sábado 15 mayo 2021

Formosa. Un sentimiento se agita bajo la piel de un formoseño, “Y un día Formosa, despertó?»

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Por Blas Hoyos

Entre el 29 y el 30 de mayo de 1969, se generaba una movilización popular liderada por obreros, estudiantes y clase media en la ciudad de Córdoba que terminó con una fuerte represión por parte de la policía y que pasó a la historia como el “Cordobazo”. Su importancia histórica radica en que marcó el inicio de la caída de un sistema autoritario conocido por el pomposo nombre de “Revolución Argentina” y liderado por un dictador llamado Juan Carlos Onganía.

Hoy, medio siglo después, en nuestra ciudad el “Formosazo” salvando las distancias de tiempo y espacio, se repite ese episodio cuando estudiantes, jóvenes, trabajadores y comerciantes, pertenecientes en general a la clase media, se rebelan hartos ante el autoritarismo ejercido por un déspota bajo otro título pretencioso: el “Modelo Formoseño”.

Esta rebelión lleva 25 años de incubación y terminó de hacer eclosión después de este último año de padecer la más autoritaria y restrictiva cuarentena, la peor en el contexto de un país que ya detentaba la cuarentena más larga y restrictiva del mundo, es decir, el gobierno provincial nos obliga a ser el peor entre los peores.

El estallido del conflicto obedece a varias causas. Primero fue la ineficiencia de un Ministerio de Educación que nunca convocó a los sindicatos, nunca estableció protocolos y nunca gestionó vacunas para su personal de riesgo. De esta manera, al haberse detectado un par de casos en personal administrativo que en el primer día de actividades dieron positivo y que evidentemente se contagiaron en cualquier otro contexto menos en el aula de una escuela, se convirtieron en la excusa para que se “suspendan las clases antes que comiencen”. Lo que reveló débiles argumentos y nula convicción por dictar clases.

A todo esto miles de padres preocupados por la educación de sus hijos ya habían gastado miles de pesos para la compra de útiles y uniformes al mismo tiempo que se rompieron las expectativas de niños y adolescentes para después de un año volver a encontrarse con sus maestros, compañeros y amigos.

Luego vino la nefasta determinación de volver a Fase Uno a partir de la aparición de 17 casos en Formosa, o sea volver a prisión domiciliaria, cerrar negocios y actividades después de todo el esfuerzo que se hizo por mantenerlos y poder reabrirlos. Todo este estropicio sin ningún fundamento epidemiológico ni sanitario. Solo usan la excusa de ser la provincia con menos casos del país, lo cual no contempla en ningún momento la relación costos/beneficios que conlleva el método de curar el dolor de cabeza por decapitación.

Formosa es un pueblo manso, sin antecedentes de agresividad, lo ha demostrado a lo largo de su historia, con más razón aún cuando la movilización estaba mayoritariamente integrada por comerciantes, docentes, profesionales, trabajadores y jóvenes; con la presencia de muchas mujeres nada hacía pensar en el lamentable desenlace provocado por las equivocadas directivas que bajaban del gobierno. Un capítulo aparte merece el accionar policial, la falta de profesionalismo y su desmesura.

El ataque injustificable con gases lacrimógenos vencidos de uso prohibido, balas de goma a quemarropa, a corta distancia y en pleno rostro, la cacería humana desatada a varias cuadras del lugar de la marcha, cuando ya la gente se disponía a retirarse, la detención de periodistas, nos retrotrajo a escenas propias de una dictadura. Es desgarrador ver a un menor de edad golpeado a patadas en el piso por 8 policías, lo que demuestra no solo la crueldad y brutalidad de la represión policial sino su estupidez, pues todo fue filmado y documentado y ya está en manos de los organismos de justicia y de derechos humanos.

Se conocen alguno de los nombres de energúmenos tales como el oficial Guanes denunciado por abuso de autoridad por el joven Jesús Solís , el oficial Franco a quien vimos disparar como si estuviera en una divertida práctica de tiro al pichón a mujeres y chicos; una mención especial merece el comisario Orlando Medina, golpeando y sometiendo de los pelos a nuestra compañera de trabajo Julieta Gonzáles, que ejerciendo su rol de periodista estaba fotografiando el brutal castigo al que estaba siendo sometido por 12 policías un menor de edad y otro joven reducidos e indefensos.

Cabe preguntarse qué hacen este tipo de psicópatas dirigiendo operativos contra personas indefensas?. Puede un sujeto con el perfil del comisario Orlando Medina, acusado de narcotráfico y con un diagnóstico psicológico psicopático realizado por peritos de la fiscalía federal de Formosa, estar al frente de estos operativos?

La confusión y prescindencia que mostraba la jueza Karina Paz balbuceante y vacilante, en lugar de dar tranquilidad y certezas generaba pavor e incertidumbre, parecía no saber nada, no conocer nada. No sabía cuántos detenidos había, no sabía dónde estaban, no sabía quiénes estaban a cargo del operativo, en fin, parecía más una abuelita extraviada, que una jueza a cargo del operativo.

Al final parece que el inefable superministro Gonzáles tenía razón cuando ensalzaba a su jefe como un experto epidemiólogo, aludiendo a su condición de veterinario experto en lidiar con epidemias en el ganado, porque todo indica que el viernes optó directamente por la aplicación de rifle sanitario.

El lunes 8 se conmemora el Día Internacional de la Mujer y resulta paradójico que gran parte de la violencia física y los abusos fueron contra mujeres. Ya han pasado tres días de la marcha y hay un silencio atronador, es el de los organismos provinciales como la Defensoría del Pueblo, la secretaría de la Mujer, la secretaría de Derechos Humanos y por supuesto, las filiales de los organismos de derechos humanos nacionales que tienen asiento en la provincia como la APDH, ni Abuelas, ni Madres de Plaza de Mayo, ni el CELS de Verbitsky, ni Alfredo Pérez Esquivel se han pronunciado, y también llama la atención el silencio del Papa Francisco, después del pronunciamiento de la Iglesia Católica Argentina condenando enérgicamente los hechos ocurridos en Formosa.

El país y el mundo hoy tienen a Formosa y su tiranuelo bajo la lupa de todos los organismos de derechos humanos internacionales, solo sostenido por el gobierno nacional que se empeña en mostrarlo como un gran gobernante.

El hecho es que Insfrán nunca entendió que la pandemia es un problema médico-biológico-sanitario producido por un virus, por eso, víctima de su megalomanía y mal asesorado por su entorno, se empeña en enfrentarlo como un problema de seguridad o policial; no se puede combatir un virus con barricadas y balas de goma, se combate con equipamiento e insumos para salud, apuntalando a sus actores sanitarios con buenos sueldos, vacunándolos.

Es muy difícil que recapacite porque con la excusa de la pandemia encontró su mejor plan de gobierno “la cuarentena represiva” y se enamoró de ella, realmente yo no creo que este gobernador y su equipo (hecho a su imagen y semejanza) entiendan el verdadero significado de lo que es República y Democracia, al contrario, estoy convencido que adolecen de una discapacidad ética y moral para entender y asumir como funcionan estos sistemas basados en la libertad.

Su capacidad de interpretación se agota en un ritual votocrático que realizan cada dos años, con un sistema electoral espurio y clientelar que dominan a su arbitrio. Democracia para ellos es un mero y engorroso trámite teatral que se agota ahí mismo y los legitima para ser dueños de la vida, el futuro y el patrimonio de todos. Por eso las muletillas que repiten hasta el cansancio, frases remanidas como: “El que gana gobierna, el que pierde acompaña” o “La gente nos votó”. Debe ser por eso que el gobernador se encuentra alucinado haciendo zooms con el Partido Comunista Chino para ver cómo funciona la dictadura más grande del mundo.

Pero volviendo a lo ocurrido el viernes, si se pretende solucionar a medias este conflicto y si el gobernador tiene un resto de lucidez, debería:

Pedir la renuncia de los responsables de la represión policial, empezando por su jefe el ministro Gonzáles, ya que su continuidad sería una afrenta y un fiasco para la sociedad. La justicia debe juzgar con independencia y severidad a los que cometieron delitos de lesa humanidad durante la cuarentena y la represión. Hay elementos en la policía que por sus comportamientos psicopáticos no pueden ni siquiera portar un arma. Debe levantarse la Fase 1, que debe ser reemplazada por medidas más compatibles con conceptos científico-epidemiológicos inteligentes y protocolos compatibles con el desarrollo de la actividad económico laboral. Se trata de reemplazar la brutalidad y las balas de goma por inteligencia e imaginación. Bajo estos lineamientos también se debe levantar el bloqueo de Clorinda.

Un día Formosa despertó y como en el Cordobazo, tal vez estemos asistiendo al ocaso de modelo autoritario, mesiánico y feudal que la sumió en el atraso y el subdesarrollo. Tal vez después del Formosazo, nuestra provincia vuelva a ser y libre y soberana, capaz de desarrollarse y poder cobijar a sus hijos en vez de expulsarlos, solo hay que recuperar la memoria de lo que fuimos hace tres décadas. Sin olvidar la prioridad fijada por el padre de la patria, José de San Martín: ”Seamos Libres lo demás no importa nada”
BLAS HOYOS
PR/cc/rp.

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