Crecen los reclamos de ONG, padres, y oposición al Gobierno para que garantice la apertura presencial en las escuelas. La administración Fernández transfirió esa responsabilidad a los gobernadores y al Jefe del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El ministro de Educación, Nicolás Trotta, afirmó: “Las clases van arrancar con presencialidad en todo el país”. El jefe porteño Rodriguez Larreta aseguró que el 17 de febrero comenzarán las clases con la mayor presencialidad posible. Los gremios docentes condicionaron la apertura y plantearon reclamos salariales y estructurales.
“El 2020 fue uno de los años más difíciles para la educación de nuestros chicos y chicas. Hagamos de la educación nuestra prioridad. Trabajemos unidos por un 2021 con clases presenciales en todo el país, cuando se pueda y donde se pueda. Tengamos un plan para cada lugar, para cada situación y cada momento”, plantea #ALasAula, que agrupa a más de un centenar de organizaciones civiles vinculadas con la educación, que toman en cuenta las recomendaciones de la ONU y UNICEF que señalan la necesidad de la apertura, ante las consecuencias de corto, mediano y largo plazo que serán irreparables, sobre todo en los niños más vulnerables.
“Las clases van arrancar con presencialidad en todo el país” afirmó el ministro de Educación Trotta, que durante todo 2020 retuvo la centralidad en las decisiones sobre la apertura de todas las escuelas, pero ahora las transfirió a los mandatarios provinciales, que deberán resolver las características del inicio de clases. Trotta elude, así, asumir las responsabilidades sobre un tema candente y de enorme trascendencia para Argentina.
El ministro de Educación, al ser consultado por Radio Mitre, respecto a la consecuencia de la perdida educativa de la mayoría de los alumnos en 2020, derivó su respuesta al plano político y apuntó al ex presidente Macri, quien también había publicado un mensaje en favor de la vuelta a las aulas y lanzó: “Le pido al ex presidente que no sea cínico. Durante su gobierno se discontinuó un programa insignia que hubiera permitido que 4 millones más de chicos tuvieran hoy su propia computadora como Conectar Igualdad. Hubo un desapego y un abandono profundos con el sistema educativo y hoy lo estamos pagando”.
La respuesta llegó rápidamente, el ex ministro de Educación de la gestión de Macri, Alejandro Finocchiaro, escribió en su cuenta en Twitter: “El cínico es usted, Trotta, único ministro del mundo que cerró un año las escuelas quitando sueños y futuro a nuestros chicos y jóvenes. Al pasado lo representan usted y sus socios de Ctera, que creen en un país sin escuelas al que puedan gobernar a través de la ignorancia”.
El ex titular de la cartera educativa también cuestionó la apertura de una escuela en Tucumán para un acto de gobierno en el que Trotta entregó netbooks, “Miserable es abrir escuelas, que mantuvo cerradas para el aprendizaje, para actos políticos. Si usted no hubiera interrumpido el programa de entregas, esas computadoras habrían llegado a escuelas públicas sin proselitismo en marzo 2020. Eligió dárselas a sus intendentes”.
En CABA, durante las reuniones que el gobierno porteño mantuvo con los gremios docentes, el subsecretario de Carrera Docente, Manuel Vidal, enfatizó: “La presencialidad es prioridad absoluta y no hay más tiempo para perder. Si todos nos cuidamos y respetamos los protocolos, la escuela es un lugar seguro”. La reacción de los gremios docentes derivó en condicionamientos a la apertura, no solo de carácter sanitario, sino también en plantear reclamos salariales, de infraestructura escolar, y personal auxiliar.
Desde el sindicato Ademys Mariana Scayola, secretaria general, señaló que la vuelta a las aulas «dependerá de la situación sanitaria en ese momento. El año pasado rechazamos la vuelta a la presencialidad con una cantidad de casos similar a la que hay ahora. Por un lado se rechazó el proceso de las burbujas que se había planteado, pero además hay cuestiones como el reclamo de más personal docente, más auxiliares de limpieza para acondicionar las aulas y garantizar la adecuada ventilación en clases superpobladas»,
Pero el reclamo de la titular de Ademys, también incluyó la cuestión salarial al sostener que «para pensar en una vuelta a clases hay que discutir los salarios, ya que en 2020 quedamos 15 puntos debajo de la inflación, y es un proceso que se viene dando desde hace años. Pedimos una recuperación salarial en la cual el salario esté vinculado a la inflación y no tengamos que ver cómo llegamos a fin de mes».
Los reparos también fueron expuestos por Alejandra Bonato, secretaria gremial de Ctera, el gremio conducido por el dirigente ultra K, Roberto Baradell, quién aseguró que no hubo ninguna propuesta de las autoridades porteñas y dejó una polémica frase en sus declaraciones a TN: «Tenemos escuelas con 1000 docentes, por ejemplo la escuela Raggio. El nivel de circulación dentro de una escuela es tan alto que podría compararse a una fiesta clandestina. En este caso, serían fiestas clandestinas habilitadas por el Gobierno».
Los datos exhiben que hasta ahora se entiende como prioridad, que la discusión esté centrada en el inicio de las clases, y obviamente en la presencialidad, pero en ninguno de los ámbitos oficiales, ni funcionarios ni sindicalistas, han expuesto un programa para recuperar la pérdida de un año de educación, que tendrá un impacto significativo en el proceso de formación intelectual y de socialización.
Frente a este complejo escenario, en la Unión Europea se concretó un giro radical en su estrategia ante la segunda ola de contagios, decidieron que las escuelas serían las primeras actividades en abrir y las últimas en cerrar en caso de decretarse el confinamiento. Se tomó consciencia que la continuidad del cierre educativo generará más deserción escolar, pérdida de aprendizajes e impacto en la socialización de los chicos.
Lo ocurrido, en Argentina, a lo largo de 2020 descorrió un telón que dejó a la vista “que gran parte de nuestros problemas se deben a la imprevisión por falta de planificación, o por falta de cumplimiento de lo planificado y a la innecesaria postergación de definiciones que, aun correctas, al ser tomadas de modo inoportuno, terminan por inhabilitar las buenas intenciones. No avanzar hoy en esas definiciones educativas solo pone en dudas la real vocación de volver a lo presencial con responsabilidad”, expresó Paulo Falcón, Miembro del Consejo de Gobierno de Unesco-Iesalc.
Y advirtió, “Las comunidades educativas, sus familias y todo lo que requiere la educación precisa de claridad, aun en la incertidumbre de la pandemia. El futuro de los países no encuentra otra actividad más esencial que la educación. La vuelta a lo presencial no puede ser puesta en duda, discutamos los protocolos más adecuados, como ocurrió con otras actividades, y en muchos países desde el año pasado, pero no puede haber idas y vueltas en cuanto al valor que docentes y estudiantes se vean la cara y aprendan juntos.”
P/BN/v/vfn/gr.rp.
La educación en jaque, sobre el tablero dos temas “presencialidad” y “cómo recuperar un año perdido”

