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Francia. Macron condena «la violencia» en las protestas y pospone la visita del rey Carlos III

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Francia. Macron condena «la violencia» en las protestas y pospone la visita del rey Carlos III

París. En Bruselas, el presidente francés aseguró que «no cederemos nada a la violencia» e insistió en que la reforma pensional, que aprobó por decreto, avanzará a pesar de las crecientes protestas. Este viernes continúan los bloqueos luego de los disturbios en la noche del jueves, que dejaron al menos 457 personas detenidas y 441 policías heridos. La situación forzó a las autoridades a posponer la visita de Estado del rey Carlos III que estaba programada entre el 26 y 29 de marzo.

Con vidrios rotos,  canastos de basura carbonizados y paradas de autobús destrozadas amanecieron París y muchas ciudades francesas este 24 de marzo, tras los violentos disturbios nocturnos en medio de las protestas contra la reforma a las pensiones.

En tanto que en las últimas horas se han registrado afectaciones en el servicio de transporte de trenes y bloqueos con camiones en ciudades como Marsella, en el sur del país.

Al menos 457 personas fueron detenidas y las fuerzas de seguridad reportaron 441 efectivos heridos en los choques entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes. Decenas de activistas también resultaron lesionados, incluida una mujer que perdió un pulgar en la ciudad normanda de Rouen.

En este contexto, desde Bruselas -donde se encuentra para participar de la cumbre de líderes europeos-, el presidente francés Emmanuel Macron condenó «con la mayor fuerza» los incidentes ocurridos en torno a las manifestaciones y afirmó que «no cederemos nada a la violencia».

Además, pese al amplio descontento popular, el mandatario insistió en que no habrá marcha atrás ni paralización de la reforma pensional. «Seguiremos avanzando. Francia no puede quedarse parada», subrayó.

Por otra parte, Macron confirmó el anuncio realizado previamente por su oficina: debido a la continuidad de las protestas, las autoridades pospusieron la visita del rey Carlos III de Reino Unido, que estaba programada entre el 26 y 29 de marzo.

«Creo que no seríamos serios y careceríamos de sentido común al proponer a Su Majestad el Rey y la Reina Consorte que vinieran a hacer una visita de Estado en medio de las manifestaciones», indicó.

En un comunicado previo, el Palacio del Elíseo señaló que la decisión fue «tomada por los Gobiernos francés y británico, tras un intercambio telefónico entre el Presidente de la República y el Rey esta mañana, para poder recibir a Su Majestad el Rey Carlos III en las condiciones que corresponden a nuestra relación de amistad», a la vez que prometió reprogramar la visita real «lo antes posible».

El monarca británico también tenía previsto trasladarse a la ciudad de Burdeos, en el suroeste del país, donde se esperaba su recepción en el Ayuntamiento, que resultó parcialmente incinerado el jueves. El alcalde Pierre Hurmic describió este hecho como «vandalismo».

«¿Por qué convertirían en blanco a nuestro edificio comunal, que es de toda la gente de Burdeos? Solo puedo condenarlo en los términos más enérgicos posibles», afirmó Hurmic.

Millones de personas rechazan en las calles la reforma pensional

Sin embargo, gran parte de las multitudinarias movilizaciones han sido pacíficas. Solo el jueves, la Confederación General del Trabajo (CGT) señaló que 3,5 millones de personas se congregaron para expresar su rechazo a la enmienda, que en su punto más controvertido aumenta de 62 a 64 años la edad de jubilación.

No obstante, el Ministerio del Interior situó en alrededor de un millón la cifra de manifestantes.

«Hubo muchas manifestaciones y algunas de ellas se volvieron violentas, especialmente en París», subrayó el ministro del Interior, Gérald Darmanin, que elogió a los cientos de policías que vigilaron las manifestaciones.

Entretanto, la refinería Gonfreville-L’Orcher en Normandía reanudó este 24 de marzo el suministro de combustible hacia París después de la intervención de la Policía, según informó la ministra de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher.

Sin embargo, cientos de manifestantes se reunieron en la terminal petrolera de Fos-sur-mer, cerca de Marsella, para planear futuros bloqueos a la refinería.

El Gobierno francés se encuentra bajo presión para encontrar una salida al descontento social, pero Macron ha dejado claro que no piensa retroceder en una medida que considera «necesaria», como lo ratificó el pasado miércoles 22 de marzo, cuando ofreció la primera declaración pública después de avalar la norma, mediante el artículo 49.3 de la Constitución.

Esa movida dejó al texto de la reforma exento de votación en la Asamblea Nacional, la Cámara Baja del Parlamento, donde la derecha no cuenta con mayoría.

Aunque se trató de un mecanismo constitucional, la oposición y los manifestantes lo consideran un golpe a la democracia y a la voluntad de la mayoría, ya que según los sondeos dos de cada tres franceses se oponen a la ley que también contempla adelantar a 2027 la exigencia de cotizar 43 años para obtener una pensión, y no 42 años como ocurre hasta ahora

Y pese a la ira en las calles, el ministro del Interior desestimó este viernes los llamados de los manifestantes para retirar la reforma.

«No creo que debamos retirar esta ley debido a la violencia (…) Si fuera así significaría que no hay Estado. Debemos aceptar un debate democrático, y social, pero no un debate violento», sostuvo Darmanin.

Por lo pronto, las huelgas y protestas prometen extenderse.

Los sindicatos convocaron a movilizaciones para el fin de semana y nuevos paros y manifestaciones a nivel nacional para el próximo martes 28 de marzo.

Ante el temor de más afectaciones, la Autoridad de Aviación Civil de Francia solicitó que el próximo domingo se cancele la tercera parte de los vuelos en Orly, el segundo aeropuerto de París, y para el lunes 23 de marzo la cancelación del 20% de los viajes aéreos.

INT/ag.agencias.ep.ap.fp/ap.rp.