Un desafío para emprendedores: “La inversión ángel como fuente de creación de valor”

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Por Ing. Marcelo Roca
La validación de una idea es un concepto utilizado en el mundo emprendedor para identificar si esa idea representa una oportunidad de negocios. El pensamiento emprendedor sigue una lógica que implica experimentar sobre la idea a través de la interacción con clientes potenciales, generar descubrimientos y si es necesario cambiar el rumbo lo más rápido posible.

Este proceso, que es iterativo y por definición tiene que ser barato, sino sería inviable de implementar, permite al emprendedor ir conociendo a sus clientes y, en consecuencia, ir refinando su propuesta de valor. Si las cosas van bien, y efectivamente la idea implica una oportunidad, esto se traduce en más usuarios, nuevos clientes, ventas y altas tasas de retención comercial. Todos indicadores vinculados a la validación o como decimos en la jerga emprendedora “el proyecto está traccionando”. Una vez que alcanzamos esta meta, los emprendimientos disminuyen el riesgo asociado a la validación y empiezan a ser atractivos para un tipo muy particular de fuente de capital: los inversionistas ángeles.

El término inversión ángel se remonta a la crisis de 1929 de Nueva York, cuando empresarios de alto poder adquisitivo empezaron a inyectar dinero de su propio bolsillo en las producciones de Broadway. De otra manera, muchos de estos espectáculos hubieran desaparecido por el faltante de liquidez. A estos salvadores de la industria se los denominó “los ángeles”.

El mundo emprendedor adaptó este concepto para identificar a individuos con mucho dinero que invierten en emprendimientos con potencial y que están dispuestos a aceptar un alto riesgo, que, si son lo suficientemente pacientes, se podría compensar con altísimas rentabilidades. Una característica diferenciadora de este tipo de inversión es que no sólo aportan liquidez al negocio, sino que también dan acompañamiento al emprendimiento y ofrecen una serie de intangibles muy en línea con sus propias experiencias.

Como ejemplo, abren la cartera de sus contactos comerciales a los emprendedores para generar más y mejores ventas, dan asistencia desde el punto de vista de la planificación estratégica, y también pueden generar conexiones y contactos para ayudar a los emprendedores en próximas rondas de levantamiento de capital. A este combo entre liquidez y todos estos intangibles se lo denomina capital inteligente.

Para poner esta inversión en contexto, en mercados desarrollados como en Estados Unidos, este tipo de inversión moviliza aproximadamente US$ 20 billones anuales. Si nos vamos a Europa, EBAN (European Business Angel Network) reporta un promedio de €6.7 billones anuales. Aunque Latinoamerica todavía tiene mucho camino por recorrer y faltan datos de las inversiones individuales, hay indicadores que demuestran una clara evolución.

Como ejemplo, en los últimos años y con el apoyo de BID Lab, surgió XCALA, la Asociación Latinoamerica de Inversión Ángel. Comenzando con sus esfuerzos para fortalecer redes de inversionistas ángeles (organizaciones que vinculan inversión con emprendimientos de alto impacto), las redes vinculadas a XCALA han cuadriplicado en promedio su inversión año tras año y lograron un resultado consolidado en inversión de 110 millones de dólares en un período de cinco años.

Este tipo de inversiones le dan viabilidad a los emprendimientos de alto impacto. En general, estas organizaciones generan puestos de trabajo con salarios que están por encima del promedio, impulsando así el desarrollo económico y mejorando la calidad de vida de las personas. Partiendo de la base que una inversión ángel promedio en LATAM es de US$115.000, solo esta iniciativa ha logrado impactar a más de 950 emprendimientos en toda la región ¿Cuánto valor podríamos crear en nuestras economías si fomentamos estas inversiones y auspiciamos el talento? Se los dejo para la reflexión.

¿En qué se enfocan los inversionistas ángeles al invertir?
Más allá de la liquidez, la inversión ángel es una actividad de cercanía, donde las relaciones interpersonales juegan un papel fundamental. Tenemos que pensar que cuando invitamos a un inversionista de estas características a participar de nuestra compañía vamos a entablar una relación de mediano-largo plazo con mucha interacción. Aunque el inversionista no va a estar en el día a día, seguramente estará muy presente tratando de aportar todo su conocimiento, experiencia y contactos para que al emprendimiento le vaya bien. Justamente este es un aspecto clave en el que se enfocan muchos inversionistas, generar esa química con los emprendedores con el objetivo de desarrollar una relación constructiva en el tiempo. Emprendedores que sepan escuchar y estén dispuestos a complementarse con un equipo ampliado termina resultando en una relación ganar – ganar.

Antes de comenzar cabe aclarar que cada inversionista es un mundo aparte con su propia tesis de inversión. Es por esto que es tarea del emprendedor, entender cuál es esta tesis lo más temprano posible para definir una estrategia de cómo actuar en cada situación particular. Con esto me refiero a que por ejemplo hay inversionistas que sólo entran en ciertas industrias; están limitados en cuanto a montos a desembolsar; invierten sólo a través de ciertos instrumentos; invierten sólo si otros inversionistas lo han hecho previamente o sólo a través de un sindicato donde la ronda de levantamiento de capital es liderada por algún inversionista más sofisticado.

Las opciones son múltiples y no vamos a entrar en demasiados tecnicismos, lo que si vamos a ver son algunos puntos en común que tienen bastante consenso en el mundo emprendedor en cuanto a los principales drivers para invertir en este tipo de proyectos:

En primr lugar, un equipo emprendedor que cuente con la pasión y energía, con capacidades técnicas y comerciales que se complementen y definitivamente que dediquen 100% de su tiempo laboral a desarrollar el negocio.

En segundo lugar, emprendimientos que resuelvan una problemática o cubran una necesidad de una manera más innovadora. La innovación tiene muchas facetas e interpretaciones, pero en líneas generales tiene que ver con la capacidad de hacer las cosas de una manera diferente a los competidores y que esto represente un valor para que los clientes me elijan.

En tercer lugar, la escalabilidad, esa capacidad de la compañía de generar un crecimiento acelerado sin que los costos o gastos se disparen al mismo ritmo. Esto obviamente tiene un impacto directo en la rentabilidad futura de la inversión y la implementación de la tecnología es fundamental para lograr esta premisa.

Por último, el emprendimiento debe entender acerca del mercado que atiende, conocer sus principales atributos y cómo se diferencian de sus competidores. Se buscan productos o servicios que tengan mercados suficientemente grandes y si se encuentran en crecimiento mejor.

La lista puede ser bastante más larga pero como dijimos al principio es una prenda a medida que se ajusta a las tesis individuales de inversión. Como emprendedores, hay que estar claros que el proceso de levantamiento de capital es uno que requiere de mucho esfuerzo y dedicación por lo que es bastante típico ver emprendimientos donde uno de los cofundadores se dedica exclusivamente a esta actividad.

Lograr interés de inversionistas ángeles representa un gran desafío que requiere de mucha paciencia y resiliencia, y para la cual tenemos que dedicar tiempo a la preparación. ¿Estamos listos para emprender este camino?
Ingeniero Marcelo Roca
EN/www.rocamarcelo.com/CC/rp

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