mí son mejores que las otras y más cercanas al sabor de la famosa Kerrygold, la recomendada por los irlandeses que saben de mantecas pasteurizadas hechas con leche de vaca que solo come pastos verdes irlandeses y a la que no se le agregan cultivos lácticos.

Ingredientes e instrucciones, todo junto, porque se hace en un pif-paf
Rallamos y rallamos, a mano, para no desperdiciar el jugo natural de las zanahorias:
250 gr. de zanahorias, lavadas y peladas
Ralladura de una naranja bien lavada (sólo rallamos la parte naranja de la cáscara) y los juntamos en un bowl.


Ponemos a derretir en una cacerolita, a fuego bajo:
150 gr. de manteca (la mejor que puedan conseguir)
200 gr. de azúcar mascabo (natural, orgánico, ese que suele venderse en las dietéticas) y mezclamos hasta que se hagan uno solo.


Agregamos las zanahorias ralladas y condimentadas con su ralladura de naranja a la manteca azucarada en un gran bowl; mezclamos bien, para que se impregnen los unos con los otros y reservamos.

Luego, en otro bowl, batimos “como para hacer una omelette” (es decir, para unir todo sin demasiado alboroto):
2 huevos grandes (100gr.)
2 cucharadas soperas de leche (30gr.)
1 cucharadita de esencia de vainilla


Y a este batido del paso 4 lo agregamos a la mezcla de zanahorias azucaradas y volvemos a batir hasta obtener una mezcla homogénea. Dos minutos de batido alcanzan para lograrlo.


Luego pesamos y tamizamos los ingredientes secos:
100gr. harina 0000
100gr. harina leudante
3gr. de sal (1/2 de cucharita de café)
3gr. de canela molida (2 cucharitas de café)
10gr. de polvo de hornear (1 y 1/2 cucharita de té)


Y agregamos los ingredientes secos del paso 6 a todo lo anterior que aún nos espera en el gran bowl. Y mezclamos con el mismo batidor o con espátula, lo que nos guste más.


Y solo si nos gusta, agregaremos:
75 gr. de nueces picadas o 50gr. de almendras laminadas (o ninguna de las dos, ya que no va a afectar el sabor).


Mezclamos bien para integrar perfectamente las nueces o almendras y vamos al molde.

¿A que la hemos hecho en un pif-paf? A que sí?


Demás está decir que podemos aumentar la cantidad de canela a 4 cucharitas. O directamente no usarla. También hay quienes agregan ¼ de cucharita de café de nuez moscada. Y algunos otros agregan una pizca de clavo de olor.
Si somos intolerantes a la lactosa, cambiaremos la manteca por igual cantidad de un aceite neutro como el de pepitas de uva o girasol uniéndolo al azúcar sin necesidad de llevarlo al fuego.


To cream or not to cream…

Ahora pasemos a la famosa cubierta de queso crema también llamada “frosting”.
¿Y qué queso deberemos usar? El famoso cream cheese con nombre de ciudad americana o alguno que se le parezca es mi recomendación. Usar uno con menos consistencia no es lo mejor dado que no tendrá “cuerpo” para mantenerse en su lugar una vez colocado sobre el cake.

La receta de la abuela de Pablo estipulaba que debemos batir los 250gr. del pote de cream cheese con azúcar impalpable a gusto y agregarle, casi al final del batido, el jugo de medio limón exprimido sin pulpa ni semillas. Una vez preparada, se coloca sobre el cake frío con una espátula. Nada más simple ni fácil que esto, no?

Otras ideas
Se puede hacer en molde redondo de 24cm, llevarla al freezer aún caliente por dos horas y luego cortarla a la mitad para rellenarla.

A la receta del “frosting” le podemos agregar pasas de uva humectadas en rhum y nueces picadas. Esto llevará nuestra carrot cake a un nivel superior.
También podemos colocar almendras laminadas sobre el cake antes de hornearlo y una vez cocido espolvorearlo con azúcar impalpable (tal como el de la foto). Si me dan a elegir, opto por acompañar mi porción con un copito de crema chantilly y un rico té de la variedad Orange Pekoe.

Y a servirlo y degustarlo rápido antes que los “leprechauns”, esos seres diminutos y bromistas de sombrerito verde y cabellos rojizos, la hagan desaparecer!
(²) a todos aquellos interesados en la historia del Carrot Cake, les propongo visitar el website del Carrot Museum y leer las historias más diversas e increíbles que el museo se ha tomado el trabajo de compilar http://www.carrotmuseum.co.uk/
Grace Soloaga “diplomada de Le Cordon Bleu”
CC/CC/rp.

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