martes 7 julio 2020

Colombia. Una misión militar de EE.UU asesora en la lucha contra el Narcotráfico

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Bogotá. La presencia de militares de Estados Unidos en Colombia no es algo nuevo. Desde hace muchos años, y gracias a tratados de cooperación, se ha contado con instructores, asesores y misiones permanentes en el Ejército Nacional, la Armada Nacional y la Fuerza Aérea. Son muchas las actividades, cursos e intercambios que se dan en el marco de esa colaboración binacional. Lo que nunca ha habido es presencia de tropas extranjeras, ni de ese país ni de ningún otro.

El peor flagelo para Colombia es el narcotráfico, ha sido el motor de todas las violencias. Las narcoguerrillas de las FARC, hoy desmovilizadas en un alto porcentaje, vivieron de la droga. Actualmente sus disidencias, aún en armas, el ELN, el Clan del Golfo, los Caparrapos y los Pelusos, son las principales estructuras ilegales que se nutren de los dineros de la droga y afectan la paz y la tranquilidad.

El presidente Iván Duque, elegido en 2018 para un período de cuatro años, priorizó en su plan de gobierno la lucha contra ese mal por considerarlo fuente de corrupción, generador de violencia y lo peor; una forma de deterioro de la sociedad por acabar con los principios e invertir los valores. Las Fuerzas Militares, además de su misión constitucional de preservar la soberanía, tienen responsabilidad en la guerra contra las drogas, trabajo que hacen coordinadamente con la Policía Nacional y sus unidades especializadas.

Una de las consecuencias del proceso de paz con las FARC, firmado en 2016 pero en negociaciones oficiales desde 2012, fue el incremento de los cultivos de mata de coca, llegándose a casi doscientas mil hectáreas al término del gobierno del presidente Santos. La suspensión de la aspersión aérea, la que se desarrollaba con apoyo de los Estados Unidos, se cambió por programas de sustitución voluntaria y erradicación manual, lo que llevó a que los cultivos se incrementaran exponencialmente. Un país con tres cordilleras, extensas selvas y una geografía difícil e impenetrable en algunos sectores, dificulta el control de las autoridades y se presta para el ilícito negocio.

Hoy en día tres regiones del país presentan altos niveles de violencia por la presencia de los grupos delincuenciales mencionados. Allí la organización militar contempla Fuerzas de Tarea Conjuntas, FTC, conformadas por el Ejército Nacional, la Armada Nacional y el apoyo de la Fuerza Aérea.

Estas unidades tienen jurisdicciones asignadas, trabajan coordinadamente con la Policía y su misión es contrarrestar el accionar de los delincuentes afectándoles sus finanzas y así quitarles poder y capacidad de hacer daño. Las tres zonas son: en el departamento de Norte de Santander, localizado en el nororiente del país en límites con Venezuela, en la zona conocida como el Catatumbo donde tiene jurisdicción la FTC Vulcano; luego está el sector de la Macarena hacia el centro del país, en el departamento del Meta, donde opera la FTC Omega y por último el sector de Tumaco en el departamento de Nariño, en límites con Ecuador y con extensas costas selváticas sobre el Océano Pacífico, allí tiene jurisdicción la FTC Hércules.

Las zonas son estratégicas para el ilícito negocio del narcotráfico pues corresponden a cultivos, laboratorios ilegales y corredores de movilidad por donde buscan traficar hacia el exterior.

Ningún país puede solo contra un delito transnacional de la magnitud del comercio de drogas. Los millones de dólares que se mueven en ese mercado obligan a que exista una corresponsabilidad y cooperación entre los productores y los países consumidores. Sin estos últimos, simplemente el negocio se acabaría por falta de demanda.

En ese orden de ideas funcionan, desde hace muchos años, los acuerdos de colaboración con Estados Unidos, países de la región y algunos de Europa como España, Francia, los Países Bajos, el Reino Unido, entre otros. En ese marco legal y la actual necesidad llegan los 52 militares de la Brigada de Asistencia a Fuerzas de Seguridad pertenecientes al Comando Sur de los Estados Unidos, SFAB, por sus siglas en inglés.

El componente arribó a Bogotá el lunes 1 de junio en un avión de los Estados Unidos, tras los trámites de inmigración se desplazaron a la Embajada de Estados Unidos donde se definieron los pasos a seguir para cumplir la cuarentena por catorce días exigida por el gobierno colombiano antes de poder iniciar sus labores. Una vez se verifique que su salud es buena, se repartirán entre las tres Fuerzas de Tarea mencionadas.

Un cuarto grupo se quedará en Bogotá donde trabajarán con la Brigada contra el Narcotráfico del Ejército colombiano. El personal de instructores norteamericanos desarrollará, en palabras del Ministro de Defensa de Colombia, señor Carlos Holmes Trujillo, labores de instrucción, capacitación y asesoría para mejorar los resultados en la lucha contra los grupos armados ilegales dedicados al narcotráfico.

Su misión es por cuatro meses, estarán aproximadamente diez militares en cada unidad asignada, podrán portar su arma personal pero no participar directamente en las operaciones.

En la parte política se desató toda una tormenta pues congresistas de los partidos de oposición le reclamaron al gobierno por qué no se les había consultado para “el tránsito de tropas por el país”. Dice la Constitucion Nacional, en su artículo 173, que esa situación solo la puede autorizar el poder legislativo.

Sin embargo la interpretación no corresponde a la realidad pues el concepto de “tropa” corresponde a una unidad militar con capacidad bélica, organizada con sus cuadros, armamento de guerra y dispuesta para el combate. No es esa la situación actual y por el contrario se enmarca en los objetivos de los acuerdos vigentes de apoyo, colaboración y mutua cooperación para atacar flagelos como el narcotráfico que afecta no solamente a los dos países, sino al mundo en general.

Vicealmirante (Ra) Luis Alberto Ordóñez Rubio. Ph.D.
Doctor en Educación. Universidad Santo Tomás, 2015.
Magister en Seguridad y Defensa Nacionales. Escuela Superior de Guerra, 2007
Senior Executive Seminar. Centro Europeo George C. Marshall, Alemania, 2015
Director Centro Regional en Estudios Estratégicos en Seguridad 2014-2016
Investigador académico externo del Inalde Businnes School 2016-2017
Director Centro Regional en Estudios Estratégicos en Seguridad 2014-2016
SD/BN/rp.

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