martes 26 enero 2021

Surfer, DT y virólogo: el uruguayo que se le plantó al Covid 19. Capítulo III

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Gonzalo Moratorio la batalla contra el coronavirus y el desarrollo de los tests
Por Luis Sartori.


El virólogo Quijote-surfer-DT compara, ahora con metáfora tuerca: “La clave fue, en vez de comprar autos importados y muy, muy caros, usar las autopartes que teníamos para construir algo a nivel nacional y escalarlo, para nunca quedarnos sin tests. Conseguimos una receta fácil de reproducir, con la misma sensibilidad y especificidad de cualquiera de los tests que recomienda la OMS».

Para escalar la producción se asociaron con la empresa local de biotecnología ATGen y llegaron a elaborar unos 150.000 tests, alrededor del 30% de los que se hicieron en todo el país. Con 3 millones y medio de habitantes ya hubo medio millón de estas pruebas. Uruguay está entre los países con más tests realizados por caso positivo detectado.

Fue una decisión estratégica, de política pública. «Teníamos dos opciones: traer absolutamente todo desde Corea del Sur, técnicos, insumos, cientos de miles de pruebas; o apostar a que nosotros en Uruguay lo podíamos construir sin depender de nadie más. El país escogió lo segundo».

Así, «logramos tener miles de tests desde el día del primer contagio» y ese backup permitió «hacer diagnósticos masivos, trazar los contagios, aislar los positivos y contener las muertes». De yapa, remarca, evitaron «una cuarentena obligatoria que restringiera los derechos individuales».

Para que no queden dudas, Moratorio sintetiza: «No necesitamos de ningún gran laboratorio ni de ninguna farmacéutica para realizar los tests. Eso es una ventaja porque, por ejemplo, los tests de Roche sólo funcionan con los equipos de Roche y los equipos de Roche sólo analizan tests de Roche». Y destaca tres virtudes: «Nuestros tests -’vende’, con la técnica del viajante callejero- son para todo tipo de equipos, son abiertos y son gratuitos, porque los financiamos con recursos públicos y de cooperación internacional, en parte con fondos del Mercosur». Cada test tiene un precio internacional de unos 100 dólares.

Al principio, las pruebas de Moratorio eran la mayoría de las disponibles. Hoy hay oferta de otros laboratorios.

La otra mitad del trabajo consistió en impulsar el desarrollo de una red de laboratorios públicos en el interior del país. «Para nosotros, lo más importante fue poder capacitar a un montón de estudiantes de maestría y doctorado para que se dispersaran por el país y nos ayudaran a montar laboratorios de diagnóstico en todos los hospitales públicos».

Pedían a cada sitio un inventario del equipamiento disponible y, en base a eso, les armaban pequeños centros de detección para contener la expansión del virus. Para completar la preparación, viajó a muchos sitios para formar y capacitar.

«La disponibilidad inmediata de estos tests y la capacidad de implementarlos en todo el territorio -rememora- ayudaron a contener la pandemia. Las fronteras, sobre todo la de Brasil, eran una bomba de tiempo. Por eso pusimos laboratorios también en esas zonas específicas y así evitamos que entraran muchos contagios».

En un mundo de desconfiados, y muchas veces con toda razón, Moratorio destaca esta rareza: “Nosotros -cuenta- en ningún momento tomamos un centavo. Todo esto fue cedido al sector de salud pública y mi salario ha permanecido incambiado, de manera que esto pueda agilizarse”.

Moratorio cuenta con dos salarios: uno en el Instituto (que no trascendió) y otro de 85.000 pesos uruguayos, unos 2.000 dólares, como profesor grado 3 de dedicación completa en la Udelar.

Agrega: “Nunca tuve una visión desde el punto de vista mercantil, sino de democratizar. Lo Moratorio tiene miles de seguidores en Twitter, red social en la que despidió el nefasto año pasado de un modo bien descontracturado: “2020 te podés ir a la PMQTRP!!! Feliz Año!!!”, tuiteó este 1 de enero.

También por Twitter lo había felicitado por su “premio Nature” el mismísimo presidente uruguayo. El virólogo le agradeció por la misma vía, así: “Muchas gracias por tus palabras, Luis. Ojalá tu gobierno pueda apoyar el desarrollo de la ciencia y la tecnología”. Muchos dijeron que fue un tiro por elevación ante el escaso porcentaje del presupuesto destinado a la investigación. “Si se entendió eso -dice Gonzalo- está bien”.

Cuando habla de su logro, Moratorio se revela como un apasionado impulsor de la ciencia regional. “Esto demuestra que en nuestros países podemos generar conocimiento y valor agregado. Pero es necesario invertir más dinero del PBI en ciencia. Eso se va a ver reflejado en un crecimiento general de la sociedad. La ciencia es el vehículo para que América latina mejore su calidad de vida”.

Pone como ejemplos a los países escandinavos y a Corea del Sur: “Tenían otro perfil de producción -reseña- y luego de invertir en Ciencia y Tecnología, en 15 años aumentaron del 5 al 10% el PBI global de sus países”.
Luis Sartori
CC/BN/vfn/rp.

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