jueves 25 julio 2024

Muere en prisión  Alexéi Navalny el mayor opositor ruso de Vladimir Putin

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Moscú. La información fue confirmada por el Servicio Penitenciario Federal de Rusia este viernes 16 de febrero. Aunque las causas aún son motivo de investigación, la entidad carcelaria señaló que Navalny perdió la vida tras sentirse mal y perder el conocimiento después de una caminata en el centro en el que estaba recluido.

Posteriormente, se conoció que los médicos pasaron más de media hora tratando de reanimar al líder de la oposición, según fuentes de un hospital local, citadas por la agencia Interfax.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señaló que no tiene información sobre la causa de la muerte y se limitó a indicar que el servicio de prisiones se encuentra realizando todas las comprobaciones al respecto.

Las reacciones no se han hecho esperar. Desde Estados Unidos, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, señaló que su Gobierno se encuentra buscando activamente la confirmación de los hechos, pero que “si se confirma, será una tragedia terrible”.

Entretanto, el premio Nobel de la Paz, el ruso, Dmitry Muratov, calificó lo ocurrido como un “asesinato” y aseguró que  creía que las condiciones carcelarias habían causado su muerte.

La muerte de Navalny se produce un mes antes de las elecciones presidenciales rusas, entre los próximos 15 y 17 de marzo, a las que Putin se presenta a la reelección sin rivales de peso.

Navalny, el incómodo opositor del Kremlin era también abogado y político y se convirtió en un acérrimo opositor del Kremlin luego de emprender una cruzada contra la corrupción en su país y organizar protestas masivas contra el Gobierno de Vladimir Putin. Cumplía una condena de 19 años de prisión, bajo cargos de presunto “extremismo”.

Sus manifestaciones y blogs que exponían lo que, según él, era una gran corrupción en la elite rusa, describiendo a su nación como gobernada por «ladrones”, le valieron la admiración de muchos por atreverse a denunciar y desafiar un Gobierno con poca alternancia de poder, en el que Putin ha liderado por más de 20 años.

Pero también lo pusieron constantemente bajo la lupa de Moscú. En agosto de 2020, el activista sufrió un envenenamiento mediante el uso de un agente nervioso, durante un vuelo de Tomsk a Moscú. Navalny atribuyó a las autoridades rusas el ataque, aunque estas siempre han negado su presunta implicación.

En el aire, la degradación de su estado de salud fue repentina. Imágenes en video mostraron a los miembros de la tripulación del vuelo corriendo hacia él y a Navalny gritando de dolor.

Tras semanas en coma inducido en su país, fue trasladado a Alemania, donde se culminó su recuperación. Allí, Berlín confirmó, después de ordenar pruebas de laboratorio, que el envenenamiento del opositor ruso había sido producto del agente nervioso Novichok, un compuesto desarrollado durante la desaparecida Unión Soviética.

«Si alguien hubiera querido envenenarlo, lo habrían rematado», afirmó Putin, en un momento en que rechazaba las acusaciones de una presunta vinculación con lo ocurrido a Navalny.

Pese a los riesgos que sus simpatizantes advirtieron, Navalny regresó a Rusia el 17 de enero de 2021 y fue inmediatamente detenido, acusado de violar los términos de una libertad condicional emitida en una sentencia anterior, en 2014, por fraude.

Durante su tiempo en prisión, los señalamientos de las autoridades rusas se fueron extendiendo hasta que en agosto de 2023 una nueva sentencia, de 11 años y medio por fraude y otros cargos, terminó por sumarle 19 años de cárcel.

El líder opositor, de 47 años, muere dos meses después de ser trasladado a una lejana colonia penal de la cordillera de los Urales, en el círculo polar Ártico, tras permanecer encarcelado en la región de Vladimir, en el centro del país. El opositor fue ubicado en ese centro de reclusión luego de tres semanas en paradero desconocido, que había sido alertado por su defensa.

La nueva cárcel en la que fue alojado se la conoce como ‘Lobo polar’ y es considerada una de las prisiones más lejanas de la civilización en Rusia. Está ubicada en la localidad de Jarp, que tiene unos 6.000 habitantes y se encuentra a casi 2.000 kilómetros de Moscú o unas 45 horas en tren desde la capital rusa.

«Esta prisión será mucho peor que la anterior», dijo Yarmysh a la agencia Reuters a través de una videollamada y sentenció: «Están tratando de hacerle la vida lo más insoportable posible», aseveró la portavoz del opositor, Kira Yarmish, el pasado 25 de diciembre, día en el que se dio a conocer su paradero.

Sus partidarios llegaron a considerarlo una versión rusa del expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, que algún día sería liberado de la cárcel para liderar el país, algo que finalmente no ocurrió.

INT/agencias.rt.europapress/rp.

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