sábado 23 octubre 2021

Los animales son considerados cosas en nuestro país. “En nombre de Sharima” por Isabel de Estrada

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Sharima ya no está. No pudo esperar más. Cayó y ya no se levantó. Toda una vida de encierro fue minando su cuerpo y su espíritu. Sus ojos habían dejado de brillar hace muchos años, quien sabe si allá en Yakarta, desde donde fue traída junto a Arly, enterrada en el Zoológico de Luján, a los 19 años. Sharima tenía solo 25. Se estima que los elefantes en cautiverio viven aproximadamente hasta los 55 años, veinte menos que si vivieran su verdadera vida de elefante, en libertad. Ellas no llegaron ni a la mitad.

Ya han pasado más de dos semanas y todavía no tenemos noticias oficiales del motivo de su muerte de parte de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente, del propietario del Zoológico, y de Fauna de la Provincia que estuvieron allí presentes al momento de hacer la necropsia. Más allá de las causas que ya todos conocemos: el encierro, toda una vida de encierro.

Pero quizás para poder comprender su injusta muerte, debamos volver al mes de septiembre, cuando en plena pandemia quedó pegado en la tranquera de la entrada del Zoológico en el kilómetro 58 del Acceso Oeste, a pocos kilómetros de la ciudad de Luján, un cartel de clausura, con la presencia del Ministro de Medio Ambiente de la Nación, Juan Cabandié, el Secretario de Control y Monitoreo Ambiental Sergio Federovisky, periodistas, proteccionistas y empleados.

Detrás de esa tranquera, viven 130 felinos, entre leones, osos, dromedarios, Johnny, el chimpancé, de 50 años, cebras, ciervos, ñandúes y tantos, tantos habitantes más. Los empleados del lugar fueron reducidos a la cuarta parte, debido a la pandemia y a dicha clausura. Desde hace muchísimos años el Zoológico de Luján, a diferencia del Ecoparque porteño, el Ecoparque de Mendoza o el Zoológico de la Plata, es privado; su accionista mayoritario y Director, es el señor Jorge Semino, ha sido fuente de conflictos, pues una de sus actividades principales y más populares, ha sido la interacción entre el público y los animales, actividad prohibida por La Ley Provincial 12.238, pero que generaba una enorme afluencia de público local y de países limítrofes, e ingresos.

También es justo decir, que durante años, ante la falta de espacios adecuados, el zoo ha sido depositario de muchos de los animales incautados por Fauna. Lastimados, robados o abandonados en viejos carromatos de circos, que todavía quedan como testimonio en el predio. Y Fauna hacía la vista gorda (como se dice coloquialmente) ante los incumplimientos del zoológico. Favor por favor.

Al consultar al biólogo, periodista y hoy Secretario de Control y Monitoreo Ambiental, Federovisky, acerca de esta larga saga entre el Estado y el Zoológico y porque luego de tantos años, la clausura finalmente ha ocurrido, explica: “Ya en 2019 existía un expediente en la Secretaría de Medio Ambiente con el objetivo de iniciar una causa al predio, y clausurar los recintos de los leones, cuya interacción con el público, está prohibida.

Continuamos la acción que se había iniciado, no hicimos más que eso”; y agrega: “Jorge Semino se encontró por primera vez con una gestión que no está dispuesta a permitir que no se cumplan todas las reglas de bienestar animal”. Desde el mes de septiembre, el zoológico está en manos de la Justicia Federal.

Existe una querella presentada por el Estado Nacional, Provincial y el Ministerio de Medio Ambiente. “Hoy es un problema del Estado, que se cumplan las reglas con los animales que están adentro del predio. El Sr. Semino nunca respondió a las intimaciones que le hicimos para tener todo en regla como cualquier zoológico. Una de ellas, afirma el Secretario, “es que el Zoo, no se encuentra inscripto ni en la Provincia, ni en la Nación. Además no existe ningún tipo de control, ni chipeados, obligatorios para el seguimiento y el control de los animales” concluye.

Uno de los asesores legales de Jorge Semino, Juan de la Llave, asegura: “Desde que era periodista, el Sr. Federovisky, ha hecho denuncias contra el zoológico públicamente, y tiene iniciada una causa por calumnias e injurias de nuestra parte”. Desde el mes de septiembre hasta hoy se han realizado dos Inspecciones autorizadas por la Justicia y un allanamiento por pedido de la Justicia Federal, en busca de evidencia que delatara el tráfico de animales para cacería. “en la última inspección, la semana pasada”, dice el actual funcionario del Gobierno, “a pesar de que nos quisieron impedir la entrada, recurrimos a la Justicia y con la policía, pudimos ingresar.

Allí se constató el pésimo estado de la elefanta. Fuimos con el personal correspondiente” aseguró. Hasta el momento, no contamos con el nombre confirmado de ningún veterinario que haya inspeccionado en particular a Sharima, poco antes de su muerte, ni un registro adonde figure las pésimas condiciones en las que encontraron a Sharima. Jorge Semino también aseguraba que la elefanta estaba bien.

Lo cierto es que tanto la Fundación Franz Weber como Elephant’s Helpers Argentina, junto a Scott Blaise, el director del único Santuario para Elefantes de América del Sur, “Global Sanctuary for Elephants”, sabían que Sharima no estaba bien, hecho evidente para los expertos en el tema, a través de fotos y videos. Se hizo lo imposible para que uno de los veterinarios, mandado por Scott, pudiera ingresar a revisarla. Pero el propietario del zoológico no lo permitió, y se debía recurrir a la Justicia para lograrlo.

Tampoco se conocen novedades acerca de la causa contra el Zoológico, y si los tiempos de la Justicia serán los de siempre, los animales irán muriendo uno a uno, allí, encerrados.

La única manera de ingresar hoy al Zoológico de Luján, es con autorización del Juzgado de Mercedes que lleva la causa. También si Semino decidiera sacar de allí a algunos de los animales para trasladarlos a Santuarios u otros lugares, se necesitaría autorización de la Justicia. De todas maneras como los animales le pertenecen, si él lo autorizara, eventualmente no debería ser tan complicado lograrlo.

Todos conocemos los tiempos de los funcionarios. Sharima no pudo esperarlos. Lo hará Johnny, el chimpancé de cincuenta años que supo trabajar en el circo Rodas y hoy vive solo en una jaula? O los tigres de Bengala, los osos y todo el resto de los rehenes?

“Desde el primer día hemos solicitado intervenir el zoológico. Esa sería la única manera en que podríamos actuar, y los animales podrían ser derivados o ser atendidos como corresponde”, dice el secretario de Control y Medio Ambiente. Pero tampoco se conoce un pedido de Intervención en la causa. Tan solo una citación a uno de los muchos testigos.

Que haría el Ministerio de Medio Ambiente si todos los animales quedaran a su cargo? No es tarea fácil, y la historia reciente demuestra que la mayoría de los traslados a Santuarios (con excepciones) han sido solventados con recursos privados y Fundaciones que hacen lo imposible por salvarlos.

Porque no, entonces, acelerar los trámites burocráticos y pensar en lo urgente y primordial, que en este caso es la vida de los animales. Cuanto puede aguantar un zoológico cerrado, sin público, con más de cuatrocientos animales adentro?

Pareciera, más allá de las razones para clausurar el zoológico, que el Gobierno, fiel a sus costumbres, ya sea para la pandemia, las escuelas, la economía, o lo que fuera, no tiene plan. Los animales son considerados cosas en nuestro país. No existe razón para acelerar nada, teniendo en cuenta este hecho. A fin de cuentas, los animales siempre, son un reflejo de la sociedad en la que viven.
Isabel de Estrada – www.fundaciónzorba.org
Autora de “Aullidos en el Viento”, “Correr para Vivir”, “Perros sin collar”, “Buenos Aires Guau”
IG/BN/CC/rp.

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