viernes 2 diciembre 2022

EE.UU. «Las elecciones se aproximan» y Trump agita el escenario

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Por Atilio Molteni

New York. El 22 de septiembre comenzó la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), cuando la Organización celebra sus 75 años de existencia, utilizando medios virtuales debido al coronavirus. Una excepción fue el Secretario General Antonio Guterres quien habló desde el podio, ocasión en la cual recordó que sus creadores formaron parte de una generación que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y buscó crear un nuevo orden internacional. Afirmó que ahora era necesario un nuevo acuerdo para vencer al virus y la amenaza climática, advirtiendo los peligros de una rivalidad creciente entre Estados Unidos y China, que puede llevar al mundo en una dirección peligrosa y caótica.

Esta posibilidad fue confirmada por uno de los primeros oradores, que fue el presidente Trump desde la Casa Blanca, quien dedicó su intervención a temas que, en general, tienen relación con su campaña política con miras a las elecciones del 3 de noviembre. Se refirió a los esfuerzos estadounidenses en la lucha contra el Covid-19 (muy cuestionados por sus oponentes demócratas), que volvió a llamar el virus chino, pero subrayó que la ONU debía responsabilizar a China por haber permitido su difusión en el mundo, argumentando que la Organización Mundial de la salud (OMS) al ser controlada por Beijing, había ocultado su transmisibilidad.

También cuestionó a China por sus daños al medio ambiente, y argumentó que Estados Unidos se había retirado del Acuerdo de París sobre Cambio Climático por considerarlo discriminatorio, pero había reducido sus emisiones superando a cualquier otro Estado partícipe del mismo.

A su criterio, la ONU debía dedicarse a los problemas reales del mundo, entre los cuales enumeró algunos temas sensibles para sus votantes y los relacionados con los derechos humanos. Sin resaltar que es una Organización cuyo objetivo central es mantener la paz y la seguridad, se refirió sólo a algunos de sus graves problemas, entre los cuales mencionó los relacionados con el programa nuclear de Irán. Sin embargo, su Gobierno se separó del Acuerdo Nuclear suscripto con ese país (PAIC), conducta que no es compartida por los restantes miembros del Consejo de Seguridad y por Alemania, que se unió a ellos para negociar su texto en un largo proceso que culminó durante el mandato del entonces presidente Obama en 2015.

En general, la política de Trump se ha basado en una crítica activa de la actividad multilateral y, al mismo tiempo, se ha retirado de diferentes organismos que la materializan; es el caso de la UNESCO (dedicada a la Educación y la Cultura), o la ya citada OMS. Sin dejar de mencionar las dificultades planteadas en la labor de otros entes autónomos como la Organización Mundial de Comercio (la OMC). Sus acciones son la consecuencia de al menos dos comportamientos evidentes: haber priorizado tanto la situación interna de su país, como su renuencia a ejercer un liderazgo internacional, en el pasado una conducta constante de Estados Unidos, en un momento en que China aumenta su influencia en este complejo de instituciones.

A cuatro semanas de las elecciones las encuestas en la votación general nacional siguen favoreciendo por más de seis puntos a Joe Biden sobre Trump, e inclusive en alguno de los Estados que oscilan su voto entre Republicanos y Demócratas, pero en tres de ellos están muy próximos: Texas, Iowa y Georgia.

Sin embargo, en este desarrollo existen varios temas dignos de destacar. El primero es que la mayor parte de los votantes del presidente, que son los ciudadanos blancos sin estudios universitarios y de bajos ingresos, parecen dispuestos a ir a votar en mayor proporción que sus equivalentes demócratas.

El segundo, es que los latinos de algunos Estados que son cruciales (como Arizona y Florida) no estarían tan propensos a votar por Biden, como lo hicieron con sus antecesores demócratas, pero, en cambio, contaría con el voto mayoritario de las mujeres.

El tercero se refiere a que el voto por correo, que favorecen estos últimos, tienen más posibilidades de ser considerado nulos por problemas formales que en el caso de un voto en persona, por el cual se inclinan los republicanos.

Esta semana en dos ocasiones en que se le preguntó acerca de la integridad del sistema de votación, Trump se negó a aceptar una transición pacífica si es que pierde las elecciones, argumentando que este método de votación favorece el fraude, lo que puede interpretarse como una reserva para cuestionar resultados de algunos Estados. Para los demócratas, en cambio, estas definiciones son comparables a los de un líder autoritario y una amenaza a uno de los pilares centrales de la democracia.

Otro tema de gran trascendencia irrumpió en la campaña, se refiere al fallecimiento el 18 de septiembre de una de las juezas que integraban la Corte Suprema de Justicia, Ruth Bader Ginsburg, la segunda mujer en ocupar este puesto y una figura muy importante en la defensa de los derechos de su género y de la lucha por un país más justo e igualitario, conforme al texto de la Constitución estadounidense.

Fue una de las cuatro figuras liberales del Tribunal. Además, tuvo presente que aun cuando la democracia es la mejor forma de Gobierno, padece de dos defectos: la posibilidad de que las mayorías no tengan en cuenta los oponentes, y que puedan manipular el proceso electoral de manera tal de retener el control del proceso legislativo. Durante sus largos años en la Corte (falleció a los 87 años, pues los cargos son vitalicios) siempre priorizó la necesidad de buscar un equilibrio en favor de la sociedad en su conjunto.

Una consecuencia de este triste acontecimiento es que en los días finales de la campaña, el presidente Trump con la colaboración de los senadores republicanos, podría estar en condiciones de proponer su reemplazo y obtener su nombramiento con anticipación al cambio de Gobierno. De este modo se consolidaría el sector conservador y mayoritario entre los nueve miembros de este Tribunal, cinco de los cuales fueron propuestos por presidentes republicanos (dos de ellos por Trump).

El presidente Trump propondría al Senado el nombre de una candidata mujer en los próximos días, y se puede deducir que en caso de surgir diferencias de criterios o impugnaciones relacionadas con las normas y procedimientos acerca del momento en que se pueden efectuar las votaciones, estos deben ser resueltos en última instancia por la Corte Suprema.
Atilio Molteni
Embajador
IN/BN/CC/rp.

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