Washington DC. El presidente Joe Biden anunció que enviará municiones de racimo a Ucrania para ayudar a su Ejército a repeler las fuerzas rusas atrincheradas a lo largo de las líneas del frente. Este envío se enmarcará como parte de un nuevo paquete de ayuda militar. La controversial medida provocó la indignación entre algunos aliados y grupos humanitarios, que se han opuesto durante mucho tiempo al uso de bombas de racimo. Por su parte, Bien dijo que fue una decisión «difícil».
La Administración de Joe Biden proporcionará municiones de racimo a Ucrania, confirmó el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan este viernes, prometiendo que Estados Unidos no dejará indefensa a Ucrania. Kiev prometió utilizar estas controversiales bombas con cuidado y desde Washington insisten en que solo enviarán los artefactos con una tasa de fallo inferior. El envío formará parte de un nuevo paquete de ayudas ofensivas al país invadido por Rusia.
Biden dijo este viernes durante una entrevista en ‘CNN’, tras el anuncio, que la decisión de enviar bombas de racimo fue “difícil” pero necesaria ya que “los ucranianos se están quedando sin munición”.
La noticia se produjo en vísperas de la cumple de la OTAN en Lituania, que tendrá lugar entre los días 11 y 12 de julio en la capital, Vilna, y donde el mandatario estadounidense probablemente enfrentará preguntas de los aliados sobre por qué Estados Unidos enviaría un arma a Ucrania que más de dos tercios de los miembros de la Alianza Atlántica han prohibido debido a su historial por causar numerosas víctimas civiles.
Al interno de la nación norteamericana, la reacción tras el anuncio ofrecido por la Casa Blanca estuvo dividido: algunos demócratas criticaron el plan mientras que algunos republicanos lo respaldaron y aplaudieron la medida.
Por su parte, la Unión Europea destinará quinientos millones de euros para apoyar la producción de municiones y acelerar las entregas urgentes a Ucrania. Esto como parte de un esfuerzo conjunto para fortalecer la defensa de Kiev y ayudar en la contraofensiva contra las fuerzas de Moscú.
La decisión de fortalecer la capacidad de defensa ucraniana se produce en respuesta a la solicitud del presidente Volodímir Zelenski, quien ha pedido ayuda militar que incluya municiones, aviones de combate y misiles de largo alcance. Todo ello tras la intensificación del conflicto, que ha llevado a una mayor demanda de Kiev a sus socios occidentales, y que además ha reiterado la necesidad de continuar recibiendo proyectiles de artillería.
·Un paquete de ayuda de defensa oportuno, amplio y muy necesario de los Estados Unidos. Estamos agradecidos con el pueblo estadounidense y el presidente Joseph Biden por los pasos decisivos que acercan a Ucrania a la victoria sobre el enemigo y a la democracia a la victoria sobre la dictadura. La expansión de las capacidades de defensa de Ucrania proporcionará nuevas herramientas para la desocupación de nuestra tierra y acercar la paz», dijo Zelenski en Twitter tras conocer la noticia de que su Ejército seguirá recibiendo asistencia militar ofensiva por parte de Washington.
Las municiones de racimo son bombas que se abren en el aire y liberan pequeñas “submuniciones” en un área extensa de terreno. Estas bombas son utilizadas para atacar tanques, equipos y tropas, golpeando múltiples objetivos al mismo tiempo.
Aunque su uso ha generado preocupaciones en términos de violaciones del Derecho Internacional Humanitario, se argumenta que las municiones de este tipo que proporcionará Estados Unidos tienen una tasa reducida de explosión fallida.
El último uso a gran escala de estas bombas por parte de Estados Unidos fue durante la invasión de Irak enn 2003, según el Pentágono.
Sin embargo, las fuerzas estadounidenses las consideraron un arma clave durante la invasión de Afganistán en 2001, según Human Rights Watch. En los primeros tres años de ese conflicto, se estima que la coalición liderada por Estados Unidos lanzó más de 1.500 bombas de racimo en ese país.
Desde entonces, más de 120 países firmaron una convención que prohíbe el uso de bombas de racimo, pero Estados Unidos, Rusia y Ucrania no están entre ellos.
En el terreno, a 500 días desde el inicio de la invasión rusa, esta ha estado marcada por el uso de estas controvertidas municiones tanto por parte de las fuerzas rusas como ucranianas. Unos ataques que han afectado a áreas civiles, generando preocupaciones sobre las consecuencias humanitarias.
Hasta ahora, las reacciones de los aliados occidentales han sido moderadas tras el anuncio de la Casa Blanca. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, enfatizó el viernes que la Alianza Atlántica no adopta una postura conjunta sobre las municiones de racimo y que es una decisión que deben tomar cada uno de los Estados miembros. Por su parte Alemania, que firmó el tratado de prohibición, dijo que no proporcionará las bombas a Ucrania, pero mostró comprensión hacia la posición estadounidense.
También organizaciones como Human Rights Watch manifestaron su desaprobación con la decisión: “Las municiones de racimo utilizadas por Rusia y Ucrania están matando a civiles ahora y continuarán haciéndolo durante muchos años”, dijo Mary Wareham, directora interina de armas de la organización. “Ambos bandos deberían dejar de usarlas de inmediato y no tratar de obtener más de estas armas indiscriminadas”, agregó.
Esta decisión de Estados Unidos y la Unión Europea de proporcionar apoyo militar a Ucrania marca un paso importante en la defensa del país frente a la agresión rusa. La comunidad internacional sigue de cerca estos desarrollos y espera que esta acción conjunta proporcione un significativo paso a los esfuerzos de Ucrania para resistir y recuperar su soberanía.
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