sábado 19 septiembre 2020

Parce ilimitada la expansión, modificación, fusión y transformación de las criptomonedas

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¿Es el valor de Bitcoin una “Burbuja”?
Por Dr. José Eduardo Fernández

Articulo III.

La cotización en el mercado de Bitcoin genera interés público por su alto rango de valor y sus cíclicos cambios a la baja conocidos como volatilidad. Debe señalarse que Bitcoin no es un activo financiero cuya rentabilidad haya que maximizar, es un activo que aspira a convertirse en dinero.

Es un bien económico con un valor que diversos agentes económicos deciden incorporar en sus saldos de caja como reserva de liquidez, para llegado el momento, utilizarlo para adquirir otros bienes. El objetivo de Bitcoin será, entonces, estabilizar sus fluctuaciones de valor frente a aquellos bienes y servicios que sus tenedores desean adquirir con Bitcoin.

Se deduce que si Bitcoin va siendo progresivamente más usado como dinero por un mayor número de personas, su cotización seguirá subiendo y si sucede lo contrario su cotización caerá. Contemplando el propio horizonte temporal de Bitcoin, será más apto como dinero cuanto antes consiga estabilizar su cotización.

De esta caracterización de su cotización se desprende que sería incorrecto calificar el precio de Bitcoin como equivalente al de una “Burbuja” de activos, por carecer de valor fundamental porque no posee un retorno como activo. Su cotización es asimilable al oro o la plata que no poseen retorno como activos, como sucede con una inversión que remesa flujos de caja a su titular con alguna periodicidad, sino que su utilidad es su alta liquidez.

No debe tratarse a Bitcoin como un activo financiero que genere flujos de caja a su titular porque no tiene Bitcoin un valor intrínseco de referencia. El valor intrínseco o fundamental de cualquier activo financiero surge de descontar al valor presente sus estimados flujos de caja futuros. Es decir el valor presente de un activo debe surgir del descuento del flujo de caja esperado en el período de tiempo que se tome.

Cuanto más alejado en el tiempo sea el estimado, menor será el valor presente. A Bitcoin no se le puede aplicar este principio debido a que no promete flujos de caja futuros al igual que le sucede al oro, se lo demanda en el presente para revenderlo más adelante.


Esto podría interpretarse como una burbuja de expectativas autogeneradas al existir compradores presentes que esperan que el precio suba más adelante lo que refuerza el rush alcista, por lo que el valor intrínseco de Bitcoin sería cero.

Parecería que la valoración de Bitcoin surge de la utilidad que brinda a sus tenedores por la facilidad de revenderlo en el futuro con costos de transacción mucho más bajos que los de otros activos. Conforme Lord Keynes señala en el capítulo 17 en La Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero (1936), todo activo puede proporcionar dos tipos de ventajas a sus tenedores: un retorno explícito, como puede ser un flujo de caja y un retorno implícito en forma de liquidez, es decir, que se pueda disponer de él en forma inmediata.

Los activos monetarios suelen proporcionar un retorno explícito muy bajo pero uno muy alto en forma de liquidez para efectuar intercambios minimizando los costos de transacción, por esa razón los agentes económicos mantienen una parte de su patrimonio en forma de activos monetarios aunque no les generen ningún flujo de rentabilidad.

Bitcoin tampoco genera flujos de rentabilidad pero otorga a sus tenedores un importante retorno en liquidez a bajo costo de transacción. Todavía es menos líquido que el dólar o el euro, pero su liquidez va aumentando conforme más personas lo aceptan como medio de pago conforme la volatilidad de su precio se reduce y debido a sus características y diferenciales propiedades de permitir transacciones internacionales sin pasar por el sistema bancario y no dejar un rastro fácilmente rastreable y fiscalizable por los gobiernos.

En la actualidad la participación en el mercado de divisas de bitcoins es relevante y con una tendencia alcista sostenida a pesar de su alta volatilidad.

La relevancia de Bitcoin y, por lo tanto su valor, no se separan de las aplicaciones presentes y futuras de la tecnología de bloques. Las posibilidades de expansión de la tecnología blockchain es difícil de estimar pero es enorme, lo que influye en el potencial de expansión de la red Bitcoin.

Puede tomarse como ejemplo la posibilidad de que cada usuario gestione (mantenga, entregue a quien desee, transfiera, estandarice, etc.) su información en materia de salud de manera centralizada, al contrario de lo que ocurre mayoritariamente en la actualidad que la información es almacenada (en el mejor de los casos) por el prestador de salud, que, a su vez, está altamente especializado y por lo tanto, descentralizado.

La gestión de la internet de las cosas que resultaría muy costosa en recursos de memoria con bases de datos centralizadas, con la tecnología blockchains se posibilitaría que máquinas automatizadas, como una dispensadora de café, se conecte directamente P2P y pague con bitcoins al proveedor de leche en polvo cuando su provisión se acerque a su fin. O una fotocopiadora que solicite y pague con bitcoin al proveedor de tóners la reposición de insumos sin llegar al punto crítico de la salida de funciones, optimizando de ese modo la prestación del equipo.

Otro tanto ocurre con la gestión de activos digitales, como los bienes culturales susceptibles de digitalización, como una película, que le podría llegar al usuario sin que pueda ejecutarse o transferirse a otro dispositivo que no sea el asociado al que realizó el pago en bitcoin.

universo de las Criptomonedas
El universo de las criptomonedas no se agota en Bitcoin. Existen en la actualidad cientos de monedas, algunas ellas con características distintivas y con posibilidades de brindar utilidades diferenciadas a los usuarios y otras, meras copias.

A modo ilustrativo se va a pasar a analizar la segunda moneda más difundida: el ether de la red Ethereum. Se trata también de una plataforma, como Bitcoin, desarrollada por el ciudadano ruso Vitalik Buterin. La utilidad subyacente Ethereum es la posibilidad de generar “contratos inteligentes”, que son una manera de garantizar de manera segura y sin la intervención de terceros, como sucede con las acciones ante el Poder Judicial, el cumplimiento de un acuerdo.

Mediante su utilización, previo consentimiento de ambas partes, es la plataforma la que se encarga de ejecutar lo prescrito y pactado, operando como un programa ejecutor para que al momento de verificarse una situación se lleve adelante uno o varios efectos del contrato de manera automática.

Pero el hecho de que muchas de las criptomonedas corran bajo códigos abiertos, que cualquier usuario puede modificar sin necesidad de autorización de un titular de ese derecho, generan infinidad de alternativas como sucede con la variedad del mismo Bitcoin llamado Bitcoin Cash.

Esta variante es una criptomoneda alternativa de Bitcoin surgida de un hardfork (bifurcación dura en castellano) ejecutada el 1° de agosto de 2017 y que tuvo como consecuencia la separación de la cadena de bloques original de Bitcoin en dos cadenas de bloques diferenciadas y que coexisten. Surgió como consecuencias de debates en la red de usuarios sobre cómo lograr la escalabilidad de Bitcoin.

A diferencia de la implementación original de Bitcoin, Bitcoin Cash tiene capacidad para procesar bloques de datos de 8 MB, mayor que los 2 MB de la plataforma original y es más compatible con la potencial adición de contratos inteligentes en que está especializada la red Ethereum, como se vió.

Queda de manifiesto que las posibilidades de expansión, modificación, fusión y transformación de las criptomonedas hoy vigentes y las que en el futuro se creen, no aparece como limitado, sino todo lo contrario: se abre un universo de posibilidades de especialización en los servicios que se ofrecen a sus usuarios y de mejora permanente de esas prestaciones.
Dr. José Eduardo Fernández
Profesor titular en las Carreras de Licenciatura en Economía Empresarial y en la Licenciatura en Turismo, materia Principios de Economía, de la Universidad Nacional de Lanús
EN/BN/CC/rp.

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