jueves 9 diciembre 2021

El acuerdo entre Israel y EAU es un triunfo diplomático de Trump y Netanyahu, afirmó el ex embajador Mariano Caucino.

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El abogado y analista en relaciones internacionales Mariano Caucino, ex embajador en Costa Rica e Israel, analizó en una entrevista para Visión Federal el acuerdo de paz anunciado entre Israel y Emiratos Arabes Unidos y las repercusiones políticas tanto en Oriente Medio como para los gobernantes de los Estados Unidos e Israel.

VF- ¿Cómo evalúa el acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos? ¿Qué impacto tiene en Medio Oriente?
MC-Indudablemente es un paso muy importante para avanzar en la región. Es un logro de envergadura. Tenga en cuenta que se trata del anuncio del que será el tercer acuerdo de paz entre Israel y una nación árabe. El primero de ellos fue a fines de los años 70, con el acuerdo de paz entre Egipto e Israel, tras los acuerdos de Camp David impulsados por el presidente Jimmy Carter, y el segundo, en 1994, con el acuerdo entre Israel y Jordania, con el auspicio de la Administración Clinton.

VF-Algunas voces sostienen que este es un primer paso hacia un acuerdo de paz entre Israel y Arabia Saudita. ¿Qué piensa al respecto?
MC-No lo sé, no tengo información suficiente como para decirle si ello tendrá lugar o cuándo ocurrirá. Solo puedo decirle que Arabia Saudita e Israel comparten algunos objetivos comunes, aliados comunes y enemigos comunes. Recordemos una cosa: hace dos años, en abril de 2018, el príncipe Mohammed bin Salman (MBS) reconoció el derecho a la existencia del Estado de Israel en una recordada entrevista en The Atlantic.

VF- La enemistad con Irán…
MC-Si claro, para los sunnitas se trata de un rival fundamental, y del principal representante shiíta en la región. Para Israel, en tanto, Irán o mejor dicho no Irán en sí sino el régimen extremista islamista surgido de la Revolución de 1979 es su principal amenaza en el mundo. El régimen de los ayatolas constituye una amenaza tanto para Israel como para Arabia Saudita. No se olvide de una cosa, en ese misma entrevista en The Atlantic, el príncipe MBS llegó a decir que el líder supremo iraní Alí Khamenei era peor que Hitler…

VF-¿Qué impacto tiene este acuerdo en la situación política de Donald Trump y Benjamín Netanyahu?
MC-Indudablemente esta nueva realidad constituye un gran logro de la diplomacia norteamericana e israelí y por lo tanto es evidente que ello contribuye al posicionamiento político tanto del presidente Donald Trump como del primer ministro Benjamín Netanyahu. Piense una cosa, a lo largo de sus siete décadas de historia como Estado, desde 1948, Israel fue desconocido en gran medida por todos o casi todos sus vecinos. Es decir, se trata de un país que debió hacer un gigantesco esfuerzo militar para alcanzar su reconocimiento, que constituye ni más ni menos que el derecho a su existencia. Este esfuerzo se manifestó en una serie de guerras desde el día mismo de su fundación. Por ello, la paz con Egipto y con Jordania fueron hitos significativos para la paz y este nuevo acuerdo es sin dudas un logro diplomático muy importante del primer ministro Netanyahu.

VF-¿Qué puede decir con respecto a los esfuerzos de Netanyahu en ese sentido?
MC-Le diría que se trata de una política de largo plazo del Estado de Israel, que tiene como meta lograr su reconocimiento pleno por parte de los países de la región y que tiene como medio un mejoramiento progresivo de sus relaciones a través de un acercamiento con los llamados regímenes árabes moderados. En este caso concreto, Israel viene manteniendo crecientes relaciones de manera no oficial con estos países. En algunos casos, mediante una activa diplomacia al más alto nivel. Recuerde el viaje de Netanyahu a Omán, a fines de octubre de 2018.

VF-¿Qué impacto tiene esto en el legado histórico de Netanyahu?
MC-Bueno, creo que es difícil hablar de legado histórico sobre un proceso político que está en pleno desarrollo. Pero si me insiste le diría que los logros en materia de política exterior de su liderazgo serán reconocidos seguramente. Hoy Israel tiene la mejor situación geopolítica de toda su historia. Además, el primer ministro ha sostenido durante mucho tiempo la idea de que Israel puede y debe perseguir mejores relaciones diplomáticas en Oriente Medio sin que ello implique hacer concesiones a los palestinos o, sin tener que abandonar territorios, lo cual es una política que obviamente genera rechazos fuera de Israel pero que es popular internamente en buena parte de la población. Este acuerdo pareciera darle la razón. Fíjese que Netanyahu ha dicho que suspende temporariamente sus planes de anexión de partes del West Bank. En el pasado, Israel se ha retirado de territorios vecinos. Lo que quiero decirle es que esto evidentemente va a ser presentado como un logro para sus intereses.

VF-Netanyahu hizo publicidad en las últimas elecciones afirmando que pertenece a «otra liga», es decir remarcando su “seniority” en materia de política exterior… ¿esto refuerza esta idea?
MC-Efectivamente. Le diré una cosa. En Israel hay gente que quiere y hay gente que no quiere a Netanyahu, pero nadie deja de reconocerle su inmensa capacidad política. A su vez, Netanyahu sigue siendo el eje del sistema político israelí que gira en torno a Netanyahu si o Netanyahu no. Pero con este acuerdo con Emiratos, Netanyahu estará en la historia en el nivel de Menagem Begin y Yitzak Rabin, los primeros ministros que firmaron la paz con Egipto y Jordania respectivamente, en 1979 y 1994.

VF-¿Y esto puede mejorar las chances de Trump de lograr su reelección? ¿Piensa que esto puede repercutir en las elecciones presidenciales de los EEUU en noviembre?
MC-No lo sé, las encuestas de hoy -mediados de agosto- dicen que Joe Biden ganaría las elecciones, tanto en el voto popular como en el colegio electoral, pero usted sabe cómo son las encuestas. Fallan en casi todos los lugares. En todo caso, solamente le diría que Trump aún no perdió. Por lo que conviene en este caso aplicar una dosis de prudencia.

VF-¿Cree que Trump ganará las elecciones? ¿La política exterior es determinante?
MC-No soy adivino, depende de muchos factores. Recuerde que en los Estados Unidos el voto es optativo. Usted tiene que registrarse previamente para ir a votar. Hoy las encuestas favorecen al candidato demócrata con cierta ventaja, pero nunca se sabe. Además no sólo cuenta la política exterior. Por caso, Carter tuvo el éxito de Camp David en el 78 pero luego a partir del año siguiente le salió todo mal, por una combinación de mala suerte e impericia: Irán, Nicaragua, la invasión soviética a Afganistán y la interminable crisis de los rehenes y la persistente estanflación de aquellos años. Piense una cosa: Bush padre tuvo un triunfo muy considerable en la guerra del Golfo en 1991 y luego perdió su reelección, en gran medida por la recesión que afectó al país entonces. Su hijo, en cambio, ganó su segundo mandato en 2004 después del 11 de septiembre y el inicio de las guerras de Afganistán e Irak, dos guerras que en ese momento tenían apoyo y luego se convirtieron en sumamente impopulares. Hay que esperar y ser prudentes…

VF-¿Qué quiere decir con ello?
MC-Simplemente digo que lo más prudente y cauteloso es no inmiscuirse en asuntos internos de otros países y que las relaciones exteriores del país deben conducirse con criterios de Estado. Ya tuvimos ejemplos recientes y no tan recientes en los que algunos de nuestros gobiernos se «jugaron» por determinados candidatos que después terminaron perdiendo.
IN/BN/CC/rp.

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