sábado 8 agosto 2020

Colombia. Alertan que la continuidad de Maduro llevará a Venezuela al caos

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Bogotá. El presidente Iván Duque, advirtió que si la «dictadura» de Nicolás Maduro en Venezuela no da paso «rápidamente» a una «transición hacia la democracia», la situación interna se podría llegar a agravar hasta el punto de que los migrantes venezolanos en todo el mundo, ahora cinco millones, podrían llegar a los siete, por lo que pidió a la comunidad internacional abordar «en paralelo» la crisis política y la humanitaria.

«Lo que nosotros estamos viendo en Venezuela es la más grande crisis migratoria y humanitaria que se haya visto en nuestro continente en la historia reciente. Estamos hablando de más de cinco millones de hermanos venezolanos que han dejado su país, lo que equivale prácticamente al 16% por ciento al población de ese país», dijo durante su intervención en la conferencia de donantes organizada por la UE y España para recaudar fondos para la diáspora venezolana.

Duque señaló a Colombia como el país más afectado por la migración venezolana, con 1,8 millones de personas, «lo que equivale al 4% de la población colombiana». Para atender sus necesidades básicas en salud, vivienda o educación, su Gobierno ha tenido «aplicar medidas con costos elevados» que ha cifrado en unos 1.000 millones de dólares anuales en los últimos tres años.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, que recordó que su país también acoge «con cariño» a unos 400.000 migrantes venezolanos, hizo hincapié en el impacto en las cuentas públicas. «Esto ha afectado terriblemente a nuestra economía, nosotros ya nos encontrábamos en severas condiciones por el despilfarro de una década anterior que nos dejó un país sobreendeudado y con un déficit fiscal terrible», expuso, en alusión a su predecesor y otrora aliado, Rafael Correa.

Duque se quejó que, en comparación con otras crisis migratorias, los migrantes venezolanos solo han recibido una media de 200 dólares por migrante frente a los más de 2.000 de otros migrantes, por lo que, si bien ha agradecido los 595 millones de euros recaudados este martes, ha reclamado un respaldo constante de la comunidad internacional con desembolsos rápidos y periódicos y «con la debida focalización de estos recursos».

«Queda mucho por hacer en cuanto a qué es lo que nosotros consideramos que debe ser una responsabilidad compartida, si queremos lograr una adecuada inclusión social y económica de los hermanos venezolanos», enfatizó Moreno, que abogó por movilizar los recursos a través de la cooperación bilateral y de «la financiación externa bajo condiciones especiales» para los principales receptores de la migración venezolana. «Solo así podremos ayudar», aseveró.

El mandatario colombiano alertó asimismo que «nos encontramos en una situación que no baja, sino que es creciente» debido, por un lado, a la supervivencia del Gobierno de Nicolás Maduro y, por otro, a la irrupción de la pandemia de coronavirus.

En cuando a la crisis sanitaria, ha indicado que, en el caso de Colombia, «estresa las capacidades del sistema de salud en los puntos fronterizos». Además, indicó que «la poca certeza sobre la información de contagios y decesos (en Venezuela) se puede convertir en una bomba de tiempo» que acabe poniendo más presión sobre los países limítrofes.

A este respecto, recordó que los venezolanos sufren desde hace años «carencia de alimentación y de medicamentos», así como una «hiperinflación» que les ha empobrecido, por lo que afrontan la pandemia en peores condiciones que sus vecinos regionales.

«No sé si morir de hambre o de coronavirus», manifestó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que citó a una migrante venezolana para ilustrar la deriva del país.

Almagro aprovechó para rechazar nuevamente la acusación del Gobierno de Maduro de que las sanciones internacionales contra Venezuela han propiciado la crisis humanitaria, esgrimiendo que «la sanción que han tenido los venezolanos ha sido directamente el aparato de corrupción de la dictadura».

A todo ello se suma que «Venezuela está sumida en el ataque constante de una dictadura deleznable que todos los días persigue a segmentos de la población y que profundiza la crisis social», ha declarado Duque.

«Esta situación migratoria no va a cambiar si no hay rápidamente una transición hacia la democracia y un horizonte de esperanza en Venezuela», aseveró, avisando que, por el contrario, «se va a agravar mucho más con la pandemia de COVID-19, de modo que «las cifras pueden llegar a situarse en más de 7 millones» de migrantes venezolanos.

Moreno confirmó que la situación en Venezuela «se ha deteriorado» y consideró que «la única solución que existe es que el déspota que está dirigiendo los destinos del país de manera ilegal» abandone el poder, poniendo fin a lo que ha definido como «una dictadura sanguinaria y expoliadora».

Almagro indicó en que la de Venezuela «no es una crisis de generación espontánea», sino obra de Maduro y sus aliados, augurando que «tendremos que seguir organizando conferencias de donantes mientras esté la dictadura».

Duque respaldó la vía ya propuesta por el autoproclamado «presidente encargado» de Venezuela, Juan Guaidó, y por Estados Unidos para «el cese de la dictadura y la usurpación» y la creación de un gobierno de transición con «amplia participación» que guíe al país a «elecciones libres» y permita poner en marcha un «programa de reconstrucción».

En su opinión, la ‘hoja de ruta’ política «es tan importante como la movilización de los recursos para atender a los migrantes venezolanos», por lo que ha instado a la comunidad internacional a actuar en ambos planos «en paralelo».

«Lo que se vive en Venezuela es la peor dictadura que haya visto América Latina en muchísimo tiempo y la voz de la comunidad internacional debe estar firme y franca para denunciarla y también para defender el derecho del pueblo venezolano a vivir en democracia y en libertad», concluyó Duque.
IN/europapress/rp.

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