jueves 6 octubre 2022

Cuaderno de opiniones: “Ingreso básico universal”

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Por Dr. Jorge Enríquez(*)

El ingreso básico universal es definido como una transferencia que se otorga universalmente, de manera incondicional y en efectivo a todas las personas de un determinado país, sin necesidad de cumplir ningún requisito. La propuesta tiene atractivo desde lo discursivo, por diversas razones, que parten de la equidad social, con una mayor potencialidad en la cobertura social y una mejora sustancial en las brechas de género.

Pero ello no quiere decir que sea una solución permanente a los problemas. Tiene efectos positivos, pero también negativos.

ARGUMENTOS A FAVOR:

Los argumentos que se han expuesto en diversos estudios en favor de este ingreso están sujetos a cuatro premisas: – Al no establecerse criterios de elegibilidad, se evitan los polémicos errores de exclusión o inclusión que son inherentes a la asistencia focalizada en las necesidades. – La universalidad puede eliminar cualquier estigma que afecte a los beneficiarios. – Cuando las personas dejan de estar sujetas a la elegibilidad, se reducen los costos de transacción en el acceso a los beneficios y se suman los beneficios psicológicos derivados de una fuente estable de ingresos a lo largo del tiempo. –

La universalidad puede fortalecer la sostenibilidad política de los programas, ya que los beneficiarios (y los votantes) se beneficiarían de la distribución del ingreso.

ARGUMENTOS EN CONTRA:

Hay dos criterios, por lo menos, para oponerse: – El de los mal llamados liberales o liberalotes, para quienes está mal dar a otros lo que cada uno obtuvo con su trabajo. Si para ellos cualquier idea de redistribución es inmoral, frente a ésta se deben horrorizar.  La de considerar que el ingreso universal es un estímulo negativo para la creación de riqueza. Esto, es sin dudas atendible, porque para muchos que no tienen un particular espíritu emprendedor recibir un sueldo por no hacer nada les quitará todo incentivo para trabajar.

Si la idea es reemplazar todos los planes sociales vigentes, incluido el IFE, el ingreso universal debería ser de un monto suficientemente alto, imposible que lo pueda resistir el presupuesto nacional. Además, con la cultura del no trabajo instalada en el país, muchos optarían por cobrarlo sin trabajar, antes que trabajar para ganar un poco más que ese salario universal. En definitiva, sería un gasto público sideral, con beneficiarios dependiendo de la gracia del Estado. El sueño de CFK y el kirchnerismo.

Partir de la universalidad, desde el comienzo es disparatado, dado que todos los casos no son iguales. No se puede otorgar un beneficio, ni generar una restricción sin establecer criterios básicos. Por lo demás, al no establecer criterios de elegibilidad, ni en cabeza de quien estará su determinación, o como se repartirá, hasta un narcotraficante podría recibir el IBU.

ANTECEDENTES EN EL MUNDO:

Lejos de ser original, la idea de un salario universal se promueve en distintos lugares del mundo y es foco de análisis en la academia y la sociedad civil. En Finlandia se analizó por un año la puesta en marcha de una «renta básica», en 2017, pero finalmente fue rechazada en 2018. Hoy se aplica en distintas regiones, con características dispares.

En España se aprobó un modelo llamado Ingreso Mínimo Vital (IMV), que alcanza a 850.000 hogares, o sea a 2,3 millones de personas con un monto promedio anual de 4.400 euros, que van de 5.538 euros (1 adulto mayor) a – 12.184 euros (grupo familiar de 4 adultos y un niño). Implica para el Estado un gasto de 3.000 millones de euros y está en etapa primaria de implementación.

Dicho IMBV está sujeto a requisitos: 1) ser mayor de 23 años, 2) estar inscripto en el registro de demandantes de trabajo, 3) haber solicitado previamente otras prestaciones a las que pudiere tener derecho y que le hayan sido denegadas, 4) no ser beneficiario de cualquier tipo de pensión o jubilación.

Los entusiastas de esta iniciativa razonan en estos términos: en muchos países la productividad de su economía posibilita que cualquier ser humano pueda comer, beber, etcétera, aunque no aporte nada. Naturalmente que la asignación solo contemplaría algunas de las necesidades más elementales. Al PBI hay que generarlo. Hoy ningún país tiene un IBU consolidado como tal, aunque han habido (y todavía hay) varias pruebas piloto a pequeña escala y algunas experiencias a mayor escala.

Solamente dos países, además del caso de España ya señalado, Mongolia y la República Islámica de Irán, tuvieron un IBU nacional en funcionamiento, pero durante un período muy corto, sobre todo por las complicaciones de su aplicación y sus costos. Y eso que se trataba de países muy pobres.

En Argentina, Mientras se profundizaba en julio de 2020 la crisis económica y se extendía la cuarentena, el Gobierno evaluaba ideas para el diseño de un «ingreso universal» y había iniciado conversaciones con los gestores históricos de proyectos similares, entre ellos, el expresidente Eduardo Duhalde y el actual director del Banco Nación, Claudio Lozano.

La medida, pensada en principio para la post pandemia de coronavirus, podía llegar para quedarse. Esta idea tuvo su origen en 2001, pero nunca se concretó. El volumen que tiene la informalidad y la desocupación en Argentina es alarmante. El sólo hecho de que en el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) propuesto por el Gobierno se hubieran anotado casi 12 millones de personas, indica cual es la cantidad que está por fuera de la población laboral formal.

De implementarse el IBU se agotarán los ya magros fondos del Tesoro Nacional, exigiendo impuestos y contribuciones a una población económicamente activa que es finita y que está constituída por quienes aportan al sistema previsional y que con los años formarán parte de la clase pasiva, que no tendrá renovación para el sostenimiento de un sistema perverso y meramente excluyente.

No insistamos más con recetas que fracasaron. El único camino es el trabajo, que dignifica a la persona, porque la hace sentir útil, capaz, autosuficiente, necesaria y perteneciente a una sociedad activamente económica.

(*)Ex Diputado Nacional Presidente Asociación Civil Justa Causa

P/ag.jorgeenríquez.vfn/gr.rp.

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