martes 7 febrero 2023

Bajada del Agrio, donde desarrolla herméticas actividades la «Base Espacial China»

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Con cierta sorpresa, el viernes 7 de agosto de 2020 se supo a través de la publicación, en el Boletín Oficial, de la Resolución 30917/20 que se había promulgado la ley, sobre la instalación de la base espacial china, aprobada por el Congreso Nacional en febrero de 2015 por solicitud de la entonces presidenta Cristina Kirchner.

La sorpresa creció cuando trascendió que la medida había sido adoptada a pedido del presidente de China Xi Jinping. Casualmente, ocurrió, en el momento que el Banco Popular de la República China acordó un swap por U$S18.500 millones, que representan un 43% de las reservas brutas del BCRA que rondan los U$S 43.300millones.

La pregunta es si la base china se instaló y operó sin contar con el respaldo legal suficiente durante cinco años. Un total de 200 hectáreas, libre de cargas fiscales, les fueron asignadas por 50 años a China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) que pertenece al Ejercito Popular chino, si bien un adenda incorporada al acuerdo afirma que el uso de las instalaciones que investiga el espacio profundo, es solo de uso pacífico.

Sin embargo, analistas de Estados Unidos y de la Unión Europea mantiene serias dudas sobre lo que sucede en la base, y consideran que puede ser utilizada en forma dual. Es decir investigaciones científicas y de uso militar, ya que se interpreta que los datos recogidos permiten desarrollar estrategias bélicas para operaciones en una potencial confrontación espacial.

Ante este escenario se intentó que una comisión, integrada por legisladores, científicos de distintas universidades y periodistas, pudiera ingresar y verificar las operaciones que se realizan en la Estación Espacial. Nunca se obtuvo la autorización para el ingreso.

Según, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el tratado permite que técnico argentinos puedan hacer uso diario de la antena espacial durante 1,40 minutos, es decir un total de unos 25 días al año. No hay información pública que estudios se pueden efectuar en ese limitado tiempo, en una base operada exclusivamente por personal chino que depende del Ejército de su país y se rigen por la leyes de China.

El ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, que tiene en su órbita a la CONAE, responsable de la relaciones con la base china, comparó la misma con la antena de la estación Deep Space 3 de la Agencia Espacial Europea en Malargüe, Mendoza. Pero las diferencias que advierten científicos de Estados Unidos y Europa es que Deep Space 3 es operado por técnico de una agencia civil, y reiteran que la Estación de Espacio Lejano forma parte de una red integrada por otras dos que están en China, y son operadas exclusivamente por técnicos del Ejercito.

Oficialmente se reitera que uno de los artículos del Acuerdo señala: “las Partes alientan la cooperación para el desarrollo conjunto de vehículos espaciales; instrumentos para uso espacial; infraestructura terrestre para la investigación y el desarrollo de vehículos espaciales; la construcción y operación de estaciones terrestres para la recepción, seguimiento, telemetría y control de vehículos espaciales y los servicios de lanzamiento, seguimiento y control para satélites, así como gestión y desarrollo de tareas en órbita”.

También la CONAE insiste en remarcar que técnicos argentinos están en la estación espacial China. Pero su ingreso a las instalaciones, tal como marca el Tratado, está limitado a 1,40 hs.por día, y nadie tiene información sobre las tareas que realizan los técnicos chinos, ni se conocen públicamente que proyectos se han realizado en forma conjunta.

Las actividades de la base están envueltas en un cerrado hermetismo, que alimenta las sospechas sobre la totalidad de sus operaciones. En octubre de 2019, en la Comisión Permanente para el Desarme de la ONU, el tema de las estaciones espaciales se puso sobre la mesa, con el fin de implementar medidas para prevenir una carrera armamentista en el espacio exterior.

Delegados de Estados Unidos y del Reino Unido marcar la necesidad de controlar y limitar las estaciones espaciales, ya que representan amenazas potenciales en la interceptación, bloqueo, incluso de destrucción de satélites de servicios de comunicación, incluso de visión óptica, dentro de una potencial “guerra electrónica”.

Sin embargo a pesar de un intenso debate, en la reunión efectuada en Ginebra, China y Rusia se opusieron a la adopción de cualquier medida sobre las estaciones espaciales, entre las que estaba incluida la “Estación de Espacio Lejano” que China tiene montada en Bajada del Agrio, Neuquen.

Foto satélite Google.
SD/BN/LN/RP.

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