viernes 23 octubre 2020

Las Organizaciones Sociales No Gubernamentales nos enseñan a no bajar los brazos

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Por Laura Olivero.
Las organizaciones sociales en nuestro país son muy heterogéneas, surgieron de la dicisión voluntaria de algunas personas que dieron origen a estructuras organizacionales para contribuir al bien social, defender derechos colectivos y alcanzar el ideal de sociedad según la visión de cada una de ellas.

Es difícil definirlas, se las identifica por lo que no son, no pertenecen al área de gobierno, ni al sector empresarial, pero tienen un poco de cada uno de ellos. También se las denomina de forma genérica “el tercer sector”.

Despliegan sus actividades en distintas áreas según sus objetivos: educación, cultura, deportes, género; se enfocan en diversos segmentos sociales o grupos etáreos como niñez, adultos mayores, mujeres, discapacidad, inmigrantes, por mencionar sólo algunos. Sorprende saber cuántas de las instituciones que conocemos son organizaciones sin fines de lucro, los grandes clubes de fútbol, (y de todos los deportes en general) las obras sociales, la mayoría de los colegios privados.

Existen infinidad de ONG, poco visibilizadas, que se proponen un mundo mejor y aportan su pequeño granito para lograrlo, con gran esfuerzo. Cada una con sus capacidades y recursos, se financian con donaciones de particulares y empresas o subsidios del estado, aunque de manera generalizada tratan de generar sus propios ingresos mediante la organización de eventos, campañas en las redes o brindando capacitaciones.

Funcionan en la formalidad, constituidas como personas jurídicas, asociaciones civiles, fundaciones, cumpliendo con las obligaciones legales y definidas en sus estatutos; y también funcionan en la informalidad bajo el paragua de instituciones religiosas o como apéndices de agrupaciones políticas, deportivas o como simples grupos de afinidad. Se conocen como organizaciones de base, proyectos de voluntariado, etc.

Desde Visión Federal nos proponemos mostrar el trabajo que realizan, difundir sus actividades y compartir la mirada de la realidad sobre la que operan estas organizaciones.

El reto de acompañar la escolaridad en medio de la pandemia

Al gran desafío que asumen las ONG que trabajan por la educación es garantizar el acceso y fomentar la permanencia dentro del sistema educativo; este 2020 les plantea un reto adicional, consistente en trabajar en medio de una pandemia, aprender a utilizar la virtualidad, y con frecuencia, convivir con necesidades extremas.

En cuanto lograron reponerse del shock del primer período de aislamiento y suspensión de clases que el gobierno estableció, y viendo que esta medida se extendería, las organizaciones le pusieron el pecho a la realidad y avanzaron con su trabajo en tiempo record y con gran creatividad. Comenzaron por involucrarse en la distribución de alimentos de las escuelas, la única forma de contacto posible, y desde ahí ejercen un nuevo rol para sostener el vínculo entre los estudiantes y las escuelas.

FONBEC (Fondo de Becas), permite que estudiantes destacados continúen sus estudios, evitando la deserción por faltas de medios económicos, priorizó garantizar la conectividad. “En AMBA se desarrolló una campaña para recolectar celulares, pero lo más necesario era la conectividad, brindar datos. Organizamos peñas solidarias virtuales y trabajamos el compromiso de los padrinos, para que sosteniendo o ampliando la beca se posibilite la conectividad”, nos cuenta Sandra Busquets, Coordinadora de la Filial Buenos Aires.

Es que en estos momentos la conectividad es clave. En el norte de nuestro país, la problemática de conexión se agrava; según ENACON, sólo 50 de cada 100 hogares de la región cuenta con el servicio de Internet fijo *; en algunas provincias como Formosa, San Juan, Mendoza y hacia el sur Santa Cruz, el número ronda entre los 30 y 40 hogares cada 100. Esta es razón por la cual, las ONG que trabajan en esas zonas se preocuparon mucho cuando la educación pasó a modo virtual.

La Fundación Grano de Mostaza, que promueve el ingreso, permanencia y egreso de la escuela secundaria, reconoce que en Salta (Rosario de Lerma, Cachi y La Paya) y en Santiago del Estero en Campo Gallo y varios de los parajes donde trabajan, no llega internet, están muy alejados de los centros urbanos; su Directora Ejecutiva, Sandra Pierdominici afirma que “las becas que estaban enfocadas a lo estrictamente educativo, para libros, fotocopias o pagar alguna clase de apoyo, se tuvieron que destinar 100% a comprar datos para los celulares de los chicos; y agrega, “como no hay internet fija, tuvimos que usarla para comprar conexión, y les prestamos las computadoras y las notebook de las sedes. Y en los lugares donde no es posible ninguna conexión, como los parajes de Campo Gallo en Santiago del Estero, les acercamos a las familias las cartillas”.

Las organizaciones marcan la carencia de herramientas, “siguen faltando celulares, computadoras, que el gobierno debería garantizar. Estamos trabajando en red y armando un pedido con el BID, para que puedan acercar herramientas a los chicos”, manifiesta Pierdominici.

En estos contextos se pudo constatar, que la integración que prometía la tecnología, no es tan real. Algunas familias que contaban con celulares, mails, redes, no lograban encauzar estas herramientas para el aprendizaje. “Pocos son los que pueden abrir o elaborar un word por ejemplo, es básico lo que se logra, una videollamada por whatsapp, zoom solo para privilegiados. Hay mucha precariedad en la modalidad de las clases virtuales, y hay que sumarle la vulnerabilidad de los docentes, que en algunos casos no cuentan con el espacio o las herramientas en sus casas para garantizar el aprendizaje, sumado a cortes de internet, y de luz. Tenemos 1600 becados en el país, y en cada lugar es diferente, con su realidad y su cultura, en Mendoza por ejemplo actuamos conjuntamente con el gobierno y otras organizaciones”, afirma Sandra Busquets de FONBEC.

En Fundación Grano de Mostaza detectaron también estas dificultades y necesidades, “empezamos a trabajar con un programa donde se capacitó sobre el uso de las tecnologías, ya en marzo arrancamos con el buen uso de whatsapp, después avanzamos con Padlet, Google Earth, y ahora estamos empezando de a poco a usar el Zoom”. Y agrega Pierdominici, la directora de la Fundación, “tuvimos que volver a una práctica que hace más de 10 años no realizábamos, repartir alimentos, y no sólo en el norte del país, en la sede de Don Torcuato también lo tuvimos que hacer.”

Es un dilema al que se enfrentan muchas ONG: es posible sostener programas destinados al desarrollo personal, cuando las necesidades de alimentación no están satisfechas?. Algunas pueden ocuparse de las dos cosas, en alianza con organizaciones como el Banco de Alimentos, donaciones de empresas, colaborando con los bolsones de comida que llegan de los gobiernos.

Pero atender el desarrollo personal, también importa. Especialmente los adolescentes muestran a partir de julio síntomas de cansancio, cierto agobio, extrañan a sus amigos; ellos, más que nadie en esta emergencia, necesitan estar con sus pares, y no poder hacerlo, les genera angustia, sumado a que se trastocaron los horarios, se desdibuja la rutina de aprendizaje, y crece la incertidumbre.

La Fundación Grano de Mostaza, en Salta, empezó a repartir materiales del programa de arte que realizan normalmente en forma presencial, “Sembrando Creatividad”, “para que puedan hacer algo más físico, aunque se conectan por zoom, a través del arte pueden expresar lo que les pasa, y ver los resultados de lo que producen, les da un poco de felicidad”.

Las organizaciones como FONBEC y Fundación Grano de Mostaza se financian con donaciones de particulares y empresas, (aveces cuentan con subsidios del estado) y vivenciaron una caída de los aportes especialmente de los donantes individuales, los aportes constantes y chiquitos, lo que generó miedo, desconcierto, “y nos preguntabamos ¿hasta cuando vamos a poder seguir?; pero a partir de junio, julio, empezamos a hacer campañas y las empresas se comprometieron y apoyaron, hubo una gran sensibilización para colaborar, empresarios muy solidarios que reconocen nuestra trayectoria y nos apoyan, sentimos que valoraron lo que hacemos, algunas empresas que hacían voluntariado empezaron a donar y eso es gracias a que venimos haciendo las cosas bien” dice Sandra de Fundación Grano de Mostaza.

Igualmente en FONBEC “en abril cayeron algunos, nos paralizó; pero en julio hubo un resurgimiento de padrinos, que no solo pudieron absorver los chicos que habían quedado sin acceso, si no que se abrieron posibilidades para nuevos becados”.

Se dice que las crisis presentan oportunidades y las organizaciones registran también, en medio de tanto caos, algunos aprendizajes, perlitas que encontraron en el camino tan sinuoso que transitan: se aceitaron contactos desde la virtualidad, creció el trabajo en red con otras organizaciones y también mejoró la comunicación interna; sin tener que viajar, encontrarse fue más facil. Se aprovechó también el tiempo para acceder a capacitaciones sacando provecho de la gran oferta gratuita que hubo para todas las áreas. “Todo gracias al bendito y odiado zoom”, dice Sandra Busquets de FONBEC. La preocupación, el desafío mas grande, es el mismo de siempre: “¡Que los chicos aprendan, garantizar el proceso de aprendizaje!. Tener clases, conectarse virtualmente, no lo garantiza, y que se sostenga la continuidad escolar el próximo año, en eso trabajamos”, concluye.

Para Sandra Pierdominici, una perlita descubierta fue la capacitación en el uso de las herramientas digitales para los adolescentes, “para los chicos de los parajes fue un gran aporte, ahora están más formados en lo digital, estarán mejor preparados para el mundo laboral. Darnos cuenta de todo lo que teníamos para brindar ahí fue maravilloso, y si no pasaba todo esto, quizás no lo hubiéramos hecho”.

Las ONG que se desenvuelven en el área educativa nos enseñan bastante mas que lo apreciamos a simple vista, nos demuestran solidaridad, esfuerzo compartido, empatía, compromiso social, y sobre todas las dificultades, nos enseñan a no bajar los brazos.
https://bit.ly/2wNuCvc ENACOM. Penetración de Internet fijo (accesos por cada 100 hogares)
Más Info:
FONBECl, http://www.fonbec.org.ar/
Fundación Grano de Mostaza, http://www.fundaciongdm.org.ar/
Laura Olivero
Periodista especializada en organizaciones sin fines de lucro
IG/BN/CC/rp.

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