miércoles 5 agosto 2020

Un banderazo que sorprendió “a propios y ajenos”. En la calle entraron otros actores

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Ni el gobierno, ni la oposición imaginaron la movilización que en “el día de la Independencia” se produjo en gran parte del país. El peronismo, kirchnerismo y sus aliados, sin dejar de lado al sindicalismo, se consideraban dueños de las marchas en las calles.

Allí, ahora, entraron otros actores, que le disputan ese escenario para expresar sus propios reclamos. Este “9 de Julio” la consigna fue: “libertad, transparencia y democracia” mezcladas con otras demandas. Desde el gobierno de Alberto Fernández la lectura fue sesgada, y desde la oposición todavía analizan qué pasó.

Este viernes ambos sintieron, que no tenían una clara visión sobre lo que está ocurriendo, en una sociedad agotada por más de 100 días de restricciones, que impuso la lucha contra la pandemia del Covid 19, en la que ha visto destruir sus posibilidades económicas y percibir acciones del Gobierno que amenazan “la libertad, y la democracia”.

La masiva movilización en distintos puntos del país, se impulsó a través de las redes sociales, y tanto en el Gobierno como en la oposición, había serias dudas sobre la magnitud que podía lograr. Los manifestantes, solo llevaron en sus manos banderas argentinas e improvisadas pancartas, en las que la leyenda común era “libertad”.

No hubo consignas, ni dirigencia política, tampoco rechazos a la “cuarentena”. Los barbijos eran un adminículo presente. Pero la masividad que alcanzó desconcertó tanto a la administración Fernández, como a la dirigencia de la oposición, en particular a JxC. Analistas políticos advierten, que tanto unos como otros, deberían poner “las barbas en remojo”. El fantasma “que se vayan todos” ronda en estas protestas.

Las marchas en general se realizaron pasivamente. Pero medios, vinculados al oficialismo, resaltaron los incidentes que hubo en el Obelisco con un móvil y periodistas de C5N, cuya alineación “K” es públicamente conocida, pero silenciaron similares hechos que sufrieron movileros de TN, Radio La Red, y Radio 10.

Desde el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, ante estas situaciones, se ordenó una investigación a fin de identificaron a los agresores, ya que sus imágenes quedaron registradas en los videos que las distintos medios mostraron sobre la evolución de las manifestaciones.

El presidente Alberto Fernández, sobre quién sobrevuelan todo tipo de especulaciones vinculadas con su real capacidad de mando en su gestión, ante la constante sombra que sobre él proyecta la vicepresidenta Cristina Kirchner, trató ayer de mostrar respaldo de gobernadores, empresarios y sindicalistas, a quienes reunió en la Quinta de Olivos, para el celebrar el “día de la Independencia”.

En su discurso, el jefe de Estado, buscó de escapar de las acusaciones de que él encabeza el desarrollo de una autocracia, en sociedad con CFK, y afirmó: “no vengo a instar un discurso único, sé que hay diversidad y la propicio. La celebro, no me afecta, lo que necesito es que sea llevada adelante con responsabilidad”

Pero, en su mensaje también coló otro de sus pensamientos: “ninguna sociedad concreta su destino en el medio de insultos, divisiones y fundamentalmente teniendo al odio de común denominador” y agregó: “vine aquí a terminar con los odiadores seriales”. Esta última expresión sonó fuerte, y muchos se quedaron preguntando, a quién está dirigida, “a propios o ajenos”.

Por la tarde, Alberto Fernández tuvo la confirmación de su expresión vertida, en horas de la mañana, en sus palabras por el 9 de Julio, “sé que hay diversidad y la propicio”. Las marchas en todo el país reclamando “libertad, transparencia y democracia”, le dieron la razón al primer mandatario.

La respuesta por el banderazo, vino a través de la boca del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que dirigió su embate sobre una “oposición irresponsable”, sin tomar en cuenta que en las marchas no se vio ningún símbolo de bandería política, ni dirigente opositor mezclado entre ellas.

Más, el mismo Cafiero disparó, respecto a los dirigentes de la oposición: «mientras muchos argentinos ponen en riesgo su salud y la de su familia luchando contra el coronavirus, ellos están en pantuflas en su casa fomentando el odio», y enfatizó: “Fue una manifestación en contra de las políticas del gobierno, pero muy mezcladas en las consignas, algunas más ideologizadas y otras más prácticas pero de difícil aplicación”.

El jefe de Gabinete admitió ”Se entienden los reclamos y las necesidades que van surgiendo, algunas atendibles, otras más difusas, pero hay que tener en cuenta la situación epidemiológica. El sistema de salud está haciendo un esfuerzo muy grande en el cuidado personal y familiar”.

La pandemia del Covid1 9 le sirvió a Cafiero para justificar la imposibilidad de atender los reclamos, y señaló: “Nuestro espacio político jamás estaría en contra de las manifestaciones de ideas; no estamos bajo un régimen comunista ni en dictadura”.

Cafiero, no perdió la oportunidad y en sus declaraciones cargó sobre el ex presidente Mauricio Macri, ante las críticas al gobierno de Fernández que Macri formuló en la entrevista con el periodista Álvaro Vargas Llosa y dijo: “Macri se debería llamar a silencio o hacer autocrítica porque la verdad es que nos dejó un país en emergencia económica, social, sanitaria y alimentaria cuando no había pandemia”.

Finalmente el jefe de Gabinete expresó: “La Argentina va a salir adelante y en un tiempo vamos a estar evaluando cuál fue el rol de cada uno en esto. Si al ex presidente le parece que su rol en esta pandemia inédita es dar un reportaje, ese será el lugar en la historia que le quedará. El nuestro es otro, nosotros tenemos que luchar para que los argentinos no se mueran”.

Entre otras frases, que dijo Macri en la entrevista con Vargas Llosas, se destaca: «No hay que confundir la pandemia con una herramienta para afectar nuestras libertades, empezando con la libertad de expresión, la independencia de los poderes, el funcionamiento de la Justicia o la propiedad privada». El ex presidente afirmó que sigue en la política, por lo tanto está arriba del ring, deberá aguardar ahora las nuevas “fintas” de su contrincante.
P/BN/rp.

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