Dubai. El conflicto ha trascendido el eje bilateral para implicar a actores regionales, especialmente a los Emiratos Árabes Unidos. Los ataques iraníes con misiles y drones contra su territorio, incluyendo instalaciones en Fujairah, marcan una escalada significativa.
Estas acciones han sido interpretadas por Abu Dabi como una agresión directa. El asesor presidencial Anwar Gargash afirmó que el respaldo internacional recibido “confirma que Irán es el agresor”, reforzando la narrativa de Teherán como desestabilizador regional.
La Unión Europea también condenó los ataques como “no provocados”, subrayando que constituyen una violación del derecho internacional y elevando la presión diplomática sobre Irán.
En paralelo, Teherán ha publicado mapas que amplían su zona de control marítimo hasta incluir áreas cercanas a la costa emiratí, lo que, de materializarse, supondría un bloqueo casi total del acceso marítimo para el país del Golfo.
Esta expansión del conflicto multiplica los riesgos, ya que introduce nuevos actores y aumenta la probabilidad de una escalada regional más amplia.
Uno de los rasgos más relevantes de la actual coyuntura es la ambigüedad en la postura estadounidense. Por un lado, Washington insiste en que el alto el fuego sigue vigente–como declaró este martes 5 de mayo el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, en rueda de prensa– y minimiza la gravedad de los ataques iraníes.
En la misma línea se pronunció el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, quien declaró que los recientes ataques de Irán se mantienen “por debajo del umbral” que justificaría la reanudación de operaciones de combate a gran escala, pese a incluir ataques a buques y fuerzas estadounidenses.
«Desde que se anunció el alto el fuego, Irán ha disparado contra buques mercantes nueve veces y ha capturado dos portacontenedores, además de atacar a las fuerzas estadounidenses más de diez veces; todo ello por debajo del umbral para reanudar operaciones de combate a gran escala en este momento», afirmó Caine en la rueda de prensa junto a Hegseth.
El propio Donald Trump, el lunes 4 de mayo, restó importancia a los bombardeos contra Emiratos Árabes Unidos ocurridos horas antes, calificando el conflicto como una “miniguerra” y destacando la ausencia de daños significativos.
Sin embargo, esta lectura contrasta con otras aseveraciones de tono más duro del Pentágono. Y es que Hegseth también advirtió este 5 de mayo que Irán “se enfrentará a una potencia de fuego abrumadora si ataca a la navegación comercial”.
Esta dualidad revela una estrategia de disuasión calibrada: evitar una escalada inmediata sin renunciar a la amenaza de una respuesta contundente.
En última instancia, la tregua se sostiene en un equilibrio inestable, donde la acumulación de incidentes y la falta de avances diplomáticos aumentan el riesgo de que cualquier error de cálculo desemboque en una confrontación abierta de mayor escala.
INT/ag.agencias.europapress/rp.

