domingo 1 agosto 2021

La pandemia fue subordinada a la conquista de la impunidad y a la obtención de una autocracia dinástica

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Por Dra. Marta Nercellas
El Ministro Katopodis subraya que: “La decisión de Alberto es sacar a la política del sistema judicial y tomar medidas que le devuelvan credibilidad y confianza”. Al escucharlo recordamos inmediatamente el discurso de “Alberto “ al abrir la primera Asamblea Legislativa como presidente. Aseguró que venía a poner fin a la designación de jueces amigos, a la manipulación judicial, a la contaminación política de la justicia. Pero un año después sentimos como se derritió la esperanza en nuestras manos cual blanco copo de nieve .

El fulgor de la astucia y las apetencias personales de impunidad y construcción de hegemonía, lejos de disimularla, ilumina la disociación entre la palabra y la acción. Les resulta inevitable debilitar las instituciones hasta que los exabruptos del poder reciban como respuesta sólo el silencio cómplice.

Entendimos mal el mensaje presidencial. No quiere sacar a la política de la justicia sino, a los políticos de las causas judiciales que se les siguen por sus actos de corrupción.

La gestión de la pandemia fue subordinada a la conquista de la impunidad y a la obtención de una autocracia dinástica. Las cifras de contagios y muertes se constituyeron en un buen telón para que en el escenario principal se desarrollara, con pocos obstáculos, la tragicomedia de liberar a los corruptos e intentar cerrar las investigaciones que los señalaba.

La ansiosa glotonería de la principal beneficiada con el plan de exterminio de las acusaciones puso el plan al descubierto y por eso empiezan a escucharse voces que intentan lograr que no perdamos la república. Querían sorprendernos actuando en puntillas mientras le sociedad atemorizada era encerrada en sus casas perdiendo lo poco que tenían. Con barbijos, pero sin educación. Con feria judicial, pero con designaciones militantes y traslados convenientes. Con libertades administradas pero con incansable actividad de los defensores de los acusados por corrupción.

Los organismos de control y las cajas de dineros públicos quedaron en manos de los jóvenes fanatizados de La Cámpora. Jueces y fiscales que lucen con orgullo la camiseta kirchnerista olvidando cuál es su rol funcional son colocados en los lugares estratégicos para evitar cuestionamientos electorales o para colaborar en la destrucción de las pruebas del latrocinio.

La ley de Defensa de la Competencia es modificada para otorgar al poder político el control del tribunal que analiza situaciones de monopolio y autoriza los procesos de fusiones y adquisiciones empresarias. A propuesta del Ministerio de Desarrollo Productivo serán elegidos por el Poder Ejecutivo quienes deban resolver los planteos. Todo va en una misma dirección: autocracia y pérdida de derechos ciudadanos.

Vimos trasponer las puertas de las unidades carcelarias a más de 20 políticos acusados de corrupción. López fue filmado con los bolsos que tenía 9 millones de dólares y su metralleta. Nos dijo que el dinero era de “la política”. La “política” fue el cartel con el que escondió los nombres y apellidos involucrados. Como pago por esa discreción le entregaron la llave para que abandonara los muros húmedos y tristes de su lugar de detención. ¿Se lo presume inocente? Todos lo vimos en ese video, que lamentablemente no era una serie policial, trajinando el producto del delito. Los empresarios describieron el triste papel de López en la secretaria del Ministerio de Planificación, sin embargo y sin importar cuanto se haya acreditado, él y su jefe gozan del calor hogareño, calor que le robaron a los ciudadanos que por sus tropelías no tienen gas natural entre otras carencias.

No es un eslogan de una oposición irresponsable. El Departamento de Estado Americano (marzo 2021) renovó la advertencia sobre la corrupción en Argentina y sobre la pérdida de independencia del Poder Judicial. Vacíos de reflejos republicanos profundizan la cuarentena. Frenan nuestros movimientos e impiden la educación de nuestros hijos, pero no quieren demorar el cierre de las causas en las que la señora padece una complicada situación procesal.

Hemos naturalizado hechos inadmisibles. Un escándalo supera al anterior y lo borra de la mirada pública. Les da lo mismo robarse vacunas imprescindibles para el personal de salud y adultos mayores, que despojarnos de la división de poderes que hace a la esencia democrática. Los “imbéciles” y “miserables” opositores, calificación dada por nuestro presidente, comienzan a susurrar como protesta.

La pandemia aceleró la tarea: no nos da tiempo siquiera a llorar nuestras pérdidas. La impunidad avanza con prepotencia procurando copar Juzgados y desacreditar a la Corte. Los ciudadanos permanecemos atónitos y hacemos lo que nos enseñó la política. Le echamos la culpa a otro: los jueces, las fuerzas de seguridad… como si nosotros no tuviéramos nada por hacer cuando vemos que se quieren robar la república.

Una parte sustancial de nuestra justicia resiste como puede. Acredita que el deterioro de OIL (compañía de los “amigos” Cristóbal López y De Souza) comenzó su deterioro en el 2011 y no, en el 2015 a causa de una supuesta e infundada persecución del gobierno de Macri. Que la Operación Puf – maniobra con la que los presos kirchneristas trataron de anular sus acusaciones- debe investigarse. Que los dichos de los arrepentidos que describieron y entregaron pruebas de la corrupción sistémica, son válidos.

No es fácil resistir frente a una vicepresidente que con los atributos del poder y no como lo que en ese momento era, una procesada, los amenaza e insulta. No lo es, sabiendo por añadidura que el Consejo de la Magistratura, organismo que decide si siguen siendo jueces o deben irse al ostracismo, está manejado por la política oficialista y a tiro de connivencias.

Algunas causas se ralentizaron. Pocas se cerraron. Compañeros de aventura de la vice obtuvieron ventajas procesales como resarcimiento a sus silencios. Se devuelven bienes embargados, pero las pruebas cargosas que acreditan más que certeramente que delinquieron, siguen allí señalándolos.

Boudou no está purgado su pena en prisión. Con falsas excusas salió de la cárcel y con chicanas procesales permanece en su mansión. La carrera de Ciencias de la Comunicación de la U.B.A. lo ha invitado a exponer en un seminario sobre «El periodismo argentino en su laberinto». ¿Su tema? : «Caso emblemático de noticias falsas y guerra jurídica: el caso Boudou». Propician el mundo del revés. En la universidad más prestigiosa de Argentina se ataca a la libertad de prensa y al poder judicial y se propicia la apología del delito.

La señora y varios de sus compañeros de lucha fueron sobreseídos porque se entendió que la intervención en los mercados es una herramienta de la política monetaria. La venta de dólar futuro está fuera de los temas que los jueces están llamados a juzgar. El régimen democrático no es el gobierno de los jueces. Qué las millonarias cifras hayan sido vendidas luego que conocieron que habían perdido las elecciones y que las cuantiosas sumas deberían ser pagadas por sus sucesores; que lo hayan hecho en el Mercado Abierto Electrónico o en el Mercado a Término de Rosario a precios muy inferiores a los que se ofertaba la divisa en el Mercado de Nueva York, nos deja una amargo sabor en la boca, sobre todo en épocas de tantas necesidades insatisfechas. Pero lo cierto es que antes de ahora, incluso, ante que se apropiaran del poder e intentaran copar la justicia, muchos eran los que sostenían que este quehacer era pésimo pero no era delito.

Así como exigimos que los políticos no presionen al Poder Judicial, éste no debe extralimitarse juzgando oportunidad y conveniencia de los actos de gobierno. ¿Regirá idéntica regla cuando haya que juzgar la solicitud del préstamo al FMI.?

Las causas que más la preocupan, aquellas donde están involucrados sus hijos y “los mejores amigos” siguen conteniendo una prueba robusta que no se deshilacha pese a la prepotencia con la que lo intentan.

Están librando una batalla intensa, mucho más definitoria que sobreseimientos o procesamientos en alguna causa. Reformar la ley del Ministerio Público Fiscal. Los Fiscales promueven la acción o la mandan al archivo. Acusan o dejan sin posibilidad de sanción al imputado. Si consiguen esa ley se apropian del Poder Judicial todo.

Esa es la verdadera pelea, aunque podamos discutir la razón o no de una decisión judicial que creemos injusta. Si lo logran, la frase que Bertol Brecht decía: “Muchos jueces son absolutamente incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia” será nuestra realidad cotidiana.
Dra. Marta Nercellas
Abogada, especialista en Derecho Penal y Derecho Penal Económico
P/BN/CC/rp

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