jueves 25 julio 2024

Cuaderno de opiniones. ¿Jaque mate? Alberto Fernández pierde poder y negocia con el ministro que quería echar

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Por Dr. Jorge R. Enríquez (*)

Los diarios informan, como un hecho digno de ser resaltado, que el presidente se reunió con su ministro del Interior. El encuentro fue el sábado pasado en la Quinta de Olivos. La información, que proviene de fuentes cercanas a Wado De Pedro, refiere una reunión tensa, con reproches por parte de ambos, que habría concluido con una tregua. Según se dice, «acordaron trabajar para potenciar la gestión».

Lo primero que llama la atención es que el encuentro con el presidente Alberto Fernández se haya presentado como una «cumbre». Otra cuestión llamativa es que se hable de una «tregua», como la que podrían pactar dos estados combatientes. Todo ese vodevil ilustra muy bien el extraño experimento de este Gobierno.

En nuestro sistema presidencialista, el Poder Ejecutivo es unipersonal y los ministros son meros colaboradores del Presidente. Por ende, entre un ministro y el mandatario no hay nada que acordar. El primero solo debería cumplir las órdenes del segundo. Si no le gusta la orientación general del Gobierno, debe renunciar.

A su turno, si el Presidente considera que un ministro no se halla alineado a sus políticas, o, como en este caso, las desafía públicamente, lo debe remover. Un poder ejecutivo fracturado de esta forma no puede gobernar. Está paralizado. Teniendo en cuenta las iniciativas del propio Fernández y de sus ministros, esto no debería ser necesariamente malo. Es mejor que no hagan nada.

Sin embargo, Argentina no se puede dar el lujo de ese abandono a su administración, ya que tiene problemas muy graves y se necesitan decisiones firmes y urgentes.

También es llamativa la convocatoria del oficialismo a una mesa «política» o «electoral» del para dirimir las candidaturas del frente. Hasta ahora, nadie ha querido sentarse y Alberto Fernández vuelve a cometer la torpeza de hacer pública su falta de liderazgo. Lo que refuerza la falta de confianza social en él. Raro en quien fue toda su vida un operador político.

Esa «mesa» desnuda también la falta de institucionalidad del peronismo, esta vez, en su encarnación kirchnerista. Para determinar las candidaturas, los partidos tienen órganos, afiliados, procedimientos y, cuando hay primarias abiertas, el concurso de ciudadanos que pueden no ser afiliados. Todo pone en evidencia el más burdo corporativismo y un intento de exhibición de fuerza que termina siendo una confesión de debilidad.

Mientras tanto, en La Pampa, Juntos por el Cambio dio un mensaje ejemplar de democracia y civismo en las elecciones PASO. Triunfó el candidato radical, Martín Berhongaray, que era el candidato del PRO. Inmediatamente, Martín Maquieyra, fue al Comité de la UCR a felicitar a su ocasional adversario y a dar una elocuente muestra de unidad. Democracia, participación, instituciones, unidad: esto es lo que necesitamos para poner en marcha el cambio.

 (*)Exdiputado nacional – Presidente de la Asociación Civil JUSTA CAUSA

P/ag.jorgeerníquez.vfn/gr.rp.

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