sábado 19 septiembre 2020

Formosa. Covid-19 el fundamento de una nueva doctrina autoritaria

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Por Blas Hoyos.
Formosa. Estamos ante una dictadura pandémica? Ante el peligroso avance del autoritarismo epidemiológico, cuántos derechos estamos dispuestos a ceder los argentinos y los formoseños, en favor de la pandemia?

Increíblemente y de un plumazo los argentinos hemos resignado derechos que nos costaron décadas conseguir; afloró nuevamente una cultura de sometimiento en la que rápidamente y sin muchos cuestionamientos los argentinos resignamos derechos a cambio de un supuesto y ficticio bienestar socio económico. O como es el caso de hoy, donde la demanda es sanitaria, aun cuando el costo implique corrupción y abusos de poder, deformaciones que culturalmente asumimos como el módico arancel patriótico que debemos pagar para ser rígidamente gobernados.

Respecto del Coronavirus, mi formación científica en el área de la biología me ha enseñado que los 3800 millones de años de vida en este planeta son una historia cruda y sangrienta de grandes extinciones signadas por catástrofes de todo tipo, que la evolución de la vida en el planeta es una sucesión de batallas y guerras por la vida que nos demuestra que es muy fácil estar muerto, pues ser materia inerte no tiene costos ni sacrificios, lo que es difícil y costoso, en cambio, es mantenerse vivos.

Con esto no quiero minimizar la gravedad de la pandemia, que es real como lo fueron tantas otras a lo largo de la historia de la humanidad. La peste negra en la Edad Media con 200 millones de muertos, la gripe española con 50 millones, el Sida que se llevó 35 millones en los 80, solamente la gripe común el año pasado se llevó más 650 mil víctimas fatales, por citar algunos ejemplos.

La cuarentena total, obligatoria y permanente, la más larga del mundo, ya alcanzó 140 días consecutivos e ininterrumpidos, es una caso único que solo se registra en la Argentina; seguramente fue una muy buena medida en los primeros 15 o 20 días de la pandemia, a pesar de algunos derrapes y furcios iniciales; pero de la misma manera que el comportamiento del virus sobre la población es dinámico, las medidas protectivas también deben serlo y en tanto se va monitoreando el proceso, en todo el orbe surgen nuevos enfoques científicos, se rediseñan los sistemas de control y se aplican prácticas basadas en la experiencia reunida.

Esto se llama “Cuarentena Administrada Inteligente” y se aplicó en los países “democráticos” que mejor están superando la crisis sanitaria, por ejemplo Japón o Alemania. “En ningún caso se aplicaron cuarentenas absolutas y permanentes y en ningún caso se clausuró totalmente la producción, la economía o el comercio y fundamentalmente jamás se paralizó el sistema financiero y bancario. Jamás”.

Entonces porqué se aplicó este drástico método en la Argentina? Con el argumento remanido de echar culpas a la famosa herencia recibida, la situación de catástrofe económica productiva del primer trimestre del año, la economía estaba a punto de estallar, con el riesgo país empujando a los 4000 puntos, el dólar blue se acercaba a los 90 pesos, pronunciado declive de los bonos argentinos, caída estrepitosa del precio del barril de petróleo, una inflación más cerca del 3 % que del 2 % mensual, dos frentes abiertos de conflicto, como el default y un nuevo enfrentamiento con el campo, todo este escenario descripto era previo a la pandemia.

Ante este contexto caótico, la pandemia más que una tragedia pasó a ser una gran oportunidad de mimetizarse con un mundo inmerso en una profunda crisis; ya no éramos solo nosotros y Venezuela, era todo el planeta y al mismo tiempo, se presentaba una oportunidad para conseguir de facto los superpoderes, cuya aprobación no pudieron lograr por la vía del Congreso, allá por diciembre del año pasado.

Esto, en los hechos, explica los 39 Decretos de Necesidad y Urgencia en menos de un mes, (récord absoluto en la historia del país) con que Alberto Fernández gobierna cómodamente sin el poder legislativo.

Sobreactuando la pandemia, se encargó de darle esas pinceladas épicas que tanto le gustan al peronismo, al pretender instalar una falsa disyuntiva entre Salud y Economía, dicotomía absolutamente falaz e inapropiada. Afirmando temerariamente que prefería 10 puntos más de pobreza que 100 mil muertos, como si esa fuera la única opción. Tan ridículo como optar entre la horca o la guillotina.

Al mismo tiempo que la sociedad argentina sufría encarcelamiento domiciliario, el gobierno se encargaba de excarcelar a sus presos comunes, aún aquellos con condena firme.

Se suprimieron los expedientes electrónicos y se usó la emergencia para hacer compras directas con sobreprecios, no solo en Desarrollo Social, sino también en Pami, en Seguridad y otras dependencias.

Se aprovechó para cesantear alrededor de 1800 empleados públicos jerárquicos designados por concurso y designar en su reemplazo centenares de cargos de responsabilidad, todos con sueldos arriba de los 120 mil pesos.

En nuestra provincia de Formosa, el avance autoritario es una vieja práctica. Sin que siquiera se haya aprobado una ley de emergencia sanitaria, rápidamente se clausuró el poder legislativo; este accionar se proyectó en los concejos deliberantes del interior, se declaró en feria permanente al poder judicial provincial, mientras se instauraba una durísima cuarentena cuasi militar, equiparable con un estado de sitio encubierto.

Como era de prever este rebrote autoritario fue irresistible para los intendentes de todo el interior, que violando flagrantemente el artículo 14 de la Constitución Nacional, instalaron barricadas con controles y aduanas internas, cumpliendo el sueño de poseer, ellos también, sus pequeños feudos pueblerinos. Es como tener el castillo propio rodeado de un foso lleno de cocodrilos y solo unido al mundo por un puente levadizo, donde estos pequeños tiranuelos de aldea pueden decidir, por sí y ante sí, que bienes y personas pueden entrar o salir de su comarca.

Mientras tanto en la provincia, por debajo del poder absoluto del Gobernador y por encima de ministros, jueces o legisladores y otras instituciones republicanas propias de un gobierno democrático y consagradas por la constitución provincial, se ha consolidado un raro organismo de gobierno que no figura en ninguna parte del articulado de nuestra carta magna provincial.

Me refiero a lo que llamaría el “Triunvirato de la Pandemia”, que todos los mediodías balbucea estadísticas de dudosa seriedad, donde se mezclan delirios esotéricos con invocaciones místicas, para luego pasar a informar sobre formoseños encarcelados, sancionados y procesados en el día. Arrogándose facultades propias del poder judicial o municipal, humilla y censura a periodistas, amenaza empresarios, y también legisla, avanzando sobre el poder legislativo y sobre la autonomía municipal y el rol de los concejos deliberantes, toma decisiones autoritarias de ejecución sumarísima, sin brindar derecho a defensa o descargo, aboliendo el derecho a legítima defensa. De esta manera avanza sobre los derechos ciudadanos.

Cuando en el Gobierno provincial todavía subestimaban la pandemia, le tocó al dueño de supermercados APA, ser retado por alarmista solo por haber equipado con elementos de seguridad a su personal, con tanta mala suerte, que ese mismo día por la tarde, el Presidente de la Nación decretaba la cuarentena obligatoria en todo el país.

Luego vino el reto y amenaza a periodistas que denunciaron remarcación de precios o simplemente preguntaban sobre la ayuda para las PYMES. El clímax fue alcanzado con una demostración de fuerza intimidatoria para toda la población, usando como vehículo al dueño de otra cadena de supermercados, con un despliegue bélico de tropas, patrulleros y carros de asalto (hablan de más de 100 efectivos), movilizados al solo efecto de entregar el citatorio para comparecer en la Comisaria Tercera, a pocas cuadras del lugar, trámite que normalmente suele cumplirse con un solo policía encargado de entregar una simple cédula de citación.

Por supuesto el mensaje subliminal era claro y brutal, ”Si esto lo podemos hacer con uno de los empresarios más poderosos de la Provincia, imaginate que te puede pasar a vos que sos un simple mortal”.

Ya ingresando en el terreno del papelón, las autoridades provinciales terminaron haciendo trizas el esfuerzo de 30 días de cuarentena, al fracasar estrepitosamente en la simple tarea de organización del día de cobro de haberes de jubilados, mandando a nuestros viejos (población de mayor riesgo) a una emboscada epidemiológica con jóvenes (probables portadores asintomáticos), que el mismo día cobraban la AUH. El Triunvirato de la Pandemia parece más propenso a reprimir que a prevenir.

De esta manera, el país, la provincia y las comunas transitan un camino de depredación del sistema republicano, con poderes legislativos clausurados y un poder judicial en feria eterna; al mismo tiempo, resulta evidente el peligroso avance de un ejecutivo que, como un agujero negro, succiona y concentra cada vez más poder, en lo que parece ser su zona de confort.

A tal punto se sienten a gusto, que han estirado todo lo posible los alcances de sus superpoderes, fundándose en el estado de emergencia que se prolonga in eternum. Siempre gobernaron, tanto en nación como en provincia, bajo el paraguas de la emergencia económica. Del mismo modo se conducen con los planes sociales de emergencia, que en algunos programas se extienden por tres generaciones, a los que ahora se incorporan 166 mil IFE.

Por todo esto cobra sentido una pregunta: ¿Estamos siendo gobernados por una nueva forma de autoritarismo que ya no se basa en fundamentos religiosos, políticos o ideológicos como estábamos acostumbrados, sino en fundamentos sanitario-epidemiológicos?. Si la respuesta es afirmativa, entonces estamos ante lo que podríamos denominar una “DICTADURA PANDÉMICA”. Lo que dispara un segundo interrogante: ¿cuantas libertades y derechos estamos dispuestos a sacrificar argentinos y formoseños en el altar autocrático, delirante y apocalíptico de los sacerdotes de la pandemia?

En Formosa, con casos importados en su totalidad, el gobierno se jacta de ostentar una increíble cifra de CERO, sin registrar casos de circulación comunitaria para la provincia; lo que no explica y constituye una notoria contradicción es por qué teniendo “CERO CASOS”, aplica 100 % de una cuarentena “TOTAL y ABSOLUTA” .

Esta decisión política descabellada ocasiona, sin sentido y gratuitamente, enormes perjuicios y daños a miles de formoseños, comerciantes, monotributistas, cuentapropistas, profesionales independientes, etc. y cercena libertades básicas como la de circular libremente, o la de no ser detenidos sin justa causa y por orden emanada de un juez, derechos consagrados por nuestra Constitución Nacional.

Hay métodos que pueden ser muy eficientes pero al mismo tiempo trágicos y ridículos, algo así como curar el dolor de cabeza por decapitación.
Blas Hoyos
Diputado provincial UCR (Provincia de Formosa)JxC.
PR/CC/rp.

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