sábado 8 agosto 2020

La administración Fernández avanza en su política exterior aislacionista

Más Leídas

El arte de Tana Pujals. Retrato de Don, un perro milagroso

Era una vez... así empiezan todas las historias y esta es una de ellas. La historia de...

División sectaria e intervención externa, resultado «La crisis del Líbano»

La terrible explosión que tuvo lugar en el puerto de Beirut en la tarde del 4 de...

Escuelas en cuarentena, ¿hasta cuándo?

El COVID 19 ha marcado una conmoción sobre múltiples aspectos de la vida social a escala mundial....

En los últimos días dos temas exhiben esa dirección. La posición sobre Venezuela y el reconocimiento del “memorándum” con Irán. Ambas dejan la idea que el Presidente Alberto Fernández adoptó el principio de “Así como te digo una cosa te digo otra” que oportunamente lanzara el ex presidente uruguayo “Pepe” Múgica.

En Ginebra ante la ONU, se presentó un duro informe sobre las vejaciones del régimen de Maduro, que expuso la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que entre otros aspectos afirmó que en Venezuela continúan : “las restricciones al espacio cívico y democrático, con violaciones a la libertad de expresión y derecho a la información, detención de líderes políticos, periodistas, sindicalistas, profesionales de salud, personas que protestaban por los servicios públicos así como los ataques y la obstaculización del trabajo de parlamentarios de la Asamblea Nacional”.

Ante la gravedad de los hechos denunciados, el embajador argentino Federico Villegas, acreditado en el organismo internacional, fijó la posición de la Argentina y planteó respecto a la situación venezolana que debe impulsarse: «una negociación política inclusiva basada en los derechos humanos y en la restitución de los derechos políticos», frente a la «grave crisis política, económica y humanitaria» que atraviesa ese país.

Que pasó. Desde los sectores más fundamentalistas del kirchnerismo llovieron las críticas sobre el Presidente Fernández. Una fuerte carga contra el inquilino de la Casa Rosada se expandió rápidamente. Se escuchó el vozarrón de Hebe de Bonafini, cuestionando al jefe de Estado. Pero fue Víctor Hugo Morales quién critico duramente a Alberto Fernández, junto con Cinthia García, por la posición que se había expuesto ante la ONU respecto a Venezuela. Sin embargo, nada dijeron sobre el éxodo de más de cuatro millones de venezolanos que han tenido que abandonar sus hogares, porque la vida allí resulta insostenible.

Por la radio AM750, Víctor Hugo en su editorial disparó: “se hace intolerable a veces algo como lo de Venezuela. Ver a un gobierno que uno imaginó de centroizquierda, peleador por la América Latina que defiende los criterios de la Patria Grande, de rodillas frente a los Estados Unidos, frente a Trump, da mucha vergüenza, da mucho dolor…”. Rápidamente el Presidente accedió a darle explicaciones al conductor del programa.

Fernández, ante Víctor Hugo, desautorización lo expresado por el embajador Villegas en la ONU y afirmó: «Argentina hizo el planteo que siempre hace. Argentina presenta un informe muy crítico, aunque menos crítico que el anterior, en el que plantea los problemas de violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Y ratificó su decisión de preservar los derechos humanos en cualquier ámbito y gobierno», también el Presidente eludió referirse a los más de cuatro millones de venezolanos, desplazados por los riesgos que significa vivir en su país.

El jefe de Estado trató de mostrar su alineamiento con el pensamiento kirchnerista y dijo: «Nosotros nunca hemos desconocido la legitimidad del Gobierno de Venezuela. Es por eso que Guaidó no fue reconocido por nosotros como sí lo hizo el Gobierno anterior». En la región solo Cuba, Nicaragua, México, El Salvador y Argentina reconocen el gobierno de Maduro.

Pero Fernández amplio, por FM 750, su visión sobre el régimen chavista: «No voy a promover ningún golpe de Estado contra un presidente. Soy un hombre de la democracia. Me puede gustar o no lo que elijan los pueblos hermanos, pero estoy obligado a respetar. Cuando hablamos de que se recupere la convivencia democrática, estamos hablando de que se sienten a dialogar y construyan una democracia. Hay un proceso electoral de medio término donde el gobierno de Nicolás Maduro está flexibilizando posiciones».

No se olvidó, el jefe de Estado, de encontrar una justificación sobre la denuncia de violación de los DD.HH en Venezuela, que fueron expuestas en la ONU la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet y enfatizó: «En algún momento planteé que me llamaba mucho la atención que los medios que estaban preocupados porque el Gobierno de Maduro había detenido a 1.800 personas, no estaban preocupados por la detención de más de 2.500 personas en Chile, en situaciones de extrema violencia».

Con este último comentario, el presidente Fernández logró que Víctor Hugo lo aprobara. El conductor había cuestionado a la ex presidenta chilena: «Miren a Bachelet, que es la base de esta historia. Parece que Bachelet fue derivando poquito a poquito en una especie de Luis Almagro (secretario general de la OEA), solo que con pollera, y que está jugando claramente para la derecha internacional».

Seguro el presidente Fernández debe haber borrado de su memoria cuando en plena campaña electoral, agosto de 2019, manifestó :“Siempre he dicho que Venezuela tiene un régimen autoritario que se hace muy difícil defenderlo. Es un gobierno que en su origen es democrático porque la gente votó, pero en su ejercicio ha cometido abusos”. La respuesta desde Caracas fue contundente: “Decir que Venezuela es una dictadura es una estupidez histórica, Y quién lo diga es un estúpido”.

Fernández en su andar, en los últimos días, por la política exterior incursionó también sobre el “memorándum” con Irán. Casi sin advertir que tocaba un tema sensible, en la semana que se cumplen 26 años del mayor atentado terrorista, impune en la Argentina, con la destrucción de la AMIA que dejó 85 muertos. A los que debe agregarse el asesinato del fiscal Alberto Nísman, un crimen que también permanece impune.

El mandatario de Argentina en un dialogo, a través de “webinar”, con Dina Siegel, directora del Instituto Belfer para Asuntos Latinoamericanos del Comité Judío Americano, organizado a propósito del 26° aniversario del atentado a la AMIA, también retrocedió respecto a sus afirmaciones anteriores respecto al “memorándum” con Irán, firmado por la entonces presidenta Cristina Kirchner.

Al tocar el tema del “memorándum”, Fernández se debe haber olvidado que en enero de 2015, en declaraciones por radio Mitre afirmó: «Cristina involucró al Congreso para garantizar la impunidad de Irán, les hizo votar este ridículo tratado. Y digo les hizo votar, porque sé cómo ejerce, como actúa Cristina sobre ellos, pero esto no quita responsabilidad sobre los diputados y senadores» en aquel momento respecto a su actual vicepresidenta dijo: “Cristina es una persona que cree que Occidente ha muerto, que está en una enorme crisis, y que ha sometido a muchos pueblos de Oriente, pero no tiene que ver con el fundamentalismo que existe en esos países».

Cuál es la posición que ahora sostiene Fernández, que seguramente debe haber sorprendido en el Instituto Belfer, al escucharlo decir: “Ese Memorándum de Entendimiento que francamente yo critiqué mucho, en el fondo fue la búsqueda de tratar de destrabar el problema que existía de que no enviaban a los acusados a declarar y a encontrar una solución”, la posición de Cristina quedó justificada. El Congreso de Argentina aprobó el “momorándum”, pero en el parlamento iraní nunca se trató.

En las redes diplomáticas ante las políticas de relaciones con el mundo y respecto a las declaraciones del actual mandatario de la Argentina se ha generado una creciente falta de credibilidad. En los corrillos de los ministerios de Relaciones Exteriores, se ha llegado a la conclusión que Alberto Fernández tomó definitivamente la doctrina política del ex presidente uruguayo “Pepe” Múgica, “Así como te digo una cosa, te digo otra”.

Nadie olvida en las Cancillerías, particularmente en la región, el diálogo que Fernández mantuvo con el ex presidente Lula Da Silva a quién le aseguró: “yo no lo tengo a Néstor, no lo tengo al Pepe Mujica, no lo tengo a Tabaré, no lo tengo a Lugo, no lo tengo a Evo, no la tengo a Michelle, no lo tengo a Lagos, no lo tengo a Correa. No lo tengo a Chávez”.

El presidente, dejó en claro, que alineó su política exterior a principios ideológicos por encima de los intereses de la Nación. Su marcha ahora concuerda con el pensamiento de su vicepresidenta. En sus propias declaraciones a radio Mitre en enero de 2015, remarcó: “Cristina es una persona que cree que Occidente ha muerto, que está en una enorme crisis”. Resultado de esta concepción, “Argentina se aísla del mundo Occidental”.
P/IFCLN/IP/ln/rp.

Últimas Noticias

El regreso a las aulas exige rumbo pedagógico-curricular a implementar

Santiago del Estero. Una propuesta de adecuación al protocolo “Vuelta a Clases”El texto del Protocolo ideado para...

La cultura gastronómica de Grace Soloaga, Un «FINANCIER» que te va a encantar

Dice el dicho que « quien no logra sus macarons, triunfa con los financiers » ! La receta de los financiers tiene...

El arte de Tana Pujals. Retrato de Don, un perro milagroso

Era una vez... así empiezan todas las historias y esta es una de ellas. La historia de Don, el salchicha, el perro...

División sectaria e intervención externa, resultado «La crisis del Líbano»

La terrible explosión que tuvo lugar en el puerto de Beirut en la tarde del 4 de agosto es un acontecimiento gravísimo,...

Combatir el periodismo no ayuda a mejorar la Justicia

Ante manifestaciones del senador Oscar Parrilli durante el debate de la reforma judicial, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) advierte sobre...

Más Noticias