sábado 2 marzo 2024

Alberto Fernández, en la embajada de México confirmó que no tiene política exterior

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Eludiendo toda norma diplomática, el presidente Alberto Fernández, utilizó el ámbito de la embajada de México en Argentina, para formular críticas a la situación política y judicial del país y comparó las causas judiciales que investigan a la vicepresidenta Cristina Kirchner con los procesos que atravesaron Evo Morales en Bolivia, Lula Da Silva en Brasil y Rafael Correa, prófugo de la Justicia en Ecuador acusado de corrupción.

“Brasil tuvo la suerte, que hasta aquí no hemos tenido nosotros, de contar con una Corte Suprema digna, capaz de auto revisarse y de corregir los abusos y atropellos cometidos. Lo que padeció Lula no es muy distinto a lo que padeció Cristina [Kirchner] y a lo que padece Rafael [Correa]”, dijo el Presidente en un discurso  en el que se refirió al supuesto lawfare contra la expresidenta, con una velada crítica a la Corte Suprema de Justicia,  y se refirió en durísimos términos contra la Organización de Estados Americanos (OEA), en particular para su secretario general, Luis Almagro.

En menos de siete días el presidente Alberto Fernández pasó de saludar al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y reunirse con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, a compartir un escenario con dos exponentes de la izquierda populista regional como lo son los exmandatarios Evo Morales (Bolivia), que se desplaza por Latino América en aviones venezolanos prestados por el dictador Nicolás Maduro  y Rafael Correa (Ecuador) refugiado en Bélgica y buscado por Interpol.

Todo sucedió en la presentación del libro Evo: Operación Rescate. Una trama geopolítica en 365 días, escrito por Alfredo Serrano Mancilla, en la que también estuvieron el exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera; el canciller Santiago Cafiero, y los ministros Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres), Jorge Taiana (Defensa), Tristán Bauer (Cultura) y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello.

La sorpresa de la tarde la dio el exvicepresidente Amado Boudou, condenado por corrupción que goza de libertad condicional,  con quien el Presidente mantiene un largo enfrentamiento. También participaron del acto el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel y el senador Oscar Parrilli, entre otros.

Las críticas suceden en un momento bisagra para la Argentina. Fernández además resaltó la política de nacionalización hidrocarburos en Bolivia. Prueba de esto fue la relevancia que el gobierno nacional le dio al viaje que protagonizó el mandatario donde asistió a la cumbre del G-20, y también hizo una escala en Glasgow, Escocia, para participar de la Cumbre de Líderes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26). La razón es simple, Fernández necesita el respaldo de Estados Unidos.

Ahora este encuentro vuelve a poner en duda la estrategia argentina. Es que con su presencia el Presidente convalidó todas las críticas. Evo Morales acusó a los Estados Unidos de estar detrás del golpe de Estado que denunció. Incluso, utilizó recortes de diarios para reforzar su argumentación.

Nuevamente giró hacia el eje bolivariano, en línea con la posición que evidenció en los últimos meses, cuando se abstuvo de votar en la OEA la condena al encarcelamiento de opositores por parte del “comandante” Daniel Ortega, con el argumento de la “no injerencia” en asuntos internos. Mismo argumento que utilizó para evitar condenar al régimen de Nicolás Maduro.

En plena negociación con el FMI, Fernández avanza con igual pretensión en el objetivo de erigirse como un “nexo” entre los regímenes de izquierda populista como Venezuela, Cuba o Nicaragua y el resto del mundo. Aún resuenan en el Palacio San Martín las palabras que eligió el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras su encuentro con el jefe del Estado hace seis días en Roma.

“Con Alberto Fernández, en el G20, hablamos de las crisis en América Latina, en particular de Venezuela y Nicaragua”, escribió en castellano el mandatario francés en su cuenta oficial de Twitter para evitar malas interpretaciones. El mensaje fue claro: Francia no tolerará una mirada condescendiente sobre las violaciones a los Derechos Humanos que ocurren en esos países. El comunicado del jefe de Estado argentino sobre la reunión con Macron, eludió mencionar que se había tratado el tema de las dictaduras de Venezuela y Nicaragua.

Fernández fue especialmente duro con Almagro al quien calificó de “patético”, y fustigó el rol que cumplió la OEA en la fiscalización de las elecciones de 2019 en Bolivia.

Si bien no hubo una mención al FMI, horas antes del encuentro, que se realizó en la embajada de México, Correa le recomendó al Presidente que, para salir de la deuda con el organismo multilateral de crédito, la Argentina requiere de “mucha creatividad”.

Y agregó: “El problema de la deuda externa en América Latina estaba casi superado, pero hemos vuelto a caer en él por malos manejos y por populismo. ‘Populismo’ es algo peyorativo, que, si lo definimos como la demagogia e irresponsabilidad de ofrecer lo que se no se puede cumplir, eso cae en los gobiernos de derecha” en referencia al gobierno de Mauricio Macri.

P/ag.ln.na.ifb.cl.vfn/gr.rp.

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